“No Necesito un Cielo si tú no puedes ir a él ",
Bella Swan, Luna Nueva

"Un día escribiré tanto como Estrellas hay en el Cielo" Tiwii Cullen





Debemos aclarar que todas las historias que están en este blog nos pertenecen y son de nuestra autoría pero los personajes de la Saga Crepúsculo y algunas otras cosas más que aparecerán en los Fics que publicaremos aquí son propiedad de Stephanie Meyer, también existen personajes que son sacados nuestra imaginación.



miércoles, 7 de julio de 2010

Amarte Duele. Capitulo 4 Lagrimas



CAPITULO 4. LAGRIMAS


Hola mis niñas, traigo aqui un nuevo capitulo de este hermoso Fic,además queria contarles que estoy Feliz porque por fin me abrieron mi curso para poder presentar mis examenes finales( ya falta poco para que me tituleXD), por eso de antemano les pido disculpas cuando no actualice mis Historias, si eso sucede es porque en verdad tengo demasiadas tareas y cosas de la universidad.

He de agradecer infinitamente a mi Sirena bella y hermosa T por tu ayuda con este capitulo, gracias miles mi niña por tu ayuda, no sobra decirte que os lo dedico y obviamente para todas aquellas lectoras anonimas y no anonimas por su apoyo,con mi TWINS estas más que felices por su apoyo LAS QUEREMOS MUCHO gracias por su apoyo y compañia.

ADA CULLEN



Pocos eran los recuerdos de la tarde en que despertó, tan solo le quedaba claro que él nunca la abandonó. El tiempo transcurrió lentamente, pareció a Esme que fueron meses o años; su cabeza dolía, las lágrimas no querían cesar cuando la figura de una mujer en gestación ingresó a la habitación.

-
Hola, estamos felices de que hayas despertado- dijo la mujer de pelo achocolatado, su mirada se encontró con la de Carlisle, la distancia entre ellos se acortó y una pequeña ola de sentimientos oscuros recorrió a Esme- Carlisle ¿Cómo estás?

-¡Feliz!- contestó el joven médico - Esme, ella es Isabella Swan la esposa de Edward- aclaró a la joven que detallaba la escena.

-Encantada, pero no toleraré que me llames así, dime Bella por favor- dijo rápidamente la esposa de su médico, ofreciéndole una hermosa sonrisa- ¡Oh Esme creíamos que te perderíamos!- su voz sonaba sincera.

Durante esta visita no dijo mayor cosa; no se sentía confianza con ella, ni con nadie. Pronto las enfermeras trajeron una bandeja con consomé y gelatina, esto hizo que su visita se marchara prometiendo que se volverían a ver. Prácticamente se devoró todo en un santiamén, las fuerzas volvían a su cuerpo.

Al final de la tarde Edward regresó a su habitación para hacerle nuevos análisis.

-Si todo sale bien pronto te daremos de alta- manifestó con voz complacida el médico- A primera hora te haremos un nuevo scanner, necesito verificar que nada haya variado, además ya solicité cita con fisioterapia para que te ayudara en la recuperación ¿de acuerdo o necesitas algo más?

-Gracias Doctor- por fin en toda la tarde se oyó su voz completamente tranquila- Tan solo me preocupa saber que haré para pagar la deuda del hospital y donde me quedare luego que salga de aquí.

-No te preocupes por eso Esme, la cuenta del hospital ya está cubierta

-Y por dónde quedarse también está resuelto: podemos alquilar un apartamento- Intervino el Carlisle.

-Gracias, pero no quiero ser una molestia

-No lo eres- dijo con voz firme su ángel guardián desde el sofá, no se movió de allí desde que Bella había llegado, y muy pocas palabras se habían cruzado entre ellos- además no te desharás fácilmente de mi, ya te dije que estaré ahí para ayudarte, Esme- su nombre en esos labios y con esa voz hacía que algo muy en el fondo de su maltrecho ser se encendiera o por lo menos lo intentara.

-Creo que apenas te demos de alta se pueden instalar en nuestra casa, será por unos días y Bella estará encantada, además yo me sentiría tranquilo ya está en termino y temo que los dolores sobrevengan cuando esté sola y por último a Carlisle le servirá descansar en una cama cómoda y abandonar este sofá.

