“No Necesito un Cielo si tú no puedes ir a él ",
Bella Swan, Luna Nueva

"Un día escribiré tanto como Estrellas hay en el Cielo" Tiwii Cullen





Debemos aclarar que todas las historias que están en este blog nos pertenecen y son de nuestra autoría pero los personajes de la Saga Crepúsculo y algunas otras cosas más que aparecerán en los Fics que publicaremos aquí son propiedad de Stephanie Meyer, también existen personajes que son sacados nuestra imaginación.



domingo, 27 de julio de 2014






Scort
CAPÍTULO 18
Apagón
(Oscuramento)


Niñas, creo que no hay palabras para disculparme por haber demorado tanto, aún me queda una semana en la Universidad pero termine el capítulo porque ya me comían las ansias xD

Este capítulo se lo dedico completito a Nenys W Corleone, querida amiga, la vida a veces nos muestra de la manera más dura lo fuertes que debemos llegar a ser por lo que a nosotras nos deberían dar un premio a la fortaleza ¿O no? Jajajaja este capítulo es para ti, recuerda y siempre ten presente lo MARAVILLOSA QUE ERES, jamás te olvides de eso, tkm pequeña pez, por siempre.

 
PD: un saludo a mi querida amiga POLA CULLEN, sé que me putearas por haber tardado tanto pero es lo que hay, Tiwii está pagando sus deudas de escritura, tkm mamá gansa!!! :D


DEDICO TAMBIEN ESTE CAPITULO A MI HERMOSA ADA, NO SE QUE HARIA SIN TI TWINS, ME HAZ SALVADO LA VIDA NUEVAMENTE :D
TE AMOOOO <3 


Bueno les cuento que el próximo será el último capítulo por lo que disfrútenlo, dejen sus rws y nos leeremos en el siguiente, un beso enorme y gracias por ser parte de la locura de SCORT.
 

Con amor
 

 

TiwiiCullen


Bella POV:


    ¿De qué quieres hablar Edward?— pregunté con visible intriga, no sabía de que se trataba pero su rostro lucia completamente serio. Sus ojos me miraban fijamente como queriendo expresar muchas cosas
    Llego el momento que ambos esperábamos Bella, después de lo que ha pasado es tiempo de que solucionemos de una buena vez todo lo que pasa entre nosotros.
    ¿A qué te refieres?— pregunté esperando a que me dijera algo más, no sabía qué era lo que quería decirme podrían ser tantas cosas, pequé de inocencia y esperé a su respuesta.
    ¿No lo sabes? Bella anoche dormimos juntos, pasamos el día juntos, el otro día nos besamos y si Alice no hubiera interrumpido tu sabes cómo habría terminado— la picardía se asomó en su mirada.
    Lo sé— respondí en un susurró, ambos sabíamos que las cosas ya estaban en un nivel en el cual no podíamos ignorar.
    ¿Entonces?— preguntó
    ¿Entonces qué?— respondí poniéndome de pie, dejé la bandeja que tenía en mis manos sobre una mesa de centro que había en la habitación, mis palmas comenzaron a sudar dramáticamente, el momento se acercaba solo esperaba que saliera bien— Edward yo…— comencé volviéndome a sentar en la cama
    ¿Tú qué? Vamos Bella tu sabes lo que quiero oír, en el momento en que conocí a mis hijos los dos sabíamos que existía una explicación para esta situación, quiero saber la verdad desde tu boca, quiero saber porque no conocí a mis hijos antes, porque no quisiste buscarme antes.


Él quería saber la verdad, quería saber el por qué no lo busque, esta era mi oportunidad para aclarar todo y para terminar con todas las mentiras y cosas ocultas. Por un momento en mi mente apareció mi amiga Vera, la última vez que conversamos le dije que buscaría la mejor forma para decirle a Edward lo que había pasado y creo que ahora era el momento preciso, tenía que hacerlo.


    Cuando tu y yo nos conocimos en Grecia créeme que me sentí como la mujer más amada del mundo Edward, en ese momento no había cabida para nadie más en mi corazón, eras el primero y quería que fueras el último hombre que me tocara en la vida— el hombre comenzaba a suavizar su expresión se notaba que estaba diciendo lo que precisamente quería escuchar— por lo que las semanas que viví contigo jamás se pudieron repetir ya que nunca nos volvimos a encontrar
    Si eso ya lo sé pero…— instó con un gesto de sus manos, me estaba apurando, estaba dándome vueltas en lo mismo, los malditos nervios me estaban traicionando.
    Yo no te busqué porque Ángela apareció en tu vida Edward— el silencio se coló lentamente en la habitación— yo desde el momento en que nos separamos estaba decidida a buscarte pero todo cambio en cuanto supe que estaba embarazada, caí en una gran depresión de la que me costó mucho levantarme por lo que tuve un embarazo complicado, quería buscarte, necesitaba que fueras parte de este momento pero cuando me entere de tu compromiso con Ángela todo se vino abajo y decidí que jamás supieras la verdad, no iba a ser yo quien arruinara tu vida.


Su boca cada vez se entreabría mas no sé si para recriminarme o darme la razón.


    Mi madre me aconsejo que era lo mejor— seguí— tu compromiso salió en todas las revistas y diarios de este país, el hijo de los empresarios más poderosos de Italia se iba a casar, jamás iba a pesar que todo era arreglado y que tu jamás amaste a Ángela pero en ese momento esa era la verdad absoluta y decidí respetarla— mi boca no paraba de hablar, me sentía como un loro en su jaula— además ¿Quién diablos era yo para arruinar tu felicidad? Era una pobre chica que había llegado a Grecia gracias a un concurso y en cambio tu…— suspiré con nostalgia— eras el ser más maravilloso de la tierra.
    ¿Y solo por eso no me buscaste?— mis ojos se abrieron hasta casi rasgarse, por un momento sentí que Edward no iba a validar mi argumento ¿Pero cómo?
    Si— asentí levemente, Edward se destapó y se puso de pie dirigiéndose a la ventana— ¿No encuentras valido todo lo que te dije?— el no respondió y solo se dedicó a mirar por la ventana— ¿No vas a hablarme?— me paré y lo seguí hacia donde estaba, su cuerpo parecía relajado pero sentía que algo pasaba.
    Bella— se giró por completo mirándome a los ojos— entiendo perfectamente tus motivos pero… si tú me hubieras buscado— comenzó a decir, era el momento de parar todo
    ¿Tú qué? Habrías pasado por encima de tu familia y arruinado todo lo que has construido con tanto esfuerzo ¿eso? No Edward, la vida nos dijo en ese momento que todavía no era nuestro tiempo, aún nos faltaba para estar juntos y sabes que a pesar de todo creo que no me arrepiento, en un comienzo odie la idea de pasar por todo esto sola pero al ver cómo han resultado las cosas creo que en nuestra situación no podría haber salido mejor.


