“No Necesito un Cielo si tú no puedes ir a él ",
Bella Swan, Luna Nueva

"Un día escribiré tanto como Estrellas hay en el Cielo" Tiwii Cullen





Debemos aclarar que todas las historias que están en este blog nos pertenecen y son de nuestra autoría pero los personajes de la Saga Crepúsculo y algunas otras cosas más que aparecerán en los Fics que publicaremos aquí son propiedad de Stephanie Meyer, también existen personajes que son sacados nuestra imaginación.



viernes, 9 de julio de 2010

LIMITES PELIGROSOS CAPITULO 10. NEUMATICOS DESINFLADOS


CAPITULO 10 NEUMATICOS DESINFLADOS


Bueno niñas aqui les dejo el capitulo 10 de este Fic, espero les guste hoy estoy muy feliz por varios motivos uno poruqe por fin estoy presentando mis examnees para titularme, dos se acerca una fecha especial y tres EL APOYO INCONDICIONAL DE TODAS UDS PARA CON NOSOTRAS EN ESPECIAL CON MI TWINS.

TIWII RECUERDA QUE ERES UNA EXCELENTE PERSONA Y MARAVILLOSA ESCRITORA TE MERECES TODOS ESOS PREMIOS TE AMO HERMANITA.

ESTE CAPI SE LO DEDICO A TODAS UDS QUE AMABLEMENTE NOS LEEN.

GRACIAS
ADA CULLEN

Los minutos pasaban y aunque mis manos luchaban por golpearlo ya no tenía fuerza para seguir pegando fervientemente a Royce, -“un lobo en una traje de cordero”- medite en medio de mi aturdimiento; él había logrado atraparme entre su cuerpo y la mesa de uno de los pasillos del segundo piso, mis golpes carecían de fuerza o viveza o simplemente estaría tan ebrio que no los sentía.

-¡Suéltame!- grite desesperada- ¡me lastimas, suéltame!-

Ni mi precaria voz le afectaba, tal vez llorar sería una buena opción, si de seguro eso era lo que sucedía en estos momentos llorabas porque sabes que ya no existe algún milagro, llorabas porque este podría ser tu ultimo respiro y llorabas porque sabes que aun faltaba decir y hacer cosas, pero simplemente yo no podía llorar en ese momento: primero las lagrimas se rehusaban, segundo mi dignidad y lo que era gracias a ese maldito bastardo no podía.

- “Bravo Rose ahora sí que eres un completo hierro, tus sentimientos se encuentras junta a la mamá de Tarzan”- me dije en un intento de ser bromista – “quizás era lo único que me queda al mal tiempo darle prisa, ¿No?”-

Las opciones restante seguir pataleando aunque con eso solo aumentara la posibilidad de ahogarme más rápido.

Cerré fuertemente los ojos cuando una de sus sucias manos halo de mi cabello fuertemente.

- “Acaso pretendía dejarme calva”- grite de dolor y pareció gustarle porque entonces lo hizo nuevamente esa vez oí no solo mi grito, oía otros gritos más lejanos. - “Estas alucinado niña”- señalo mi mente

En ese instante mi cuerpo decidió tomarse un descanso y desconectar la parte racional de lo demás, deja que la oscuridad venga a ti.

POV EMMETT

Después que la enana llamara a ponerme sobre aviso de lo sucedido entre el imbécil y mi Rosita quede inquieto; el muy carbón le confesó implícitamente que conocía su pecado convirtiéndome así en cómplice por omisión.

-¡Imbécil! ¡Cretino! ¡Ah!- grite exasperado pateando enérgicamente la silla de mi oficina- ¿Por qué? ¿porque simplemente no se esfuma?¿Por qué no se muda al fin del mundo?¿Por qué no puede mantener su grandísima boca cerrada?

Eran casi las seis - “Hora de llamar a Rose y aguantar la nada tierna y dulce su lengua

Marque el número rápido de mi móvil que indicaba lo importante que era ella en mi vida; repico, repico y volvió a repicar hasta que cayó buzón.