Las mejillas del indiciado se tiñeron de rojo escarlata y sus manos jugaban sobre el regazo, manteniendo su vista sobre ellas

-¡Edward!- llamó firmemente, pero su colega lo ignoró

-Bien esto es todo, nos veremos mañana descansa bella durmiente, descansa Carlisle.

Una sonrisa trató de asomarse a su boca pero la misma fue acallada, no había razón para reír, no cuando su mundo era un completo caos.

Quería saber desesperadamente la razón por la que Carlisle se preocupara por ella y le atendiera como si fuera “amada” rápidamente bloqueó esos pensamientos e ignoró a su acompañante acomodándose en la cama dejó que su mente se sumiera en sueños o mejor dicho en pesadillas, porque eso fue lo único que tuvo ese día.

A la mañana siguiente podría haber jurado que una tracto mula había pasado más de dos veces por encima suyo; solo intentó dar un paso cuando una de las enfermeras corrió a su lado facilitándole la movilidad; con su ayuda se aseó y luego de un desayuno ligero, sus ojos buscaron a Carlisle pero éste no estaba, la enfermera lo debió notar porque de inmediato habló:

-El Dr. Cullen está atendiendo un paciente de suma urgencia y me pidió que cuidara de Usted- dijo la joven enfermera de cabello negro azabache y piel trigueña- ahora vamos a la sala de scanner allí nos espera el Dr. Masen, después tiene cita con la fisioterapeuta Emily Uley.- Asintió, no había necesidad de hablar, incluso creía que se acostumbraría al lenguaje de señas si fuese posible.

Al ingresar a la habitación se puso nerviosa, sin embargo fue un segundo ya que la enfermera le ayudó a incorporarse y a recostarse en la bandeja blanca.

-Tranquila y no te muevas- indicó- Esto no se demorará, estaremos vigilando.

-Sí- dijo quedamente Esme

La enfermera pasó las tirillas que la sujetaban para dar paso al desplazamiento de la bandeja dentro del círculo blanco; cerró los ojos respirando hondamente, los movimientos de la máquina fueron lentos y en su piel sintió un pequeño hormigueo mientras los diferentes rayos hacían su trabajo. Sus manos sudaban. Pudieron haber sido segundos pero ella creía que pasaron miles de horas. Después la camilla volvió a su lugar; poco después la enfermera regresó a su lado para ayudarla a bajar; respiró hondo varias veces y se tomó el tiempo necesario para que sus ojos se acoplaran de nuevo. Regresó a la silla de ruedas para ser conducida a la cita de fisioterapia y en el pasillo se encontró con Edward, quien tenía una sonrisa en su cara.

-Doctor- susurró

-Esme, tranquila todo parece que está muy bien- le dio apoyo tomando su mano y apretándola suavemente- Leah te acompañará con Emily, más tarde hablaremos.

Leah la condujo por el largo pasillo, al final del mismo golpeó suavemente en una de las puertas y cuando ésta se abrió vio a su fisioterapeuta. Emily -dedujo Esme- debía provenir de alguna tribu indígena, su belleza resaltaba a metros, su cabello negro y su piel trigueña al igual que la de Leah, detalló cada facción de la joven pero los ojos de Esme no pudieron desviarse de la cicatriz cerca de su ojo derecho: ésta llegaba hasta el labio generando una pequeña deformidad aunque era muy tenue lo notaba, la joven sonrió a Esme y saludó familiarmente a Leah, parpadeó varias veces y desvió sus cara para no parecer grosera.

-Bien, ayúdame a recostarla en la camilla.

-Yo puedo sola- se quejó Esme, en realidad se sentía como una recién nacida.

-Nada de eso señorita- dijo maternalmente Emily- Hasta que yo me cerciore que todo esté bien no darás un paso sin ayuda.

Frunció el ceño, pero no se volvió a quejar, Leah la trataba como si fuese una muñeca de trapo y no pesara nada. Luego de hacer lo que Emily pidió se ubicó cerca de la puerta cruzando los brazos sobre su pecho, suspiró un poco enfadada.

Emily se dedicó a revisar sus extremidades, y luego comenzó a flexionar los brazos, las muñecas, después levantó una a una sus piernas y ya en el aire las flexionaba, al comienzo sentía gran dolor.