Cerró sus ojos y respiro largamente por varios segundos, el silencio se volvía ensordecedor creo que si cayera un alfiler en este momento, el sonido retumbaría por todo el lugar. Mis manos aún seguían sudando y a la espera de algo, lo que fuera pero él aún estaba meditando con sus ojos completamente cerrados


    Edward…— comencé a decir
    Dea Greca— dijo de repente— ¿Sabes lo que significa?— preguntó mirándome directamente a los ojos
    Diosa griega— respondí haciendo uso de mi ya avanzado Italiano
    Yo le di ese nombre a mi cadena de hoteles en tu honor Bella— soltó dejándome pasmada
    ¿A… mi?— susurraron mis labios haciendo una extraña mueca
    El día que te conocí cambiaste mi vida por completo Isabella Swan, creo que jamás pude volver a ver a ese Edward, contigo madure y me hice un hombre fuerte, contigo descubrí cosas que hasta el día de hoy solo he sentido cuando tú estás conmigo. Cuando los diseñadores me preguntaron qué nombre le iba a poner a mis hoteles la primera imagen que se me vino a la cabeza fue la tuya, no concebía otro nombre para mi creación, tenía que tener algo en la vida que te representara y me pudiera hacer sentir que estabas cerca.


Parados frente a frente nuestras miradas se conectaron de una manera más profunda que la habitual, ambos estábamos haciendo un viaje al pasado y recordando lo sucedido en aquellos tiempos, la confesión de Edward me había tomado por sorpresa.


    Aúnque esto no cambia mucho las cosas— agregó y continuó— hace tiempo quería decirte esto, solo era eso, volviendo al tema de los mellizos, si tú me hubieras buscado créeme que Ángela jamás habría existido en mi vida ni en la de mi familia, eras solo tu Bella, siempre fuiste tú.
    ¿Sabes?— me acerqué a mirar por la ventana, la noche se veía extrañamente iluminada y la Luna de un porte gigantesco— siento una paz tan grande al hablar contigo
    Yo también— Edward se giro hacia la ventana y se puso de pie a mi lado— y ahora Bella ¿Qué haremos?— pregunto y mi mente se quedo blanquecina
    No lo sé— susurre y comenzó un pequeño silencio
    Yo quiero estar eternamente contigo Bella, es hora de que aceptemos que nunca podremos estar lejos el uno del otro— Sentenció y mi garganta se apretó pero no identificaba el sentimiento que aparecía en mi pecho
    ¿Realmente eso es lo que quieres? Pregunté con una cuota de incredulidad.
    Claro que si, tu sabes que desde el primer momento has sido y serás una prioridad en mi vida al igual que mis hijos, también…— se acerco a mí y agarro mi cintura, el solo hecho de sentir sus manos en mi piel quemo y produjo escalofríos en toda mi espalda— creo que te he demostrado de todas las formas posibles lo mucho que te amo Isabella Swan— su hálito comenzó a tocar mi piel, se acercó lentamente y rozó sus labios con los míos haciéndome apretar mis ojos, mi piel se desprendía rápidamente de mi cuerpo conectando mis músculos, mis huesos y cada una de mis células con él. La necesidad imperiosa de sentirlo aún más cerca me llevo a abrazarlo y apretarme contra sus labios y su cuerpo. Antes de que pudiera profundizar el beso el me separo— ¿Vuelves conmigo?— pregunto con una voz ronca salida de lo más profundo de su pecho— ¿Podemos volver a intentarlo?— siguió preguntando, un miedo repentino a lo incierto apareció en mi pecho pero de pronto el corazón comenzó a latir más rápido, sus hermosos ojos me miraban atentos y expectantes ¿Qué más podía decirle?
    Si— respondí, lo amaba, lo adoraba, daría la vida por el ¿Hacia falta algo más para estar segura?
    Qué bueno porque si no te raptaba en una isla hasta que te convencieras de volver conmigo— terminando con esta frase ambos reímos y nos fundimos en un apasionado beso, Edward me levantó desde el suelo y me sentó ahorcadas sobre él. 


Esa noche dormimos juntos y abrazados, creo que fue la primera noche en la que estuve completamente tranquila y relajada, ya todo estaba bien. Por encima de mi cintura el brazo fuerte de Edward me pegaba a su pecho, su respiración acompasada me indicaba que estaba plácidamente dormido. Me removí en la cama pero su agarre se hizo aún mayor, creo que inconscientemente el temía a que nuevamente desapareciera pero con lo que sucedió anoche me tendría en su vida ahora y por toda la eternidad.


    ¿Está dormida?— un susurró  cerca de mi cara me indico que no estábamos solos, mantuve mis ojos cerrados.
    No lo sé, creo que si— respondió una cantarina voz infantil, Nessie
    ¿los despertamos?— una voz infantil pero más grave preguntó, Antho
    No, es mejor dejarlos dormir— respondió Nessie alejándose de mi cama, entreabrí mis ojos sin que ellos lo notaran, ambos vestían sus pijamas y cabellos marañados por la noche de sueño— vamos a tomar desayuno a la cocina, la nonna Esme debe estar ahí.
    ¿Dónde creen que van? Haciendo uso de mis fuerzas me enderecé en la cama y tomé a mis hijos por la cintura derribándolos sobre el cobertor, Edward quien era un dormido testigo abrió sus ojos de par en par mirando asustado, creo que el rebote lo sobresaltó un poco.
    ¡Mami!— gritaron los mellizos al unísono, Edward al vernos ahí paso rápidamente sus manos por su rostro y una sonrisa alumbró sus mejillas.
    ¡Vengan aquí pequeños traviesos!— ambos nos levantamos y llenamos de cosquillas a los mellizos, ambos reían y gritaban tanto que ronquidos se combinaban con el sonido de sus risitas.


Al terminar este ritual de la mañana, Edward me dio una rápida mirada, creo que llegó el momento de hablar también con nuestros hijos.


    Niños— comenzó el muy serio— siéntense por favor, tenemos que hablar— los mellizos se miraron con ojos extraños y se sentaron delante de nosotros.
    No me digan que…— Nessie con ojos casi vidriosos se puso las manos en la boca— no me digan que— sus palabras terminaron en un susurró, Antho debe haber leído su mente porque una extraña mueca salió de sus labios, su cara se crispó y sus ojos verdes ardieron ante la afirmación.
Edward y yo nos miramos de inmediato, ¿Los niños desarrollaron una capacidad para leer mentes?  O tal vez solo están viendo mucha televisión, ambos nos reímos casi silenciosamente y sonreímos, lo que íbamos a decirles era todo lo contrario.  
    Niños nosotros…— comencé pero sin saber que más agregar ¿Cómo le explicas a un niño que sus padres los tuvieron, se separaron, se juntaron y después se volvieron a separar para otra vez juntarse?  Se explica cómo se debe… desde el comienzo y siempre con la verdad.
    Creo que para ustedes es más que obvio el hecho de que nosotros durmamos dentro de la misma habitación ¿Cierto?— preguntó Edward, ambos asintieron
    Eso significa que tú y mamá estáis juntos de nuevo ¿verdad?— las expresiones que se habían formado antes rápidamente fueron cambiando de matiz
    Si chicos, su madre y yo hemos resuelto nuestros problemas y volveremos a estar juntos, lo único si es que esta vez es para siempre— Terminó Edward con la más dulce de sus sonrisas, los rostros de los pequeños cambiaron inmediatamente su dirección, me miraban a mí.
    Mamá – comenzó Antho— ¿Es esto lo que tú quieres?— la pregunta de los niños me dejo de una pieza, la sonrisa de Edward se borró de un golpe, los ojos de mis hijos claramente denotaban preocupación.
    Mamá— volvió a llamarme Nessie al no escuchar ninguna respuesta— responde ¿es esto lo que tú quieres? ¿te quieres quedar aquí?
    Niños— comencé algo nerviosa, esos arranques de madurez que tienen mis hijos siempre me han dejado atontada ¡suenan como de 15 años!— claro que sí, esta decisión la tomamos en conjunto con su papá y…
    Entonces ¿eres feliz?— mis dos hijos me miraban nuevamente, Edward quien perdió el habla observaba la escena atentamente
    Si— asentí firmemente— claro que lo soy— mis dos hijos se miraron a la vez y lo que sucedió nos dejó completamente asombrados
    ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!— gritaron los dos al unísono, ambos se pararon de la cama y comenzaron a saltar en ella— ¡Esto es grandioso!— gritó Antho
    ¡Nos quedamos! ¡Nos quedamos!— gritaba Nessie quien saltaba como conejo.