- ¡Excelente! ahora esta mas que enfadada- dije un poco más alto de lo debido varias personas en el pasillo volvieron a verme, simplemente les ignore en otra ocasión les hubiese dicho “¿se les perdió algo?”, pero hoy simplemente mi mente no daba para nada que no fuese pensar en ella y tratar de obtener su perdón; busque mi jeep, sin dejar de remarcar una y más veces, frustrado ante su silencio opte por dejarle mensajes en su buzón:

<< ¡Rose! Perdóname no quiero que pienses que te miento deliberadamente, simplemente, es algo en lo que yo no podía opinar ¿me hubieses creído?”>>

<< ¡Hey! ¿Podrías atender ese puto móvil?! >>


<< ¿Por lo menos me darías la oportunidad de defenderme? Rose, no quiero perderte, yo… yo… TE AMO>>

Estaba desesperado dando vueltas por el centro de la cuidad, mis nervios estaban a flor de piel y sin saber porque llame por milésima vez en la semana a Alice

-¿Qué quieres bobarrón?

-¡ja! ¡Ja! ¡Ja! ¿Rose está en casa?

-¡No!- dijo sosteniendo la “o” varios segundos. Algo en su voz no era completamente normal se le oía ansiosa, nerviosa, alterada, si alterada hasta la medula

-¿Qué sucede? ¿Donde está Rose? ¡Alice!- trate de modular mi voz, mi “amiga” empezó hablar rápidamente, las palabras chocaban unas con otras sin que entendiera lo que me quería decir

-¡Alice!- grite fuertemente - Despacio no entiendo nada, solo oigo Rose, peligro, Rose, casa; no eres coherente, respira profundo y dime de nuevo pero más lento

-¡Royce se la llevo!- rugió- El le hará algo malo lo sé, Emmett ve por ella.

Mis manos se cerraron abruptamente sobre el volante, un poco mas de presión y quizás lo podría romper, gracias a Dios alguien invento el manos libres sino además me hubiese estrellado.

-¿Dónde está ese…?- tenía muchas palabras despectivas y soeces para definirlo, pero Alice interrumpió dándome la dirección -Nos vemos allá- fue lo último que registre antes de que mi pie pisara el acelerador.

Los límites de velocidad en este momento valían madre; los semáforos en amarillo y rojo no eran impedimento, nada se interpondría en mi cita con el animal de Royce; si por accidente Rose llegaba a tener un solo rasguño me encargaría de asesinarlo yo mismo.

Furioso, revoltoso, cegado por la ira pise el acelerador a fondo, faltaban unas cuantas calles para llegar a la dirección, gustoso haría que mi jeep se trepara en su auto y lo dejara para chatarra incluso si eso implicaba que mi auto también se perdiera, sonreí frívolamente y maliciosamente ante la idea.

Sacudí la cabeza para regresar al asunto importante: ir por Rose. Deje mi auto mal parqueado un poco más adelante del carro señoritero que estaba estacionado frente a la dirección que Alice había dicho, apague rápidamente el auto y brinque cual animal salvaje rumbo a mi presa.

Las luces de la casa estaban encendidas, los grito ahogados me alertaron, los oía pero eran un poco tenues a medida que avanzaba se oían más fuerte, Rose, mi Rose gritando tan fuerte como podía, en un segundo ya estaba frente a la puerta con mi pie preparado para patearla, entonces me fije en la puerta a medio abrir frente a mí.

-¡Suéltame!- gritaba- ¡me lastimas, suéltame!

Entre dejando abierta la puerta por completo, un gruñido se formo en mi garganta grite como nunca antes lo había hecho.

-Quítale las manos de encima- exaspere tres octavas más alto, mientras corría por las escaleras de dos en dos – ¡Te matare si le has herido!- dije dejando escapar todo el aire de mis pulmones, al final de las misma, no hubo respuesta alguna, un último grito surgió de mi ella.

