“No Necesito un Cielo si tú no puedes ir a él ",
Bella Swan, Luna Nueva

"Un día escribiré tanto como Estrellas hay en el Cielo" Tiwii Cullen





Debemos aclarar que todas las historias que están en este blog nos pertenecen y son de nuestra autoría pero los personajes de la Saga Crepúsculo y algunas otras cosas más que aparecerán en los Fics que publicaremos aquí son propiedad de Stephanie Meyer, también existen personajes que son sacados nuestra imaginación.



domingo, 28 de julio de 2013







Scort


Capitulo 17:

Papá



Bueno chicas lo prometido es deuda y aquí estoy nuevamente lista para actualizar, el capítulo de hoy es un poco largo por lo que léanlo con detención, en mi opinión está bastante bueno, adelanto el próximo capítulo se llama Apagón, será casi uno de los últimos debido a que esta historia ya está llegando a su fin, si no me fallan los cálculos o no se me ocurre nada solo quedarían 2 capítulos contando el próximo así que aprovechen de leer bien y espero ansiosa sus comentarios.



Este capítulo va dedicado en forma muy especial a mis amigas Pola Cullen, Angylito  y Nenys W. Corleone, chicas fue un completo placer verlas hace tan poquito espero que podamos vernos nuevamente y gozar de nuestra compañía, gracias infinitas por ser mis amigas y por entenderme y pertenecer a este loco mundo en el cual nos conocimos, mis locas vampiras con amor para ustedes, un beso enorme…




Tiwii Cullen





Bella POV:



La mujer visiblemente afectada tiró la copa al suelo haciéndola mil pedazos, tomó su bolso y salió del lugar como alma que lleva el Diablo, al momento Esme corrió hacia donde estábamos y me abrazo.


    ¡Bella, Bella, Bella! Hija mía perdón por lo que ha sucedido.
    No te preocupes Esme, estoy acostumbrada a tratar con víboras como ella— metí un poco, me había sacado completamente de mis casillas todo lo que hizo, creo que fue por el contexto en el que estábamos.
    Bella— se acerco Carlisle, besó mi frente y le dio una palmada en la espalda a Edward.
    No quiero que ella vuelva a entrar en mi casa Papá ni que moleste a Bella ni a mis hijos.
    No te preocupes Hijo eso no volverá a pasar, lo lamento por sus padres pero tendré que hablar seriamente con ellos.


Mientras hablaban, miré a mí alrededor y no vi a mis pequeños, de pronto una angustia creció en mí. Corrí hacia la casa y subí los escalones de a dos buscándolos, cuando llegue a nuestra habitación comencé a sentir las risas de los niños y de sus tías, me acerqué a la puerta y todos jugaban animadamente a los videojuegos, me sonreí de ver a Alice y Rose tratando de ganarles preferí no molestarlos y me retiré de la habitación. Caminé por el oscuro pasillo hasta una ventana, la Luna se veía hermosa desde allí, en mi cabeza lo único que retumbaba era la palabra Sangre Sucia ¿de verdad mis hijos eran bastardos de Edward Cullen?, ¿La sociedad siempre los vería así? Suspiré largamente y me armé de valor para darles una explicación, correspondía que fuera yo quien les dijera lo que esa mujer estaba tratando de hacer.


    ¿A dónde vas?— me giré sobre mis talones y Edward estaba parado detrás de mí con las manos en sus bolsillos.
    A hablar con mis hijos— le dije y comencé a caminar
    Yo te acompañare— respondió encaminándose a mi lado, se sentía extraña la presencia de Edward, algo pasaría pero no estaba segura de que. Entramos en la habitación y todos se giraron para ver quien eran
    ¡mami!— gritaron mis hijos al unísono soltando los controles, algo nuevo que paso fue que Antho se lanzo a los brazos de Edward, ambos fueron recibidos y levantados en brazos.
    ¿Listos para dormir?— les pregunté, ambos asintieron.
    Bueno entonces nosotras nos vamos, que pasen buenas noches— Dijo Rosalie alisándose el vestido, ambas besaron a los niños y a mí.
    No te desanimes Bella— Alice me giño su ojo y salió junto con su hermana.
    ¡Muy bien pequeños!— Edward levantó a Antho quien extendió sus brazos y soltó carcajadas— es hora de dormir— dijo dirigiéndose al baño junto a los mellizos, les ayudo a lavarse los dientes y a ponerse las pijamas, ya era una costumbre que Edward los acostara.


Si mi vida se tuviera que detener en este momento estaría encantada, Edward tomo uno de los libros del estante y se acostó entre medio de los dos niños, ambos se resguardaron dentro de su abrazo, con una voz tenue comenzó a leerles el relato, esta noche terminaban de leer “Ricitos de Oro”, el favorito de Ness, Edward se veía como jamás lo pude imaginar con su impecable Smoking, su cabello enmarañado de tantas veces que paso sus manos por él y su corbata colgando del cuello.