-Vaya, creí que estarías totalmente incapacitada, pero no, solo necesitarás unas cuantas sesiones y hacer unos ejercicios por tu cuenta, ahora te ayudaré a levantarte y vamos a aquel sitio-
dijo indicándole el otro lado de la oficina donde se hallaba una caminadora y otros equipos. Tendió la mano con esfuerzo y Esme se incorporó; lentamente fueron al sitio señalado por Emily.

Posó sus manos en la barandas metálicas que estaban a lado y lado de la cinta negra, después que le pusieran unas cuantas cintas en sus piernas, encendió la maquina en el nivel más bajo. Los primeros pasos fueron pesados y dolorosos porque su cuerpo estaba completamente rígido pero con el paso de los minutos se le fue haciendo más fácil; no tuvo noción de cuanto duraron sus ejercicios solo fue consciente que al terminar Emily le daba una botella de agua.

Recibió todas las instrucciones para realizar sus ejercicios personales, Leah que no la había dejado sola acudió a ella para ayudarla a sentar se de nuevo en aquella silla “así, pronto estaré de regreso en aquel cuarto” pensó Esme.

-Gracias Leah- una media sonrisa se esbozó en su rostro por primera vez, aunque no era una sonrisa de felicidad.

-Ni lo digas, ése es mi trabajo y estoy feliz de poder hacerlo- contestó la enfermera. El resto de camino fue silencio pero no había necesidad de llenar aquel espacio.

Ya en la habitación se sentó en la cama, inquieta, no sabía que le depararía la vida, ¿Tendría una nueva oportunidad?¿Qué sucedería ahora con su vida?¿Superaría algún día todo lo vivido con Cayo?¿Se restauraría su corazón? Miles de preguntas luchaban por formarse en su mente pero para ninguna de ella tenía la respuesta, ni siquiera estaba segura que sería de su vida en una hora.

El resto del día lo pasó cavilando en todo lo que tendría que afrontar, los golpes en la puerta la hicieron regresar al ahora

-Adelante- habló un tanto nerviosa

-Esme, ¿Cómo has seguido?- inquirió Edward acercándose con unos documentos en sus manos, después de que ella diera por respuesta un “Bien” éste continuó - Excelente, los resultados del Scanner me tienen gozoso, en serio Esme, eres una suertuda, las consecuencias del accidente son casi nulas, falta que te pongas al día con fisioterapia para que tu vida vuelva al ritmo que tenía antes. Mañana a primera hora Bella pasara por ti- informó dejando que su sonrisa deslumbrara en la habitación

-Muchísimas gracias- quería negarse pero ciertamente sería una locura. ¿Adónde iría? ¿a un albergue o a dormir en la primera acera o puente que encontrara en esta ciudad?- Será por poco tiempo- aseguró

-Nada de eso, será por todo el tiempo que sea necesario, además creo que Bella, ya tienes planes para mañana: algo referente a compras.

-Yo…- iba a protestar, pero Edward lo evitó

-Nada de peros, necesitas comprar algunas cosas para ti y Carlisle está de acuerdo, por el dinero no te preocupes Bella ya tiene todo lo necesario- después de observar su reloj por un momento se despidió

-Edward- llamó Esme cuando éste ya cruzaba el umbral, el aludido giró levemente la cabeza- Gracias

-No hay nada que agradecer. Descansa, lo necesitas.

En realidad quería preguntarle por Carlisle, “Carlisle Cullen” retumbó su mente, en todo el día no le había visto. Necesitaba agradecerle nuevamente por ayudarla, y anhelaba descubrir por qué aún le protegía, pensó que éste regresaría pronto a la habitación; total, según la palabras de Edward: él dormía ahí, pero ¿desde cuándo?¿por qué?. Se estaba considerando una gran molestia para todo el mundo y debió de quedarse dormida porque cuando despertó tres pares de ojos la observaban expectantes.

Sintió que el calor se apoderaba de sus mejillas, desde que había dejado la casa de sus padres para irse por el mundo nadie se preocupó por ella; ni Cayo en los primeros meses de idilio lo había hecho. Ahora estos tres desconocidos la trataban mejor que su propia familia; quiso soltarse a llorar ahí pero se mordió la lengua y respiro hondamente.

-Buenos Días- dijeron las tres voces al tiempo. Bella rió un poco

-Esme te traje algo de ropa, Edward dijo que primero tendrías que ir a la cita con Emily y luego serías toda mía. Iremos a Seattle ¿qué te parece?