Edward y yo no dábamos crédito a la que sucedía mi boca se entreabría en cada salto, ¿de verdad pensaban que nos podríamos separar?, al analizar esas preguntas nuevamente solo había una respuesta: Mis maravillosos hijos se preocupaban por su madre, mi felicidad para ellos está primero, cosa que también es al revés, ellos y ahora Edward son parte de la mía. Quien hasta el momento permaneció en silencio pasó un brazo por encima de mi hombro y me tiró hacia las almohadas, su sonrisa no tenía precio, estaba feliz. Lo miré y el solo levantó las cejas, ambos contemplamos a nuestros pequeños derramar felicidad por la última noticia, el espectáculo era sublime.


Cuando todos se enteraron de lo que ya se presumía, las cosas se pusieron aún más fáciles, sin tener obstáculos y nada que nos separara las cosas comenzaron a marchar muy bien, es así como los meses pasaron rápidamente y cuando menos nos dimos cuenta ya  estábamos casi en vísperas de Navidad. En Italia las navidades son nevadas, el invierno se extiende desde Diciembre hasta marzo por lo que para estas fechas la casa se ha vuelto un poco más helada y los mellizos no pueden salir tanto a jugar, ahora llueve a cántaros y Estamos solo Esme, los niños y yo, Edward y Carlisle están en los viñedos ajustando los últimos detalles para una gran fiesta que se dará por el termino del año.


Al acercarme a una ventana la lluvia pega fuertemente en los vidrios haciendo resonarlos dentro de la estancia, la chimenea nos libra de la humedad y nos da calor mientras estamos esperando la llegada de nuestros hombres.


    ¿Dónde están mis pequeños?— preguntó Esme levantando la vista de un libro
    En su habitación, realizan su clase de Idioma con Maricela— para Edward es fundamental que sus hijos aprendan cada día más por lo que además de sus materias en la escuela están aprendiendo Alemán y toman clases de destrezas motoras algunos días en la semana.
    Mi hijo ama más que a nada a sus hijos pero siempre he pensado que es un poco exigente con ellos— comenta Esme cerrando el libro
    Puede ser pero ¿Quién soy yo para privarlo de algo así? Si a los mellizos les molestara se lo habría impedido pero a ellos claramente les gusta aprender y también les gusta que Edward se sienta orgulloso por lo mismo si ellos están felices yo también lo estaré.


Esme torció su gesto pero me dio la razón, Alice ha corrido por toda la casa como loca, lleva una semana preparando la fiesta y aúnque le quedan dos semanas todavía para el evento sigue yendo de un lado hacia otro afinando detalles. La matriarca de esta familia le ha encargado la decoración y el banquete de esa noche y para Alice claramente este es un reto de liga mayor por lo que se ha esmerado enormemente en tener todo a punto. Sonrío para adentro, mi loca familia Cullen, a diferencia de la personalidad calmada de mi Familia, la familia de mi amor es grande y llena de vida, me emociona saber que mis hijos podrán contar con estas maravillosas personas.


La tarde pasaba algo lenta, comencé a sentir un poco de sueño. El aire Italiano me trae más cansada estos últimos días, además de estar con mis hijos he ayudado a Alice, salido con Esme, acompañado a Edward a muchos eventos y así sucesivamente.


    Signora Bella— una de las mucamas se paró cerca de mí con el teléfono
    Dime— le dije mirándola, mis ojos pesaban.
    Hai una chiamata da America, è una signora di nome Vera— ¡Vera! Que alegría hace semanas que no hablaba con ella, tomé el teléfono y con un gesto me despedí de Esme que estaba completamente ensimismada tejiendo, sus gustos eran variados y cambiaba cada 1 hora de actividad. Subí a mi habitación y conteste la llamada
    ¡Vera!— grite de emoción
    Bella ¿Cómo estás querida?
    Bien Vera y ¿tú? Como va todo en Jacksonville
    Bien, está haciendo más calor por estos días, ¿Cómo está Italia? ¿los Mellis?
    Todos están bien, preparándonos para el final de año, aquí todo es una locura.


Hablé con mi amiga por más de una hora, me hacía bien sentir algo de contacto familiar, extrañaba mucho a mis padres pero nos había podido ver este último mes, espera para las vacaciones ir a pasar algunos días allá. De pronto al terminar de hablar con ella la puerta se abrió y la figura de Edward apareció en la puerta.


    Buenas tardes Bells— Edward había tomado el hábito de decirme así, me recordaba a mi padre
    Buenas tardes Edward— le dije sin contener la sonrisa que se pasaba por mi rostro, él se acercó a mí y se sentó a mi lado, su brazo pasó por encima de mi espalda
    Me encanta como hueles— su nariz hacia cosquillas en mi cuello— ¿Dónde están los niños?— preguntó
    En sus clases de alemán, me imagino que ya deben haber terminado, yo estaba hablando con Vera hace poco
    Qué bien ¿Cómo va todo en Jacksonville?
    Todo bien, Vera nos extraña mucho me preguntó si pasaríamos una temporada en nuestra casa— Edward levantó la cabeza inmediatamente
    Y tú le dijiste de inmediato que no ¿Cierto?— su ceño se frunció rápidamente
    Claro que no ¿por qué iba a hacerlo?— sus brazos se salieron de mi espalda y se acomodó al frente mío
    Por qué no, ¡no puedes irte de aquí!
    Edward, es Vera ¿Cómo que no puedo irme de aquí?— de inmediato todas las reglas que me puso cuando llegamos aquí vinieron a mi mente— o es que aún sigues con las reglas del comienzo— él soltó el aire que tenía contenido y me miro extrañado, parece que si
    No— respondió— pero Bella no puedes ir a pasar una temporada allá, ¿Quién estará con los niños?
    Yo nunca dije que iría sola— mi boca se torció en un gesto de lo obvio, una madre va hacia todos lados con sus hijos, jamás los dejaría solos. Edward pareció molestarse enormemente por lo que dije, se paró y comenzó a caminar por todas partes
    ¡No puedo creer esto! — ¿Por qué hacía tanto problema por algo tan simple?— tu no irás a ninguna parte y menos con mis hijos— sentenció de pronto, sus gestos habían cambiado, sus ojos mostraban una mirada dura y oscura que no veía hace mucho tiempo
    ¡Cómo que no!— elevé un poco mi tono de voz, si se quería poner en este plan yo también lo haría— Edward te recuerdo que no tomaré a mis hijos y…
    ¡Nuestros hijos!— gritó
    ¡No grites! ¿Por qué haces tanta tormenta en un vaso de agua? No puedo creer que se exaltes por algo tan simple, no voy a tomar a nuestros hijos y desaparecer del país para siempre, solo serán unos cuantos días, extraño a mi familia y deseo ver a mi gente
    Bueno mandamos el avión y que todos se vengan a pasar unos días acá, no tengo problema
    No Edward— sentencié— lo que yo haga con mi vida no es asunto tuyo, no puedes dirigirnos así, somos tu familia, no tu propiedad.