    Que linda historia— comentó Ness después de un largo rato entre un bostezos— siempre ha sido mi favorita— miré a Antho y estaba profundamente dormido. Me acerque a Edward para tomar a Antho y cambiarlo de cama, el se puso de pie y arropo a Ness.
    Buenas noches hija mía.
    Buenas noches Edward— le dijo cerrando sus ojos, Edward se giró a besar a Antho
    Buenas noches hijo mío— de respuesta solo recibió un enorme suspiro y una carita angelical que había conciliado el sueño, besé a mis hijos y salimos de la habitación.


El trayecto a mi habitación fue en silencio,  antes de entrar miré hacia atrás y Edward también iba entrando a la suya, creo que poder entablar una conversación con el sería más difícil de lo que pensé. Mientras me ponía el pijama todo lo que sucedió se comenzó a pasear por mi cabeza, la palabra Sangre Sucia se golpeaba mil veces en toda  mi conciencia de pronto el instinto de protección hacia mis hijos se avivó ¿Y si Ángela volvía a arruinarnos nuestra felicidad? ¿Qué pasaría? Tenía que asegurarme de que eso no sucediera, me puse la primera bata que encontré y me encaminé hacia la habitación de Edward no si antes cerciorarme de que mis hijos estuvieran bien. Golpee solo una vez y espere a que me abriera, nada sucedió por lo que volví a golpear.


    Edward, soy Bella, ábreme tenemos que hablar— golpee una vez mas pero él no salía, me armé de valor y decidí entrar, abrí la puerta lentamente por si se estaba cambiando o algo así pero la habitación estaba en completo silencio y oscuridad, la cortinas estaban corridas por lo que la luz de la Luna se colaba por la ventana dándole un toque de misticismo al lugar— Edward— susurre en la oscuridad, mire hacia un lado de la ventana y ahí estaba, de espaldas a mi observando para afuera— Edward— lo volví a llamar pero parecía que él no quería responderme— si no quieres hablarme entonces me vas a escuchar… te quiero hablar sobre Ángela…—
    Por ella no debes preocuparte más— dijo aún dándome la espalda.
    ¡Pero Edward escuchaste lo…!— comencé a reclamar pero el parecía a penas estarme oyendo— ¡Demonios! ¡Date vuelta para que pueda verte!
    No puedo— susurró— no puedo hacerlo— continuó, enarqué una ceja y me cruce de  brazos
    ¿Y porque no puedes hacerlo?— le pregunté con sarcasmo
    Porque si te veo a los ojos no me podré controlar y no me responsabilizo de lo que pase esta noche.


Esa sola frase me heló y a la vez calentó cada uno de los lugares de mi cuerpo, “no me responsabilizo de lo que pase esta noche”, la frase rebotó en mi cabeza escuchándose dentro de toda la habitación o tal vez lo imaginaba.


    Edward— susurré presa de un repentino deseo de abrazarlo, besarlo, tenerlo.
    Bella ya te lo advertí, vete a dormir— me ordenó con un susurro demandante.


Sin decir nada me di la media vuelta y camine hacia la salida, cerré mis ojos cuando tomé el picaporte y lo hice girar para que la puerta se abriera, ya estaba hecho y no podía arrepentirme de nada, lo jale hacia mí y lo cerré a mis espaldas, mi respiración se comenzó a hacer errática, estaba casi hiperventilando, nada presagiaba lo que iba a pasar.


    Demonios— susurro Edward agarrándose la cabeza, se giro hacia la puerta y ahí estaba yo… esperando— Bella— volvió a decir pero esta vez el asombro se hacía presente dentro de la habitación ¿por qué me quede? Creo que él y yo sabíamos perfectamente esa respuesta, no había nada más que decir solo dejarnos llevar.
    No digas nada, además ya me viste a los ojos— me comencé a acercar
    No te acerques— dijo casi con alarma ¿Qué pasa Edward, me temes?
    Edward— susurré mientras desataba mi bata y dejaba a la vista un lindo camisón de color rojo, la tiré al suelo y quede parada en frente de sus ojos, la sorpresa aún no se iba a de ellos— es ahora o nunca—  Y con estas últimas palabras nos lanzamos al vacio, ambos nos dimos un abrazos y devoramos nuestras bocas, estaba hecho, no había vuelta atrás.



Edward me levantó del suelo pegándome a su pecho para tener aún más contacto, entrecruce mis piernas sobre su cintura sin miedo de que él me apartara, los besos se hicieron intensos y con ansias de explorar, no fue mucho el tiempo que estuvimos así ya que sin pensarlo Edward me arrojo y la cama y se puso sobre mi sacándome el camisón de pronto todo mi cuerpo desnudo estaba a su merced.



    Edward— gemí mientras devoraba uno de mis pechos, aunque estaba completamente fuera de lugar de pronto pensé en mis hijos ¿Si se despertaban?— los niños— susurré presa de una repentina vergüenza, él se separo de mi y entre jadeos por la excitación y la prisa me dijo
    Esta todo cerrado— balbuceo mientras se cambiaba de pecho.