Me prepare para la batalla, levante los hombros un poco, mientras avanzaba presuroso por el pasillo, cerca a lo que supongo era una sala, él se hallaba acarralando a Rose contra la mesa, pocas eran sus opciones de escape, halaba su cabello con una de sus manos, y con la otra manoseaba su preciado cuerpo.

Mi vista se cegó lo único que veía era a él y todo rodeado de un hermoso color rojo, me abalance contra su cuerpo tomándolo por debajo de los hombros y tirando fuertemente de él, necesite dos repeticiones de esa acción para que se separara de mi diosa.

Por unos segundo pareció sorprendido, pero no duro mucho ya que su gancho derecho se dirigía a mi rostro, esquive el movimiento gracias a mis arduos años de prácticas deportivas, mis puños golpearon el zona media de su abdomen; con eso se inicio el vaivén de golpes, los suyos no fueron tan atinados como los míos.

-Pegas como niña- susurro el despreciable HP*

- Eso crees- conteste jadeante, para taclearlo, cuando estuvo tendido en el suelo comencé a patearlo, una y otra vez sin descanso, en realidad disfrutaba mucho esa situación- Eres un maldito- exaspere- me encargare de que te arrepientas de haberla tocado- sentencie.

El ritmo de mis agresiones cesó a penas dejo de luchar, algunas gotas de sudor se formaron en mi cuerpo, deje de golpear y antes de abandonar su cuerpo le escupí, no pude evitarlo, sonreí al verlo tendido e inconsciente.

Fui directo al lánguido cuerpo de mi ricitos de oro, permanecía inconsciente o posiblemente desmayada, observe el desastre ocasionado por aquel infeliz; su camisa estaba destrozada por completa dejando ver toda la belleza y majestuosidad de su cuerpo, además podía observar algunas manchas de sangre, arañazos y he de suponer golpes, la rabia volvía a apoderarse de mi cuerpo al punto de que quise girarme para seguir golpeando a la escoria.

Me quite la chaqueta de cuero negra para ponerla sobre su dorso, cuidadosamente la tome entre mis brazos, necesitaba llevarla al médico, debía ser examinada, baje las escaleras con sumo cuidado, no causaría ninguna otra herida, iba por mitad de las escaleras cuando aprecio Alice secunda de un rubio, sus ojos se abrieron como platos y su boca parecía caer al suelo

-¿Qué paso?- pregunto mientras corría a nosotros

-Cálmate Duende- no quería dar detalles frente a un desconocido- podrías llamar a la policía para que se lleven a ese cretino o querrás que más tarde vuelva y lo mande al mismísimo infierno.

-Emmett- llamo firmemente- ¿Qué paso?

-Él…- se me dificultaba decir lo que ya era obvio-

-¡No!- dijo llevándose las manos a la boca

-Al, no llego a ese punto, pero... la agredió- exhale fuertemente- la llevare a un hospital, llama a la policía- reitere mi petición

-Sí, sí, ya mismo- camino a la puerta me cruce con el rubio que observaba afligido a mi niña –Jasper, cielo tú serás el abogado, la patrulla ya viene- oí decir a la enana, “vaya que es rápida” especulé.

La ubique con más esmero y cuidado en el puesto de copiloto, pase el cinturón de seguridad, luego me instale en mi sitio, encendí el auto, mientras retrocedía le di un “pequeño” golpe al carro de la Barbie, conduje a velocidad moderada, cada que podía mis ojos iban a ella, unas diez calles después vi sus hermosos ojos verdes abiertos, sonreí tenuemente.

Rose es una chica fuerte no lloraba, no gritaba, no decía nada, iba tan sumida en su mundo, en sus pensamientos, tan distante de todo lo que le rodeaba.

- Vamos al hospital, necesitas ser examinada.