Rápidamente el hombre que amo se crispo hasta el último de sus cabellos y lo que comenzó con una linda tarde presentía terminaría en una pelea descomunal, la nariz de Edward inhalaba y exhalaba aire rápidamente haciendo sonidos que delataban su disgusto. Me miró por última vez y se giró hacia la puerta


    No quiero que volvamos a tocar este tema— dijo en voz medianamente tranquila— mi respuesta es NO, no quiero que mis hijos estén lejos de mí ni dos horas, menos tu…— sus pasos se dirigieron a la puerta dejándome sola y con una gran rabia contenida.
    Maldita sea— sisee cuando estuve sola.


Mi cuerpo estaba tenso, la rabia que se acumulaba paso por cada parte de mi piel, Edward podía ser el ser más bueno del mundo pero cuando se proponía ser un idiota lo conseguía con rapidez y siempre era capaz de superarse a sí mismo. Apreté mis puños y contuve las ganas de estrellar algo contra la pared, al parecer el Edward dominante había hecho su aparición en gloria y majestad. Después de nuestra discusión no lo vi más en todo el día, los niños me preguntaron varias veces por el pero no sabía que responderle. Cenamos en absoluta calma, Carlisle como siempre animado hablándonos sobre los avances que hacia Edward en los viñedos y lo poco que le costaría retirarse para que su hijo asumiera el control, sabia de sobra que mi vida ya estaba en Cerdeña pero no era necesario que Edward me lo hiciera sentir tan brutamente, a veces extrañaba la libertad, esa que me dejaba ir por ahí donde quisiera ir.


Acosté a los niños entre risas y juegos, leímos un cuento y se quedaron dormidos de inmediato, eran más de las 11 y Edward aún no aparecía. Durante la cena le dijo a Esme que había tenido que salir de la Isla por un tema de negocios pero volvería antes de dormir, me dio una cálida sonrisa que le devolví al instante. No creo que Carlisle sepa que discutimos esta tarde, esperaba que no, el tiempo no mejoraba y la lluvia seguía azotando las ventanas, solo rogaba porque él estuviera bien.


Los minutos seguían pasando, el reloj marcaba las 00:15 y Edward aún sin venir a dormir ¿tanto le había afectado nuestra pelea?, era algo tan simple no entendía por qué se exaltaba tanto con la idea de dejarnos de ver unos pocos días ¿aún desconfiaba de mí? Me acosté y no pude evitar dormirme, creo que entre sueños sentí a Edward besarme los labios pero creo que fue un sueño. Al despertar el sol de Cerdeña se colaba con fuerza por entremedio de los cortinajes, el lado de la cama de Edward estaba desecho por lo que sabía que había venido a dormir la noche pasada pero ahora estaba vacío.


Al salir de la habitación los mellizos estaban en el baño, ya vestidos y lavándose los dientes, los fui y besé mucho, amaba el olor de mis hijos siempre fresco. El día paso tranquilo y sin más, Edward no se comunicó conmigo en todo el día, en la tarde Esme me pidió  los mellizos para salir con ellos, Ella y Carlisle tenían una fiesta de té en el club de campo, me invitaron pero con todo lo que pasó no tenía cabeza para salir. Me quedé sola en la mansión, hasta el servicio parecía haber desaparecido. Mientras leía en el jardín un reflejo me dio en la cara, el auto de Edward estaba aparcando justo en la entrada, su elegante traje negro y sus lentes oscuros me hacían suspirar, de pronto una punzada de deseo pasó por mi cuerpo, si bien el sexo seguía siendo algo importante en nuestra relación esta semana me había visto privada de sus placeres y más encima ahora con esta pelea dudaba que Edward me fuera a tocar un pelo. Sin perder mi tiempo dejé el libro encima de la mesa, ya era ahora de solucionar el problema. Seguí a Edward hacia dentro de la casa el al no notar mi presencia llegó al hall antes de subir la escalera y miró para todos lados.


    ¿Hola?— gritó en la soledad del espacio, al darse cuenta que nadie le contestaba se giró y encontré la potencia de su mirada.
    Buenas tardes— le salude con cortesía para tantear el terreno que pisaba, su ceño se tendió a fruncir pero el gesto rápidamente se convirtió en algo plano, sin expresión
    Buenas tardes ¿Dónde están todos?
    En una fiesta en el club de campo, los mellizos, Esme y Carlisle están allá
    ¿tú no quisiste ir?— se comenzó a desabrochar el cuello de la camisa y sus ávidos dedos sacaron el nudo de su corbata
    No, no tenía ganas— soltó un suspiro.
    Me iré a cambiar, debo salir a solucionar unos problemas en el viñedo así que volveré a salir— se giró y sin decir nada más se perdió por entremedio de los escalones.
    Y este no dará su brazo a torcer— murmuré cruzándome de brazos— demonios.


Sin esperar una invitación y con un peso en mis zapatos, subí marcando cada pisada por la escalera, seguí a Edward hasta nuestra habitación, sus pies son más rápidos que los míos porque lo perdí de vista, entré a la que ahora es nuestra habitación y estaba con su torso desnudo buscando algo en el closet.


    Edward— comencé pero él ni siquiera se giró para prestarme atención
    ¿Qué pasa?— siguió rebuscando
    Edward mírame— le pedí pero no hizo caso, al sentir su negativa proseguí— Necesito que hablemos, ayer ni siquiera nos vimos y… y…— no pude continuar, ¿Tenía que decirle cuanto lo extrañaba para que comprendiera y dejara de ser un cabezota? Tendría que intentarlo— Edward te extraño, odio estar enojada contigo
    No sabía que estabas enojada— murmuro revolviendo entre su ropa— mira Bella hasta que no cambies de parecer lamentablemente no nos vamos a entender, no quiero ni que tu ni que mis hijos salgan de Italia en este momento y…
    ¡Nadie dijo que sería en este momento! ¿Por qué eres tan… tan testarudo Edward!— pase mis manos por mi cabello, este hombre me desespera.
    ¡No me grites Bella!
    ¡NO TE ESTOY GRITANDO!— le dije perdiendo los estribos
    ¡Ya basta!— camino hasta quedar peligrosamente cerca de mi cara
    Tú no eres mi dueño Edward, no porque yo te amé vas a controlar nuestras vidas— susurré sintiendo su respiración agitada contra mis mejillas, ambos estábamos enardecidos, ambos queríamos pelear pero ¿Por qué?