Y así sin seguir hablando, sin poner palabras demás nos fundimos el uno al otro, Edward no tardo mucho en igualarme y en estar dentro de mí, el ritmo frenético que llevábamos daba cuenta de lo mucho que nos habíamos necesitado y de todo el orgullo que en este momento dejábamos de lado.  Edward en un arranque me tomo sobre él y me hizo sentar a ahorcadas


    Edward— gemí audiblemente cuando sentía ese placer exquisito llenarme completa, moví mi cadera lentamente creando un vaivén delirante, Edward cerro sus ojos y rozo mis labios con su lengua, ese gesto me llevo casi al frenesí. Mi cuerpo seguía moviéndose y aumentando cada vez más el ritmo, sentía que nuestros cuerpos cada vez formaban uno solo y en cualquier momento dejaría de saber que parte pertenecía a quien.



Solo un poco más tarde y cuando el calor exploto en la parte baja de mi estomago el orgasmo sacudió nuestra piel e hizo completamente erráticas nuestras respiraciones, en la misma posición Edward se tiro hacia atrás cayendo el de espaldas y yo sobre su pecho, una de sus manos se fue inmediatamente a mi cabeza para perder sus dedos en mi cabello como amaba esos gestos. Ambos nos quedamos en silencio disfrutando uno del otro, lo único que se grabó en mi mente fue haberle dado un beso en el pecho antes de dormir, después de eso cerré mis ojos y me deje llevar.

Era  solo disfrutar sobre su piel.



Edward POV:



¿Por qué no puedo dejar de amarla?, ¿por  qué?


Mire hacia el techo y todo parecía encajar nuevamente, cerré mis ojos y las imágenes que hace solo unos minutos viví pasaban por mi cabeza ¿Cómo hace esta mujer para tenerme a su merced? Creo que era algo que jamás comprendería, de pronto sentí que se removió sobre mi pecho, miré su espalda y parecía tener la piel erizada ¿Tenia frio? No podía permitirlo, tomé las cubiertas y la cubrí hasta su cuello.
Pero algo había cambiado en este momento, el problema es que no sabía que, moví mi mano y aún estaba sujetando fuertemente su espalda ¿Pensaba que se iría? ¿Tanto miedo tenia? Este era el peor momento para llenar mi cabeza con preguntas y comenzarme a cuestionar el por qué, de una cosa esta seguro estaba irrevocablemente enamorado de Isabella, de eso no había ninguna duda por lo que cerré mis ojos y me permití disfrutar, el calor de su piel me invadió y de pronto me dormí.


Abrí mis ojos y aún estaba oscuro el pánico me invadió repentinamente pero al cerrar mis brazos en torno a su cuerpo me tranquilicé, ella aún seguía en la misma posición, desnuda y recostada en mi pecho que maravillosa experiencia,  siempre he amado cuando Bella esta en paz, desde que conocí a mis hijos no había podido estar con ella así, solamente aquel día…



    Edward yo…— intentó hablarme pero ni siquiera la dejé, fui un maldito cobarde.
    No digas nada, ya te lo he dicho, me iré de viaje y volveré pronto, mañana estarán aquí mis abogados
    Pero es dom…—
    No me importa el día que sea, quiero a mis hijos con mis apellidos a mas tardar en un mes, espero que facilites la transacción
    Eres un…— comenzó a llorar
    Soy lo que tú has creado, ahora…— la miré— aprende a vivir con ello.




Cerré con fuerzas mis ojos al recordar ese maldito día, después de hacer tamaña estupidez lo que me quedo fue maldecirme en silencio y tratarme como un estúpido. La había tratado tan mal que me sentía como un imbécil, lo era, el que Bella me haya escondido lo de los Mellizos tenía una razón, ahora estaba consciente de  que todo poseía una explicación, ella me lo había dicho muchas veces el problema es que no sabía si estaba preparado para escucharla, aún no por lo menos. Por un momento dejé de preocuparme por todo mientras que en el estar se sintió un ruido.



    Los mellizos— dije de inmediato, Bella se removió pero no se despertó por lo que con mucho cuidado la saque de mi pecho y la deje en mi cama, en un solo segundo que pareció eterno la contemple y desee con todas mis fuerzas que este momento se prolongara y que ella estuviera siempre aquí, eso ahora solo dependía de mi. Mis ropas estaban regadas por todo el suelo por lo que tomé un pijama del closet y me lo coloqué rápidamente para salir
    ¿Quién anda allí?— pregunte en un susurro, no estaba oscuro gracias a las lamparitas que Bella siempre dejaba encendidas por los niños
    Yo— me respondió una pequeña voz, Nessie.
    Nessie ¿Qué pasa hija?
    Estaba buscando a mi mamá en su habitación pero no está, ¿Sabes donde esta?
    Si, está durmiendo en la mía— le respondí con naturalidad, aunque no sabía si eso era lo correcto, Reneesme estaba parada casi justo en la lámpara por lo que pude contemplar el asombro que paso por su cara, mi hija era astuta porque después de asombrarse una enorme sonrisa paso por su rostro— pero ¿Qué necesitas?
    Quería que me acompañara a la cocina, es que tengo hambre— me dijo con una mueca en su rostro y sobándose la pancita.
    Yo puedo acompañarte— respondí con una pequeña sonrisa
    ¿Enserio?
    ¡Claro que sí! Yo soy tu papá y los papás también vamos por bocadillos a la cocina.
    Entonces vamos— se acercó a mí y tomó de mi mano.