- No- hablo firmemente- quiero ir a casa, llévame- no fue una sugerencia o una súplica, fue una orden cortante y sonante.

- Pero, necesitas que te evalúen, Rose, por favor- suplique

- ¡No!- ahora lo dijo más alto y rudo que antes- estoy perfectamente, estoy estupenda.
Para que debatir y meterme en una discusión donde de todas maneras perdería, mantuve la velocidad, no deseaba dejarla aunque estuviese con sus amigas, no estaba seguro sobre su protección.

El resto de camino, que por cierto fue largo reino el silencio

“Una gran procesión de santos paso” - diría Esme

- Oye, ¿te sientes bien?- de alguna forma debía romper aquel gélido silencio

- Perfectamente- respondió esbozando una media sonrisa, sabía perfectamente que aquel mohín era falso- necesito una buena ducha, estoy exhausta, el trabajo en la oficina estuvo extenuante

Conociéndola sabia que haría lo que fue necesario para hacer como si nada pasara

- ¿Crees que nos podamos vernos luego?- intuía que lo acaecido iba a traer implicaciones contra mí.

- Tal vez, apenas evacue esta campaña, sabes que es sumamente importante

- Si, lo sé, lo has mencionado mucho esta semana

Y como suele suceder cuando no quieres que las cosas se terminen, lamentablemente más rápido sucede, estacione frete a la casa que compartía con sus amigas, se puso bien la chaqueta luego subió el cierre, se bajo rápidamente ya fuera se dirigió a mi

- Gracias Emmett, descansa- parecía estar pensado algo, negó con la cabeza y luego termino- Después te la devuelvo- corrió a la casa, observe como tocaba fuertemente, no habían terminado de abrir la puerta cuando se escabulló dentro.

- Descansa cielo.

De mala gana conduje a mi apartamento, al bajarme fui a la parte trasera de mi bebe, la abolladura se veía muy fea, grande y horrosa. -Emmett McCarthy- nunca atentaba contras algo y menos si implicaba poner en grave riesgo mi Jeep, mi segundo tesoro.

Camino al apartemente llame a Alice para saber que más había sucedido, a pesar de lo sucedido tenía más de una broma para la pequeña pelinegra

- ¿Cuántos enanos tenia Blanca nieves?- dije apenas me contestó

- Según dice el relato eran siete- respondió la voz de un hombre- si ya quedo resuelta tu duda, ¿podría saber a quién necesitas?

“Mierda”- dije internamente, en realidad me grite

- Necesito hablar con Alice-

- Esta ocupada- ese chico sí que era serio y puntual.

- Hm, quería que me informara que mas sucedió con el pelele de Royce King

- Las autoridades lo han arrestado, Rosalíe se debe presentar en el menor tiempo posible a instaurar la respectiva denuncia, para que la fiscalía cumpla con su función y se pueda le procesar

- ¡Eh! Gracias- de todo lo que dijo solo entendí arresto, denuncia- ¿y donde esta mi amiga?- cuestione en pro de averiguar más acerca de mi Rosita

- Esta acompañando a Rose al médico, bueno si no es más adiós-

Durante la noche no pude pegar los ojos, solo pensaba en las razones para no permitirme llevarla al médico, ¿Qué pasaría ahora?¿ Cómo afectaría esto en mi plan de conquistarla?

El jueves durante todo el día intente comunicarme con Rose y Alice, fui a la oficinas de su empresa, a su casa y en ninguna parecía haber rastro de ella, dejar mensajes no me agradaba, la gente casi nunca los oye, sin embargo era eso o quedarme con todos lo que sentía

<<"Alice, ¿Dónde se han metido? ¿Cómo está Rosalíe? ¿Que ha pasado con el infeliz? ¿Puedes llamarme?, Enana es enserio no querrás que movilice medio departamento de policía, soy capaz de decir que las han secuestrado, apenas puedas comunícate conmigo”>>

Con el paso de los días me sentía un acosador, merodeaba los alrededores de su casa y cada media hora llamaba a su oficina, a su móvil, a Alice, me faltaba solo aparecer triunfal en la casa de los Hale para indagar por ella

“Hey, suegros donde está la rosa de mi rosal”- ya me imaginaba la cara de los padres de Rosalíe ante mis palabras.