El silencio se tensó en fracción e segundos lo que pareció una buena idea de pronto me hizo reformularme todo, no entendía porque estábamos peleando, mi pecho subía y bajaba frenéticamente, mis puños estaban apretados y mis dientes casi rechinaban


    Creo que nuestra conversación acabo ¡tú no eres mi dueño!— le grite en su cara, me iba a dar vuelta cuando su mano sujeto con fuerza la mía
    El problema es que tu si eres mi dueña— siseo entre dientes


Lo siguiente es lo que tú no esperas que pase, la mano de Edward me atrajo hacia su cuerpo y colisionando con fuerza me beso en los labios pero fue una intromisión furiosa y pasional, el deseo que antes se hizo presente en mi afloro como un volcán en erupción, todo mi cuerpo se estremeció y funcionó por sí solo. Sus manos me apretaron contra su torso desnudo haciéndome sentir su poderosa erección, los dos ansiábamos este contacto. Rápidamente y sin pensarlo salte enredando mis piernas  en sus caderas, el movimiento nos hizo chocar contra una de las murallas ahí es donde sus ávidas manos comenzaron a tomar el control de la situación. El cierre de mi vestido temblaba al saber lo que pronto acontecería, mi cuerpo comenzó a reaccionar ante la excitación. Todo lo que se produjo después era una seguidilla de tocaciones y besos calientes, Edward estaba sacando a relucir sus deseos contenidos y yo no me perdería de esta oportunidad.


    Dios sabes tan bien— mi vestido salió de mi cuerpo rápidamente y la boca de mi captor tomó mi hombro, lo devoró rápidamente. Los ojos de Edward yacían oscuros en su rostro, gemí su nombre para sonreír mientras él tomaba control de mi cuello con sus besos, se presionó contra mí solo para que sintiera su potencia
    Creo que aún tienes mucha ropa— susurré con un gesto juguetón, utilizar mis armas sexuales en este momento parecía muy oportuno, él sin pensarlo dos veces me tiró en la cama y se deshizo de todo lo que tenía puesto, sin embargo se tomó todo el tiempo del mundo para terminar de desnudarme— Edward— gemí muy fuerte cuando su boca comenzó a respirar sobre mi monte de venus, me sentía en éxtasis.
    Oh bella— gimió sobre el encaje negro que tapaba mi desnudes— no sabes lo que odio estar lejos de ti— comenzó besando y acariciando por encima de la tela, sus ojos buscaron los míos para sonreírme de una manera condenadamente sensual que hizo a mi parte baja palpitar locamente. Sentía como rápidamente estaba lista para él, Edward clavó nuevamente sus ojos en mí y en un movimiento que no esperaba cerró su puño sobre mi encaje y lo tiró rompiendo inmediatamente la tela, su sonrisa torcida estaba haciendo estragos en mi entrepierna, sus dedos se tentaron a entrar y yo abrí mis piernas para ser libremente explorada.


Edward metió sus dedos, jugo y beso cada parte de mi entrepierna, mis dedos se agarraban con fuerza a la cama, tratando de ahogar el ansia y la desesperación que sentía por sus jugueteos, su lengua y labios me tenían agarrada del punto más sensible torturándolo y haciendo a mi espalda arquear constantemente.


    ¡AH!— gemí fuertemente, los dedos de Edward entraban y salían mientras que sus labios succionaban mi clítoris.
    Chica mala— susurró entre mis piernas— has sido desobediente, mala Bella— sus manos sujetaron con fuerza mi trasero llevándolo más hacia su boca— ahora tendrás que recibir un sanción por ser tan traviesa y hacerme enojar
    ¡Edward!— gemí, sus palabras me hacían calentarme cada vez más, el aire era espeso al igual que mi respiración.


Lo siguiente fue una sucesión de movimientos rápidos, las caricias de Edward terminaron y sus manos me alzaron con facilidad desde la cama hasta chocarme contra su cuerpo, por inercia mis piernas se cerraron en torno a sus caderas y el movimiento de las mías nos hizo gemir a ambos. Una pared que estaba cerca nos sirvió para acentuar los movimientos, de pronto y de una buena vez Edward entró en mí haciéndome gritar, el cúmulo de emociones era indescriptible. El bombeo fue delirante y el ritmo traspaso las líneas del amor, esto era pasión, deseo, lujuria, éramos el Edward y la Bella de hace algunos meses atrás.


    Oh Bella— gimió sobre mi boca, su lengua paso sobre mis labios mordiendo uno, gemíamos, respirábamos y él no se detenía mi trasero chocaba con fuerza contra el muro, él siempre se superaba a sí mismo.
    Demonios— gemí rápidamente, mi vagina se apretó ante el inminente orgasmo
    Te amo— gimió Edward— ¡Bella!— y ahí estaba el detonante para nuestro gran final, mis entrañas se contrajeron y con tres embestidas fuertes nos dejamos ir juntos.
    ¡Ah!— grite extasiada y con una gran sonrisa en mi rostro, el movimiento se ralentizo pero no se detuvo, aún sentía mi cuerpo palpitar, la boca de Edward se posó en mi hombro, me lamio y después beso.
    No sabes…— susurró— no sabes cuánto te extrañaba Isabella— sonreí
    Yo también— jadee— yo también.


Acercó su boca a mis labios y nos besamos pero sin prisa, sin apuros, solo nos besamos tiernamente antes de que el me llevara a la cama. Nos tiramos en la cama y nos tapó con el enorme cobertor, se acercó a mí para besar mi frente y acunarme contra su pecho, aún sentía su corazón agitado.


    Siento haberte gritado— susurre dándole un beso en su piel, se estremeció
    Mas siento yo el ser un estúpido y estar jodidamente ciego cuando se trata de ti, lo siento Bella— alcanzó una almohada y la puso debajo de su cabeza, ahora sus ojos me miraban atentos.
    No me iré con los niños de aquí Edward recuerda que vivimos aquí, tu estas aquí, no voy a permitir que los niños se alejen de su padre ni aúnque tú me lo pidieras— una pequeña sonrisa apareció en mi rostro, el cerro sus ojos y respiro
    Bella, insisto en que me excedí pero la sola idea de tenerte lejos por más de 8 horas me volvió loco, con suerte soporto estar lejos de ustedes para trabajar y tú vas y me dices que te irás por una “temporada”— hizo el gesto en el aire de las comillas— siento haber enloquecido pero de verdad me tomo por sorpresa.
    Lo sé pero créeme que encontraremos una solución, además nunca te dije que de verdad me iría una temporada, nosotros tampoco soportaríamos muchos días sin estar contigo— sonreí


Un silencio se esparció por el cuarto, solo nos quedamos ahí abrasándonos, la mano de Edward acarició mi cabello, mis hombros y mi espalda. Era tan bueno estar así, tranquilos, no sé cuándo sucedió pero caí en un profundo sueño.