Bajamos por las escaleras en dirección a la cocina, en ese momento la mansión se sentía más vacía que de costumbre, no estaban ni los niños, ni mis hermanas o sus maridos deambulando por aquí, llegamos a ese blanquecino y pulcro lugar donde todo estaba oscuro.


    ¿de dónde se prenden las luces de aquí?— preguntó mi hija con un tilde de miedo
    De acá— me acerque a un interruptor y la enorme cocina se ilumino, Nessie cambio de inmediato su expresión y se fue a sentar a uno de los pisos que habían cerca de los mesones, eran de tipo americanos.
    ¿Qué es lo que me va a cocinar esta noche Sr. Cullen?— pregunto con una alegre sonrisa, me divertí tanto con su tono de voz que tomé de uno de los muebles un gorro del chef y me lo puse, Nessie soltó una risotada.
    No lo sé bambina, deberás comer de las delicias del Chef— le anuncié con una espátula en la mano


El momento era como alguna vez había soñado estar con mis hijos, Nessie mirando atentamente lo que le cocinaba y preguntándome de todas las cosas, se notaba que nuestro interés por conocernos y recuperar el tiempo perdido era mutuo, amaba a mis hijos por sobre todas las cosas, de un tiempo a esta parte se habían convertido en el aire que respira y ¿Cómo no amarlos? Si veía esa tierna sonrisa y esos ojos expectantes dedicados solamente para mí.




    Muy bien y aquí está el plato para la señorita— le había preparado un omelet y un vaso de leche algo simple ya que no íbamos a cocinar algo más elaborado a las 2 de la madrugada, Nessie lo miro y aplaudió al instante.
    ¡Muchas gracias Papá!— Reneesme comenzó a comer con alegría su plato, en mi caso el mundo se detuvo, dejé de respirar y mis ojos se perdieron en el cobre de su cabello.




Papá, Papá, Papá, Papá… ella lo había dicho, la palabra como tal resonaba con fuerza en mi cabeza. ¿Me habría imaginado alguna vez este momento? No, aunque cualquier pensamiento o recuerdo en mi mente no se comparaba con la potencia de este sentimiento es algo único, algo que no se puede describir, mi corazón sentí que floreció de repente y mi pecho ya no era capaz de contenerlo, había que dejarlo salir. Wow, suspiré largamente aún mirándola y parecía embobado, mi hija de 8 años me tenía completamente en sus manos.



    ¿Qué pasa?— pregunto mirándome divertida, agité mi cabeza para volver a mi pero la sonrisa no se iba, no podía mover mi cara de lo grande que se esparcía
    Nada, ¿Ya terminaste?— asintió y tomó el plato para dejarlo en el lavaplatos.
    Estoy lista— me dijo parándose al lado mío y extendiendo su mano para tomar la mía, mi pequeña Nessie.



Caminamos hablando de lo que haríamos mañana, yo tenía que ir a la oficina pero estaba completamente seguro de que mañana suspendería todo y pasaría mi día con Bella y los niños, lo merecía pero antes creo que tendría que hablar con ella, las cosas de alguna manera debían cambiar, creo que era el momento preciso para hacerlo. Nessie se metió al baño a lavarse los dientes y salió en unos minutos saltando como solía hacerlo.



    Ya me voy a dormir— extendió sus brazos para que la cargara, rápidamente la tomé en brazos y ella beso una de mis mejillas.
    Que duermas bien papá, nos vemos mañana— paso sus brazos por mi cuello y me abrazo, besé su coronilla y la dejé ir.
    Buenas noches Hija mía— me despedí mientras se perdía entre los muebles del estar.




Me giré sobre mis talones para ir a la habitación y la figura de Bella estaba parada en el umbral de la puerta, sus ojos me observaban cautelosos.