Su cuerpo se tensó, y sus manos comenzaron a temblar; podía oír su propia respiración acelerarse con el paso de los segundos, si seguía así colapsaría o hiperventilaría.

-Respira – decía calmadamente la voz de Carlisle- De nuevo- ordenó- No creo que sea buena idea- habló dirigiéndose a Bella- tendrá que ser aquí Bella, ninguna saldrá de Port Angels- habló decididamente- ¿de acuerdo?

-Sí – contestó Bella- perdón Esme no quería alterarte

Controló el pánico y terror que antes le habían dominado; después de una última y estruendosa exhalación se dirigió a Bella

-No hay nada por lo que pedir perdón, Bella- dudó en llamarla así, no quería tener ningún tipo de sentimiento o apego por nadie, ni siquiera por ella misma, “ no merecía amar, ni ser amada” recriminó su mente- Tan solo me descontrolé.

-Carlisle- los ojos de Esme viajaron a donde se encontraba su Ángel guardián- ¿Podrías acompañarlas?- pidió Edward

-Por supuesto - su voz al igual que su rostro eran totalmente neutral-Las dejaremos para que te arregles - dijo Carlisle, quien no volvió a mirarla, simplemente salió de la habitación.

La mañana pasó rápidamente y como aseguró Bella después de terapia le esperó una tarde de compras no del tipo de “Compras Locas” pero compras al fin y al cabo.

Carlisle les había acompañado pero manteniendo la distancia entre ellas, parecía más un escolta. Ingresaron a algunos almacenes dedicados a bebé y luego zapaterías y otras tiendas, las bolsas eran cargadas por Carlisle.

Durante toda la jornada Bella intentó armar chalar con ella pero fue fallido ya que sus respuestas eran monosílabos “Si” “No” “Aja”, sentía pésimo ignorarla pero no hablaría con nadie de lo sucedido ni de su pasado, lo había decidido durante la terapia con Emily.

-Quiero pizza- dijo Bella rompiendo el silencio del vehículo.

-Excelente – observó como Carlisle sonreía por primera vez en la tarde.

-Bien, estacionaré aquí, mientras me esperan- dijo Bella cuando el carro estaba apagado, ya fuera dijo- Se portan bien niños- dejó que su risa inundara el sitio y se escabulló dentro de la pizzería.

Esme estaba sentada en el puesto de copiloto; ansiaba soltar el maldito cinturón y huir de allí

-¿Estás bien?- preguntó desde el puesto trasero su ángel, no había notado que jalaba fuertemente el cinturón.

-Si yo… Gracias- dijo temerosamente- por todo ya sabes…

-Estaré aquí para ti, recuérdalo, quiero ayudarte - casi se oía a suplica - Claro cuando te sientas preparada

Iba a responder pero Bella ya estaba de regreso, el resto de camino y la cena fueron igual de silenciosos a la tarde.

La casa de Edward y Bella era de dos plantas de colores pasteles decorada sutilmente con muebles de colores claros, en el primer piso se hallaba la sala, el comedor y la cocina, un pequeño patio y un baño; en la segunda planta se hallaban tres habitaciones y un baño

-Nuestra habitación- susurró Bella- tiene su propio baño, éste lo tiene que compartir con Carlisle

-Gracias- parecía que solo sabía decir esa palabra y los monosílabos

-Ésta es la tuya- indicó abriendo la segunda puerta de la derecha- la del lado es la de Carlisle y la del frente la mía- sus ojos dejaban ver “amor” si eso era “Amor”- Descansa- la abrazó dulcemente

Intentó dormir pero no podía y no quería; sabía que las imágenes de lo vivido regresarían para atormentarla, para condenarla, para recordarle lo desgraciada que fue, que era y que seguiría siendo. Cayo además de romper su corazón se había llevado su alma, su esencia, las lagrimas nuevamente reclamaban sus mejillas y ojos; puso una almohada contra su boca para acallar su dolor.

3 comentarios:

  1. huy pobre como ha sufrido y no quiere obviamente abrirse

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  2. Mi Ada preciosa, qué capítulo!! Esme ohhh!! y Carlisle, cielos!!! Me encanta como integras los personajes, como haces que la historia evolucione natural. Bella es magnífica y Edward, nena , siiiiii!!! TE ADORO!!
    Mil besos
    T.

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  3. ahhhhh!!!! pobre, creo ke carlisle tendra ke trabajar mucho con ella :D

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