    Bella— susurró alguien moviéndome lentamente— Bella mi amor despierta— sentí la respiración de Edward en mi mejilla y un pequeño beso que vino justo después, abrí mis ojos perezosamente para darme cuenta que ya era de noche
    ¿Qué hora es?— pregunté con voz densa y aún dormilona
    Son casi las 9 de la noche— sonrió— has dormido mucho pequeña
    ¡Las 9! ¡Los niños!— pegue un salto de la cama, mi desnudez me importaba muy poco si estaba con Edward a mi lado
    Tranquila, Alice me llamo para saber dónde estábamos, nadie vino a buscarnos aquí y me alegro por eso— se sentó en la cama aún desnudo— me pregunto si estaba contigo y le dije que en este momento estábamos en casa pero un poco indispuestos— mis mejillas ardieron al instante, la hermana de Edward era lo suficientemente inteligente para darse cuenta que estábamos haciendo— si Bella— me confirmo Edward— ella sabe exactamente dónde estamos y lo que hicimos, no te preocupes nuestros hijos ya están cenados, bañados y acostados, Esme lo hizo por nosotros.
    Ah— susurre, me tendió su mano— ahora ven aquí— la tome sin vacilar, Edward me jalo hasta su cuerpo y se abrazó a mi cintura.
    No quiero discutir contigo nuevamente, estar sin tener el valor de hablarte es más de lo que puedo soportar Bells, si quieres ir a Jacksonville con tu familia y Vera, eres libre de hacerlo— sonreí, él estaba siendo comprensivo después de todo
    Lo haré pero no por ahora y tampoco me iré una temporada, con suerte será una semana— me agache un poco para mirarlo— ¿Crees que viviría sin estar contigo?— lo besé— ¿Sin sentir tus labios?— lo volví a besar— ¿tus manos?— un beso más cargado de pasión, mi cuerpo lo necesitaba otra vez— ¿de verdad crees que podría alejarme de ti— mi lengua rozo su boca, lo sentí tensarse y dejar salir un pequeño suspiro de su boca
    Creo que esta noche no saldrás de esta habitación.


Cerrando sus manos en mi cintura me jalo hacia la cama, estuvimos desnudos hasta que el sol volvió a salir por nuestra ventana.



Dos semanas después



    ¡Maldita sea! ¿Dónde demonios están las flores!— Alice chillo sin guardar su rabia— ¡Malditos floristas irresponsables!— grito levantando sus manos al cielo, Rosalie y yo nos miramos, ambas conteniendo una Risa
    Alice, cálmate— dijo la rubia acercándose a pasarle una mano por la espalda
    ¡Cómo demonios quieres que me calme! ¡la fiesta es en 10 horas por todos los cielos! Son las 11 de la mañana Rose ¡LAS 11!


Sonreí y me dejé caer en uno de los sillones, la mansión de los Cullen ha sido un alboroto desde ayer por la tarde, Alice entre en su MODO ORGANIZADORA DE FIESTAS y no ha parado desde ese momento, creo que ni siquiera durmió en casa con su familia, suspire, mi familia Cullen está loca de remate… en verdad solo Alice.


    Bella… un poco de ayuda aquí— gimió Rose al no poder contenerla, me levante y tomé su rostro en mis manos
    Si sigues así te vas a arrugar como una pasa por pasar rabias, recuerda que debes lucir esplendorosa esta noche— sus ojos me miraron fijamente y se estrecharon
    Has dado al clavo Isabella, odio cuando tienes la razón
    Lo sé, iré a ver cómo va todo en el patio— dije y me giré
    Yo iré a llamar a la florería— anunció Rosalie desapareciendo
    Yo… ¡YO!, creo que yo iré por un té, me falta— dijo saliendo hacia la cocina.


En la pasada vi a Emmett en el escritorio, conversaba con Carlisle, seguí caminando y Esme pasó por lado.


    Hola cariño— me saludo con un beso— ¿Dónde estabas?
    Intentando calmar a Alice, está en “modo fiesta”— hice las comillas en el aire.
    Oh— suspiro su madre— Mia figlia è pazza— rió sujetando su frente
    Un poquito, solo cuando se trata de eventos, iré a ver a Edward
    Si, vengo de allá figlia, esta con los Mellizos en el patio
    Gracias— me despedí con una sonrisa y me adentré en la mansión para salir por uno de los ventanales.



La visión de Edward acostado en el pasto jugando con nuestros hijos es verdaderamente hermosa, hoy había un clima exquisito, primera vez que hacía calor en semanas por lo que todos andábamos un poco ligeros de ropa. La pelota volaba por los aires y los tres corrían detrás de ella, esta vez Edward el agarro en el aire y se tiró al pasto junto a los niños, ellos se encaramaron sobre su papá pero Edward no soltaba la pelota.


    Eres un tramposo Papá— le dijo Antho riendo
    Claro que no, en la guerra y en el amor todo se vale hijos mios— comento riendo también,  Ness giró su cabeza hacia mí y me regalo una sonrisa.
    Miren es mamá— Edward se puso de pie de un brinco y caminó a encontrarme, beso mis labios, se sentían suaves y bastante tibios por el ejercicio que estaban haciendo.
    Hola— saludé con un susurró
    Ya te extrañaba— me dijo sonriendo— ¿En qué andas?
    Vine a recordarle a los tres que hoy es la fiesta de la Viña y que por nada del mundo y por nuestra seguridad se atrasen en salir, porque sabes que Alice nos va a matar
    Claro que lo sé, mi hermana raya en lo psicópata en estas ocasiones, jamás me  atrevería a atrasarme— los mellizos rieron
    La Zia Alice nos llevaría arrastras— comentó Ness
    Correcto por lo que a las 6 de la tarde los quiero a las 3 bañados y comenzando a vestirse recuerden que a las 8 debemos salir a recibir a los invitados
    ¡Wow!— exclamó Edward— sonaste como Alice
    Muy gracioso— le hice una mueca— iré a ver que tu hermana no enloquezca antes de las 9— besé a mis hijos y al hombre que amaba



La tarde pasó en un abrir y cerrar de ojos, eran 10 para las 8 de la noche y Alice se paseaba frenética por los pasillos de la mansión golpeando puertas para que todos saliéramos, yo estaba poniéndome mis aros cuando entro como un tornado por las puertas


    ¡Bella! ¿Estas lista?— me dijo casi jadeando.
    Si Alice, Edward y los niños salieron hace 10 minutos y deben estar esperando con los demás abajo, cálmate recuerda tus arrugas
    Arrugas, si, arrugas— decía mientras salía de la habitación, me imagino que a perseguir a Esme  y Carlisle


Me di la última mirada en el espejo, esta noche tenía ganas de ser sublime ante todos, mis ojos se sentían un poco cansados, creo que el estar haciendo cosas todo el día me paso la cuenta, la última semana mis horas de sueño estaban locas con todo lo que había que preparar por lo que mañana abusaría de mi buena suerte y me quedaría en la cama todo lo que pudiera, sonreí sin poder evitarlo además un extraño presentimiento corría por mi cuerpo, me estremecí solo de pensarlo, mañana haría una visita a la farmacia después de levantarme. Mi vestido tenía una base negra y arriba un encaje que se pegaba como segunda piel a mi cuerpo, mis labios iban de color borgoña y mis piernas libres al viento, mi pelo lo recogí en una coleta que caía hacia el lado


Apresuré mis pasos por los pasillos y al bajar me encontré con muchos pares de ojos observándome.