    Bella— susurre con desconcierto
    ¿Qué paso con Nessie?— pregunto con los brazos cruzados
    Nada, solo tenía hambre, bajamos  comer a la cocina y ahora se fue a dormir— le expliqué
    Ella te dijo…— sus ojos brillaron en la oscuridad
    Si, lo sé y no sabes lo maravilloso que fue— sonreí
    ¿Estamos bien?— preguntó pero sabía que eso era con una doble intención, ella también quería saber en que estábamos nosotros, hoy solo quería disfrutar de mis hijos y de Bella, ya era imposible tapar el sol con un dedo…
    Creo que muy bien— sonreí— ahora vamos a dormir— camine hacia ella queriendo entrar a la habitación, su cuerpo se puso rígido  y  tensión se hizo visible en su rostro— Bella dije que vamos a dormir— repetí y rápidamente tome su mano y la arrastre hacia la habitación antes de que ella se escapara.
    Pero Edward yo…—
    Shhh… mañana hablaremos todo lo que quieras, la acosté y me recosté detrás de ella pasando uno de mis brazos por su cintura, su cuerpo aún se sentía tenso, estaba seguro que mis acciones la habían sacado completamente de sus casillas pero ¿Qué más podía hacer? La amaba, de eso no había duda, amaba a mis hijos por lo que ahora solo faltaba dar el último paso, ya era suficiente el tiempo que habíamos estado separados, ella había sufrido demasiado y yo me había dado cuenta que a pesar de todo la noticia de mis hijos era mucho más importante que el odio o el dolor que podía sentir por perderme sus primeros años, de ahora en adelante lo que importaba era disfrutar y tratar de recuperar el tiempo perdido, en todo sentido. Todo esto se lo debíamos a los escándalos de la fiesta, creo que el sentir amenazada a Bella de diferentes formas me hizo ver la realidad, me di cuenta que mi deber es protegerla, es estar siempre que ella me necesite, ya no había nada más que decir.
    Ed…— intentó replicar.
    ¡Duérmete!— susurre con tono demandante, la pegué a mi pecho y cerré mis ojos, el aroma de su cabello se coló por mis sentidos dándome un exquisito placer, Bella siempre ha sido mi debilidad y lo será siendo por el resto de mi vida.




Ella intentó removerse un poco más pero de pronto se quedo quieta y su respiración se volvió acompasada, estaba tan cansado y extasiado a la vez que me relajé como hace mucho tiempo no lo hacía para dormirme cómodamente entre sus brazos. La mañana llegó fugaz, abrí mis ojos a más no poder cuando de repente siento el lado de mi cama frío y desolado.



    Bella— dije en voz alta, salté con propulsión de la cama  para correr a la puerta, creo que mi cara iba desencajada cuando abrí porque Bella y los mellizos me quedaron viendo de manera graciosa
    ¿Qué pasa?— pregunto Bella con sus ojos bien abiertos, ella estaba peinando a Nessie en el sillón y Antho estaba enfrente jugando con un videojuego.
    Nada— le dije intentando parecer calmado— solo quería ver si ya todos se habían levantado, me iré a vestir— deje de hacer el ridículo y me metí nuevamente a la habitación, mi cuerpo cayó encima de la cama soltando un sonoro suspiro— creo que debo solucionar pronto esto, si no me volveré loco.



Antes de seguir juntando ideas de lo que iba a hacer tenía que comenzar por algo, tomé mi celular de la mesita de noche y llamé a mi secretario pidiéndole que cancelara todos mis compromisos y los pasará al nuevo encargado que partía el Lunes, hoy era Viernes y por lo tanto el ultimo día que tendría que haber ido a trabajar, nos esperaba un año sabático lleno de alegrías. Me fui directamente a la ducha y después al closet, mientras me vestía una idea saltó en mi cabeza definitivamente tenía que zanjar de una buena vez el tema de Ángela, si quería que esto terminara definitivamente tendría que hacerlo el persona. Salí de la habitación y Bella estaba haciendo los deberes con Nessie y Antho, los profesores particulares que ellos tenían igual le asignaban pequeñas tareas para el fin de semana, especialmente ejercicios de idiomas, queríamos que los mellizos y Bella manejaran perfectamente nuestra lengua.



    Hola Papá— me saludo Ness al momento que abrí la puerta, creo que ella adoraba la idea de decirme papá porque una sonrisa de proporciones mayores se extendía por su cara. Bella le dio una dulce mirada y después giro para saludarme.
    Hola Edward— su mirada era tan hermosa que sentí unas ganas irremediables de besarle mil veces sus labios pero me esperé, creo que me valía mas hacerlo todo por el conducto regular que lanzarme de un de repente, primero debíamos hablar.
    Buenos Días Bella— la saludé con una sonrisa y demostrando todo lo que sentía a través de la intensidad de mi mirada
    Hola Edward— me saludo Antho con una sonrisa mientras agitaba un lápiz en el aire, sonreí alegremente mientras le agitaba su cobrizo cabello.
    Hola hijo ¿Qué hacen?
    Estamos con mamá haciendo los deberes, hoy iremos a la playa a pasear por lo que adelantaremos trabajo, ¿tú que harás?
    Yo iré a hablar de algo muy importante con tu abuelo por lo que demoraré un poco, vayan a la playa y después los alcanzaré— los tres me miraron sorprendidos
    ¿Nos vas a acompañar?— preguntó Bella con un tono entre sorpresa y alegría
    Claro— comenté con despreocupación— no me perdería un día de playa por nada del mundo— le hice un guiño con mi ojo lo cual provocó un sonrojo que se esparció por sus mejillas
    Entonces vete pronto para que nos alcances— me despedí de todos con un beso en el aire, si me acercaba a Bella no me podría resistir, por lo que salí de la habitación y me encaminé hacia el estudio.