Mis labores y compromisos parecían ayudaban en todo lados la veía, la oía; su nombre aparecía en cada cartel, texto o imagen que se atravesara, ni mi Xbox, ni Carlisle, ni mis demás amigos podían ayudarme.

Ya habían transcurrido mas de veinte días desde aquel trágico día, bueno no tan trágico, pero si poco conveniente, estaba sentado frente a la tele observando jugar a los Yankees de NY Vs Media Rojas de Boston, no me extrañaba que mi equipo fuera cuatro carreras arriba de los medias Rojas, 8- 2, estaba el marcador cuando mi móvil comenzó a sonar, no me moleste en ver quien osaba a interrumpir mi partido

- ¿Qué quiere?- dije mordazmente- y más vale que sea bueno acaba de interrumpir algo importante.

- ¿Estás con alguna mujer?- respondió la voz cantarina al otro lado de la línea

- No, veo un juego de Baseball

- Ah, ganan los yankees 14-3 - aseguro- ahora que ya sabes cómo quedaran podemos hablar con calma más vale que todo este arreglado en tu apartamento, voy llegando- se limito a colgar .

Apague la tele y puse a preparar café, la llamada de Alice me puso ansioso, después de veinte días por fin respondería a mi llamada, por fin sabría que sucedió, no cavile demasiado en mis divagaciones porque ella llego al poco tiempo.

- Antes que digas algo, no estábamos en la cuidad; si lo están procesando; no Rosalíe no sabe que estoy aquí; no es conveniente que vayas ahora mismo a mi casa.

Desde cuando la duende era bruja, acaso tenía en su bolso una bola de cristal para saber qué quería decir apenas le abrí la puerta

- Eee… Bien, claro- dije volviendo a la cocina a bajar el agua y preparar el café- ¿quieres café?

- Sí, bueno mientras te voy contando…- hablaba como una lora mojada, al menos pude saber que durante ese tiempo estuvieron en Seattle en casa de los padre de Alice, que mi Rosita ya estaba emocionalmente mejor, su compromiso con cretino-petulante-rico-poco cojones había terminado oficialmente.

- Ella no quiere verte, se rehúsa a tener algún contacto contigo

- Pero … yo… ¿Por qué?- dije finalmente

- Necesita tiempo- susurro afligida

- Me ayudaras a ser parte de su vida- suplique, si me tenia arrodillar a sus pies lo haría

- Solo porque veo amor en ustedes, lo hare- una sonrisa maliciosa se formo y sus ojos brillaban enigmáticamente

- Espero no arrepentirme de esto- confesé, algo me decía que ya tenía un plan trazado

- Si crees que te arrepentirás, entonces me voy- se levanto del mueble dejando sus taza de café en la mesa, prácticamente hice lo que hacía cuando era pequeño y quería algo de mi mamá, me aferre a sus piernas para no dejarla avanzar

- Por favor, por favor, ayúdame

Rio estruendosamente, sacudió sus piernas varias veces hasta que logro liberarse de mí

- Está bien, tu relájate deja todo en mis manos- comenzó a aplaudir cual niña pequeña, luego dio unos salticos en su puesto- Sera excelente, bien Osito de felpa te estaré llamando.


*(Hijo de Puta)
Gracias a todas por su apoyo y por sus comentarios me hacen ser más loca y feliz, Gracias

1 comentario:

  1. Ohhhh Ada nena!!! me lo he pasado genial!! qué capi, qué pelea!!! Amo a Emmett! si si si!!! Y esa sonrisa al leer la broma sobre el cuento...ohhh nena!!! Eres genial!!! I love you!!
    Besos
    T.

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