    Bella Mamma— dijo Antho, baje a la estancia y todos sonrieron, Edward se acercó y beso mis labios
    Te das cuenta de lo malditamente afortunado que soy, todos me van a odiar esta noche y me importa un carajo— me reí
    Estas hablando sucio Sr. Cullen— un pequeño pinchazo de deseo salto a la vista en mis ojos
    Puedo ver que tendremos que volver rápido de la fiesta— susurró— ya quiero sacarte ese vestido— medito— tal vez te deje los tacones


Negué con la cabeza riendo, todos veían lo bien que estábamos, desde la última pelea nuestra relación se había fortificado muchísimo, nos amábamos derechamente y sin prejuicios, era maravilloso después de todo lo que pasamos, sin duda estaba de camino hacia la felicidad eterna. Con unos 20 minutos de retraso salimos de la casa hacia las enormes carpas que estaban instaladas en el patio, los meseros afinaban los últimos detalles poniendo flores, cubiertos y copas en toda la mesa. Mis hijos y sus primos andaban rondando  y corriendo por la pista de baile, Edward me ofreció su brazo y fuimos a ver  en donde nos sentaríamos. Como era de esperarse la mesa principal y la más grande era la de nuestra familia, había espacio para todos, de pronto la banda comenzó a afinar sus instrumentos y a tocar algo, estaban probando el sonido


    ¿Desea bailar Srta. Swan?— preguntó un cortés caballero de smoking y pajarita negra.
    Claro que si, a usted jamás le negaría un baile Sr. Cullen


Fuimos al centro de la pista y comenzamos a danzar por todas partes, amaba estar así, sentía que todo el mundo era perfecto, atrás quedaban esas fiestas vacías a las que tenía que asistir, el dinero y la estabilidad de mis hijos me habían llevado a vivir una vida que me deslumbraba pero nunca hubiera querido, Scort… ahora hasta el nombre me parecía desconocido. La hora paso y los invitados comenzaron a llegar, Edward besó mi mano y ante la insistencia de Alice fuimos a recibirlos, ella podía ser un palo en el trasero cuando quería.
Vi caras nuevas y caras que ya había visto, familiares, gente de la Viña y  personas que jamás pensé ver en la vida, también me alegro ver a gente de los Hoteles “Dea Greca”, mientras Edward hablaba con unos hacendados una mujer de mediana edad se acercó a mí.


    Como eres bella— dijo en un tono neutro— sin duda eres una futura Cullen— mi expresión se tornó divertida pero a la mujer no le hacía gracia lo que decía.
    Sra. Webber— dijo Edward  inmediatamente pasando su brazo por mi cintura y pegándome a su cuerpo— buenas noches
    Buonanotte— dijo en su lengua madre— es un placer verte otra vez
    ¿ha que vino?— la pregunta me sonó grosera, abrí mis ojos con expresión alarmante y mire a Edward, el apretó sus dedos en mi piel, era la señal de “confía en mi”, por supuesto que lo haría.
    Tu madre ha sido tan gentil en invitarnos, recuerda que hemos sido cercanos toda la vida.
    Si— comentó Edward inexpresivo
    Pero bueno dejémonos de rencores— la mujer sonrió— ha sido un placer conocer a esta muchacha
    Novia— aclaró Edward— Bella es mi novia y en un futuro será mi mujer para toda la vida— mi estómago se contrajo ¿Por qué estaba siendo así con esta mujer?
    Qué bueno…— sonrió con matices de cinismo, ¿Qué demonios estaba pasando— mejor iré a ver en que mesa nos sentamos, hasta pronto.
    Adiós— sentencio Edward
    ¿Qué te pasa?— le dije cuando la mujer estuvo bastante lejos
    ¿No te diste cuenta cierto?— negué— El apellido de esa mujer es Webber, ella es la madre de Ángela— mi boca cayó un poco y formo una gran O, mis palabras se atoraron en mi garganta— Si Bella, fui así con ella porque no me agrada esa mujer, aúnque ella diga que tiene buenas intenciones, Ángela es su hija, una madre siempre va a apoyar a su hija, sea una loca de patio o no.
    Demonios— susurre, pase mi mano por mi pecho, no me había dado cuenta, habían pasado tantos meses de que no escuchaba ese nombre que casi la había exiliado a un lugar oscuro de mi memoria.
    Ahora no nos preocupemos, a la primera salida de lugar ella estará fuera de esta fiesta y prohibiré su entrada a esta casa, en realidad no sé porque mi mamá la invitó— creo que el comenzaba a estar cabreado.
    Tranquilo, si tu mamá la invitó es porque tal vez ella aún la estima
    Mi mamá  no ve la maldad en las personas, yo si— sentencio besando mi mejilla— ya no hablemos de esto.
    ¡Sr. Cullen!— alguien saludó alegremente a Edward, nos giramos y Andrew, su asistente en San Francisco, estaba parado detrás de nosotros.
    ¡Qué bueno que llegas!— le dijo y ambos se dieron un fuerte estrechón de manos, sin él Edward tendría que viajar mucho a San Francisco, Andrew se encarga con eficiencia de los hoteles y todos le agradecemos por eso.


 Los dos se enfrascaron en una conversación trivial, miré hacia atrás y la fiesta estaba repleta de gente, en una esquina pude ver a los 4 niños Cullen jugando, eran seguidos por 4 niñeras especialmente contratadas para esta noche, ellas ya habían prestado sus servicios a la familia anteriormente. Les sonreí y ellos a mi
Un sonido en el micrófono nos hizo cambiar la dirección de las mirada, Carlisle estaba con Esme sobre la tarima, las personas comenzaron a acercarse, Alice me había dicho que en este momento toda la familia debía estar en primera fila por lo que les hice una seña a las niñeras y Edward me tomó de la mano para caminar juntos con los demás hacia adelante, cuando estuvimos todos allá Carlisle comenzó a hablar.


    Benvenuti tutti a casa nostra— inicio en un perfecto Italiano— espero que estén disfrutando esta fiesta al igual que nosotros, nos sentimos muy contentos con mia moglie de que nos acompañen en esta noche, falta muy poco para terminar el año, se nos viene una navidad esplendorosa y un año nuevo aún mejor. Gracias por todos los que trabajan para esta gran familia  de Viñedos, sin duda estamos agradecidos de cada uno de ustedes, es por eso que hemos querido celebrar este fin de año con nuestros trabajadores.
    Créannos que cada pieza es fundamental en un rompecabezas, al igual que ustedes nuestro trabajo no estaría completo de no ser por su labor, gracias a todos Los Viñedos de la familia Cullen son un éxito en Cerdeña y en todo el mundo— prosiguió Esme
    Disfruten esta fiesta y nuevamente gracias en nombre de la Familia Cullen.


Aplausos estallaron en todo el lugar mientras Esme y Carlisle bajaban del centro del escenario y la música comenzaba a alegrar el ambiente.