En mi casa todos acostumbraban a levantarse temprano por lo que mi padre estaba trabajando en su despacho, siempre lo hacía, el amaba  nuestra empresa más de lo que se imaginaba por lo que era un hobbie sentarse a estudiar acciones y casos, golpee dos veces y entre al momento que me dio la pasada.



    Edward, ¿Cómo estas hijo?— se levantó y me saludo con un beso en la mejilla
    Bien papá, muy bien— le respondí con esa sonrisa que estaba plastificada en mi rostro
    Creo que las cosas mejoraron ¿no es cierto?— preguntó enarcando una ceja
    Si papá pero creo que falta solo una cosa para que todo esto esté bien.
    ¿Qué cosa? ¿Se trata de algo relacionado con tu familia?—  nos sentamos en un pequeño estar— si es sobre lo que dije el otro día sobre tu matrimonio con Bella no fue mi intención anunciarlo antes que ustedes
    No te preocupes— le respondí moviendo mi mano— eso estaba más que conversado.




Todavía podía recordar el día que Bella y los niños llegaron a nuestra casa, esa misma noche estábamos con mi papa en este lugar tomándonos un trago, en la casa ya todos dormían, Bella y los niños ya estaban descansando.



    ¿Qué te parece papá?— le pregunté con la mirada perdida en el abismo de mis pensamientos, en ese momento todo era confuso, creo que me demoré bastante en asimilar lo que había pasado, a pesar de tener un sentimiento de pertenencia con mis hijos con Bella no sucedía lo mismo por lo que en esta conversación parte de mi verdad salió a relucir desde el fondo de mi corazón.
    ¿Qué cosa?
    Todo— susurré llevándome un vaso de Whisky a mi boca.
    La situación es complicada Edward, creo que ya habíamos conversado sobre eso, cuando nos dijiste sobre nuestros nietos estábamos completamente sorprendidos y…
    Lo sé pero no me refiero a eso— observé como los hielos se desvanecían en el alcohol del vaso
    Tu quieres saber que opino sobre Isabella— asentí sin mirarlo a los ojos— creo que sabes de sobra que esta señorita es hermosa, tiene una belleza como no había visto hace mucho tiempo en alguna ragazza, se nota de que tiene un carácter fuerte y que es una persona que supo llevar de manera maravillosa a tus hijos.
    ¿No te importa que haya sido Scort?— pregunté de repente preso del miedo.
    No— respondió seguro— mira hijo, a pesar de que suena cliché pero todo trabajo es dignificador por lo que si Bella se ganaba la vida acompañando a personas a celebraciones no podemos juzgarla, además creo que has vivenciado que todo lo que ella hacía era por mantener en buena situación a tus hijos, por lo que investigamos con tu madre a ellos jamás les falto nada, recibieron una buena educación y son niños que aman a su madre por sobre todas las cosas ¿Por qué habría de preocuparme eso entonces?— contesto, me giré para verlo y tenía una sonrisa en su rostro— créeme que a nadie le importa ese detalle, lo que si me interesa es que aclares tu situación con ella, quiero saber algún día el por qué mis nietos no crecieron a mi lado.
    Lo sé, a penas se estabilicen las cosas entre nosotros hablaré con ella.
    ¿Qué vas a hacer con respecto a esa situación?— suspiró— a decir verdad estoy haciendo la pregunta equivocada, Edward— me llamó la atención, subí mi mirada hacia donde estaba y se había sentado derecho para darle más seriedad a la pregunta— ¿Qué sientes por Isabella? Porque te digo desde ya que jamás te obligaré a casarte con ella solo por tener a mis nietos al lado, si las cosas no son como las pienso Bella puede vivir en Italia con los niños o regresar a su país si tu lo consideras pertinente, la apoyaremos en todo, ni ella ni los niños tendrán que preocuparse jamás por el dinero por lo que siéntete tranquilo en relación a eso.
    Yo…— divagué— es extraño papá por qué por más que intento odiarla no puedo, hay algo que me lo impide— perdí mi vista en el vaso nuevamente— Bella significó para mí el todo cuando la conocí, jamás pensé que me iba a enamorar de una norteamericana y que más encima se iba a volver en mi tormento por los siguientes años.



Desde el momento que Bella desapareció de mi vida intente buscarla mil veces pero jamás pude encontrarla, cuando el compromiso con Ángela se anunció, sentí que todo era mi fin y que jamás podría estar con ella, los siguientes años solo fueron una tortura publica a la cual no podía escapar. Ángela paso a ser la lapa que se pegó a mi zapato y no me dejo en paz nunca más solo hasta que un día discutimos y yo mismo di por terminando el famoso compromiso, en ese entonces pensé inmediatamente en buscar a Bella pero ¿Quién era yo para irrumpir en su vida después de tanto? Me rendí fácilmente a la idea y la olvidé, desde entonces viví una solitaria vida llena de lujos y de trabajo, todo vacio.



    ¿Tú qué?, dime Edward háblame— comenzó a intentar sacarme palabras.
    Créeme que ni siquiera sé hasta dónde va esto pero lo que sí puedo asegurarte es que cuando Bella volvió a entrar en mi vida sentí como cada pieza retornó a su lugar de origen, todo enojo nuevamente en su lugar— la expresión de mi padre cambio a asombro
    ¿Tanto la amas?
    Amarla creo que sería poco— bebí de mi vaso— Bella es como el aire papá, un bien completamente necesario en mi vida, desde que ella volvió no he hecho más que esperar al momento preciso para pedirle que sea mi esposa
    Ah entonces si te quieres casar con ella— asintió con gusto
    Claro que sí, eso jamás te lo negaría lo único si es que aún me molesta el hecho de no haber estado con mis hijos desde siempre por lo que tengo que hablar con ella o sanar mi corazón dentro de un tiempo, lamentablemente no puedo tapar el sol con un dedo y decir que no odio el cómo se dio todo, porque no es así.
    Entonces date un tiempo hijo, conoce a tus pequeños e intenta  sanar todo con Isabella, después tendrás toda una vida por delante para estar con ellos.
    Lo sé pero no le digas a nadie lo que planeo, no quiero ver a la loca de Alice armando la ceremonia para una semana mas
    Tranquilo hijo no le diré nada a nadie.
    Tengo todo el tiempo, espero que mi relación con Bella mejore con el pasar del tiempo.



A pesar de todo así había sido pero descubrí que era completamente torturante estar con ella tan cerca y no poder hacer nada, poco a poco ese odio que sentí, la rabia y la molestia por cómo se dio todo quedó atrás Bella de un momento a otro y sin que me diera cuenta paso nuevamente a ser lo que más amaba en la vida, ella y mis hijos eran lo mejor del mundo.




Sacudí la cabeza apartando la mata de recuerdos que se vino a mi mente, mi padre me miraba esperando a lo que iba a decirle.



    Entonces ¿Qué sucede? – pregunto con intriga
    Quiero que aclaremos el tema de Ángela papá, como sabrás espero que ella nunca más pise esta casa y no quiero que vuelva a entrometerse con Bella o con mis hijos.
    Lo sé hijo, estaba pensando en ir el Lunes a hablar con sus padres, no quiero que mi nuera o mis nietos se sientan incómodos con su presencia.
    Quiero que vamos ahora— exigí poniéndome de pie
    ¿Ahora?— pregunto con sorpresa— ¿estás seguro?
    Si papá, no quiero que esto pase de más tiempo, además yo te acompañaré
    Está bien hijo, vamos entonces.



Mi papá se puso de pie, tomó su chaqueta y salimos del estudio en dirección hacia la puerta, en el camino nos encontramos con todas las mujeres de la casa Cullen incluyendo a Bella y a los mellizos.



    Hola ¿Cómo están las mas lindas de esta casa?— saludo mi papá a todas, una risa de agrado se esparció por el lugar
    ¡Nono!— grito el pequeño Camillo quien salió corriendo a los brazos de Carlisle
    ¿Cómo estas piccolo Camillo?
    ¡Bene!— gritó sonriendo



Mi papá se puso a conversar con todas, Mamá y Bella le contaban del paseo que harían este día ella con mis hijos a la playa, al parecer las demás no irían porque todas tenían planes ya, mejor para nosotros, así podría encontrar la instancia perfecta para hablar con Isabella.



    Papá— lo llame y le hice un gesto con la cabeza de que ya era hora de partir.
    Oh si Edward lo siento— soltó a Camillo, le dio un beso a mi mamá y se encamino hacia la puerta, yo le sonreí a mis hijos y a Bella, los tres me dieron una hermosa mirada y la fuerza para acabar con esto.
    ¿A dónde van?— preguntó Esme desde la espalda, mi papá se giró para responder
    Vamos a…— lo interrumpí
    Vamos a ver unas cosas a los viñedos, volvemos pronto
    ¡Bien! Los esperamos a almorzar— respondió mi madre desde atrás




El viaje fue algo silencioso, mi padre quien conducía intento hablarme en varias oportunidades pero lamentablemente yo iba enfrascado en mis propios pensamientos. Bajamos de la colina en donde se encontraba nuestra villa para dirigirnos al centro, la familia de Ángela vivía en uno de los sectores más acomodados de Cerdeña, obviamente no era del nivel de nuestra familia pero se asemejaba bastante. Llegamos a la casa y la vi más imponente que la última vez que estuve aquí, era de un color blanco y de características inglesas, techos muy altos, variadas dependencias y un enorme jardín en la entrada, nos estacionamos y el mayordomo nos recibió.