    Grandes palabras papá— le dijo Edward al abrazarlo
    Gracias hijo— le dio una palmada en el hombro y me miró— y todo no sería perfecto si no estuvieras aquí Isabella— me tomo por sorpresa y me abrazo— gracias por pertenecer a mi familia y hacer tan feliz a mi hijo, Esme también me abrazo cuando pudo, mis ojos se llenaron de lágrimas y una corrió por mi mejilla, no quería arruinar mi maquilla por lo que la sequé de inmediato
    No llores querida, sabes lo mucho que te queremos, nos has dado los nietos más hermosos, no podríamos si no más que amarte para siempre por eso— Esme sonrió.
    Gracias— les dije con mis lágrimas amenazando nuevamente, sentía que mi maquillaje ya no era perfecto. Ellos me besaron y se fueron caminando a saludar a sus hijos— ahora parezco panda ¿cierto?— Edward Rió
    Claro que no y si así fuera eres el panda más tierno y condenadamente sensual que he visto en toda mi vida— ahora era yo la que reía
    Iré al baño a arreglarme el maquillaje— Edward hizo una mueca
    No vayas, te ves perfecta así, créeme
    Eso lo dices porque me amas
    Eso lo digo porque soy el idiota más suertudo de todo el salón— me arrastro hasta la pista de baile y me abrazo— ¿Te he dicho hoy cuanto te amo Bella?— cada una hora, dije en mi mente
    No, así que dímelo
    Te amo más que a nada en este mundo Bella, no hay nada más hermoso para mí en este momento, tú y los mellizos son mi corazón completo.
    Te has vuelto cursi después de todo— bromeé
    ¿No te gusta que te diga esas cosas?— se divirtió
    Si pero aún recuerdo cuando cambiaste conmigo, cuando supiste la existencia de nuestros hijos…— comenté terminando en un susurró
    Bella, no recuerdes eso, fui un imbécil pero prometo hacer lo que sea para que olvides eso
    Y yo prometo compensarte por todas las cosas que perdiste en la infancia de nuestros hijos— ambos nos movíamos lentamente al ritmo de la música.
    ¿Cómo?— un brillo travieso se dio en sus ojos
    No sé, podríamos tener otro hijo— la expresión de Edward era completamente grabable, su boca cayo unos centímetros y respiro pesadamente
    ¿Tendrías otro hijo conmigo?— pregunto aún en shock
    ¡Claro que sí! ¿Lo dudas?
    No es solo…— guardo silencio— pensé que no se…— no encontró la respuesta
    No hay nada más feliz que tener un hijo tuyo Edward de echo…— deje la frase incompleta, él abrió sus ojos y comenzó a tartamudear, su baile se detuvo en seco
    Be… Bella, Be… Be— no podía creerlo, con solo dejar una frase en el aire Edward perdió completamente la compostura— ¡Dios!— hablo soltando el aire comprimido en su pecho
    ¡Eh! ¡Eh!— le dije llamando su atención— Edward cálmate— reí— es solo una sospecha
    ¡Estas embarazada!— gritó, creo que algunas personas hasta se giraron
    ¡No! Bueno… no sé, solo he sentido más sueño de lo habitual, me siento más cansada pero no sé si estoy embarazada, bueno este mes mi periodo no me ha venido y…
    ¡ESTAS EMBARAZADA!— grito sujetando mi cara y plantándome un beso que casi consumió el lugar en llamas, reí sobre sus labios
    Haz enloquecido— reí fuertemente apretando mi estómago— nunca pensé que sería tan divertido contarte algo así pero escúchame— tomé su rostro en mis manos— no estoy segura, mañana pensaba en ir a la farmacia a comprar un test, si quieres me acompañas
    ¿Mañana? ¡CON UN DEMONIO, VAMOS AHORA!— me giro y comenzó caminar sujetando mi mano, lo detuve en seco
    ¡NO! Edward se racional— me divertía a mas no poder esta situación, sus ojos penetraban los mios y diversos sentimientos como emoción, miedo y amor pasaban frente a sus ojos— estamos en una fiesta podemos esperar hasta mañana, además ni yo ni él bebe, si es que estuviera, nos vamos a mover
    ¡YO NO PUEDO ESPERAR HASTA MAÑANA!— seguía gritando, pase mis manos por mi cabeza pero no podía negar que su reacción me daba risa y al mismo tiempo me enternecía ¿Así habría sido cuando le dijera del embarazo de los mellizos?
    Mi amor— llame su atención besando sus labios— cálmate entiende mañana será mejor, estaremos más tranquilos y podremos digerir la noticia con calma ¿Estas feliz?— pregunte con expresión ligeramente entusiasta
    ¿Feliz? Bella ¡ME ESTOY QUEMANDO VIVO POR DENTRO! Creo que además de ti y de los niños nada me ha causado una emoción tan grande— paso sus manos por su cara, al descubrirla su expresión era de emoción y felicidad— ¡vamos a tener un bebé!— se acercó a mí y me abrazo con fuerza pero al darse cuenta que podía estar embarazada me soltó de inmediato— lo siento, lo siento— me dijo poniendo sus manos delante
    Cariño, no sé si estoy embarazada, no hagas una fiesta de esto, si no lo estoy te decepcionaras
    No importa— me dijo seguro— si no lo estás lo intentaremos otra vez, créeme que me gustaría que me dieras esta noticia unas 5 o 6 veces más
    ¿Quieres 6 hijos más?— reí fuertemente abrazándolo— estás loco Edward Cullen por eso te amo
    Y yo te amo a ti Bella, no sabes cuánto— nos unimos en un beso largo y apasionado, al diablo con la gente que nos miraba, no se cuánto rato estuvimos así pero alguien nos sacó de nuestra burbuja llamando la atención de Edward
    ¡Oye hermano!— grito la voz de Emmet— ¿vas a subir Bella arriba de una mesa?— rió con una carcajada potente
    Vete al demonio Emmett— le dijo y deposito pequeños besos en mi cara
    Papá dice que ha ocurrido una cosa y que necesita hablar contigo ¿Puedes venir?— la expresión de Emmett cambio de repente, ahora estaba un poco serio y su boca mostraba una mueca.
    Claro— le dijo— Ven conmigo— tomó mi mano y comenzó caminar
    No— me pare en seco— ve tú, por mientras iré al baño a retocar mi maquillaje, no tardo— Edward frunció el ceño, creo que se volvería mas protector conmigo si llegaba a estar embarazada
    Bien pero no te tardes— besó mis labios por última vez y se fue.


Suspiré complacida, ya desde hace algunas semanas tenía una leve sospecha pero no quería hacerme ilusiones, con el pasar de los días y al no aparecer mi menstruación las dudas se fueron confirmando, era pronto para saber pero mañana con un test tal vez todo se arreglara. Caminé al baño que estaba en las afueras de las carpas pero estaba repleto, me giré sobre mis talones y caminé hacia la mansión, estaba oscuro y el viento comenzaba a colarse por mi vestido. De pronto sentí una presión en mi estómago, nunca había sido fans de caminar por partes oscuras por lo que una cuota de miedo se instaló en mi cuerpo, apuré el paso para llegar pronto a la casa. Las luces estaban encendidas como siempre pero no se veía a nadie por ahí, el personal de la casa estaba celebrando con nosotros en la fiesta, para este evento Esme quería que todos disfrutaran por lo que contrato gente externa a la casa y permitió que todos los empleados asistieran con sus familias.
Retoqué mí maquillaje dejándolo en su lugar una vez más, realmente parecía un panda, comenté en mi mente, Edward no me había dicho la verdad. Caminé nuevamente hacia la fiesta el solo hecho de tener que pasar por un tramo a oscuras me hacía temblar, abracé mi cuerpo y salí a la oscuridad la carpa parecía ahora más lejos.


    La próxima vez le diré a Edward que me acompañe— susurré caminando por el pasto, de pronto mis miedos me jugaron una mala pasada, sentí alguien caminar detrás de mí— Ed..



Alcancé a decir, luego un golpe se estrelló contra mi cabeza y todo se volvió negro, apagón de conciencia en proceso.