    Buenos Días señores Cullen— un gesto de reverencia fue parte de su saludo, el hombre tomó las llaves del auto y desapareció con él, la siguiente fue Elisa Webber la matriarca de la familia.
    ¡Bienvenidos! Carlisle y Edward, que maravilla tenerlos por aquí— la mujer de edad avanzada se notaba feliz de encontrarnos en las puertas de su casa
    Buenos Días Elisa, es un placer verte— Carlisle se acerco a darle dos besos en las mejillas, como obligación tuve que hacer el mismo gesto— lamentablemente el motivo que nos trae aquí no es del toco agradable, necesito conversar con Cornelio y tú.
    ¿De qué se trata?, no me digas que Edward va a…— la frase de la mujer quedo colgando de un hilo pero la sonrisa enorme de ella daba a entender que pretendía  nuevamente ligarme con su hija
    ¿Casarme?— respondí enarcando una ceja— claro pero mi mujer espera en casa junto a mis dos hijos, creo que le motivo de nuestra visita es otro— la mujer quedo completamente sorprendida por mi respuesta, ¿Qué pensaba? Que dejaría a Bella por su  hija… estaba muy equivocada, la mujer nos dio una mirada y comenzó a caminar hacia el interior
    Entonces síganme.




Hicimos lo que nos pidió, llegamos a un enorme salón de color almendra, debo reconocer que estaba delicadamente decorado pero aún así no llamaba mi atención, un hombre de aspecto corpulento apareció por la puerta.



    Buenos Días a ambos ¿Qué los trae por mi casa tan temprano?— el hombre se acercó y como era tradición entre nuestras familias nos saludamos con besos en ambas mejillas.
    Sentemos por favor— todos nos situamos en un lugar  y comenzamos a hablar.



Carlisle les contó lo que había pasado en la fiesta, de hecho ellos nunca supieron e la existencia de ella por culpa de Ángela, las invitaciones jamás llegó a su destino. A medida que el relato iba avanzando los padres de la mujer iban cambiando sus expresiones la que perduro más tiempo fue la de vergüenza, la madre de Ángela ni siquiera me miraba a los ojos cuando hablaba.



    Por consiguiente lamento tener que decir esto pero no podemos permitirle a Ángela que nos visite en la villa, hasta que se pase todo esto o ella cambie su comportamiento con respecto a Bella y a los mellizos— sentencio Carlisle
    Edward no se qué podría decirte— el hombre pasaba sus manos por su frente y mejillas dando a entender lo complicado que estaba con la situación— sé que mi hija se ha sobrepasado pero espero de todo corazón que esto no vuelva a suceder, le haré llegar las disculpas a nombre de toda mi familia a tu mujer.
    Gra…
    ¡ESO JAMÁS!— una histérica voz desde lo alto de las escaleras se hizo presente, mire hacia arriba y Ángela estaba parada en el pie de la escala esperando para atacar, bajo raudamente y se reunió con nosotros, aquí comenzaba la verdadera batalla
    ¡Ángela!— grito su padre intentando persuadirla
    ¡No papa! Jamás permitiré que te disculpas con esa mujer, ella es una perra que se robo a mi novio.
    ¡Yo nunca fui tu novio!— grité acallando todas las voces del salón— te recuerdo que el famoso compromiso fue hecho por estas personas sin nuestro consentimiento, yo jamás quise casarme contigo. Ángela no malogremos más el poco respeto que aun tengo por ti y deja en paz a mi familia, te prohíbo que te acerques a Bella o a mis hijos nuevamente.
    Ángela hija, ya basta
    No mama, esto no se va a terminar, ¿Cómo demonios apareció ella en tu vida? Esos niños deben ser los bastardos de alguien más Edward, entiende amore, ella te engaño, esos hijos no son tuyos— dijo mientras se acercaba y ponía las manos en mi pecho, sentí mi piel quemarse pero de la rabia por lo que decía, aparté sus manos sin contemplaciones y le di una mirada que reflejaba todo el odio que sentía por ella.
    Eso a ti no te importa, lo que es relevante es que jamás volverá a salir, espero me perdonen por lo que haré— les di una corta mirada a sus padres, Elisa tenía las manos en su boca y los ojos llorosos, Cornelio estaba pasmado con la reacción de su hija— pero Ángela, yo NO TE AMO, no me quiero casar contigo, me das asco, me da pena el saber lo mucho que te has trastornado por mi causa, escúchame bien no quiero verte nunca más y te prohíbo terminantemente que vuelvas a entrar a mi casa, no quiero que te acerques ni a mis hijos ni a Bella, es una orden, si lo haces te juro que no escatimaré en recursos para mantenerte lejos.
     
El ambiente se torno más denso de lo que ya estaba, Ángela apretaba sus puños y su boca en señal de la rabia que tenia contenida pronto lagrimas comenzaron a bajar por sus mejillas, sentí una mano volar hacia mi mejilla y estamparse en el centro de ella.

    ¡Ángela!— gritaron sus padres al unísono, la mujer se abalanzó contra  mí maldiciéndome y tratando de golpearme, su padre la tomó en brazos y el saco del lugar, ella iba diciendo cuanta cosa se le pasaba por la cabeza.




La conversación termino así, los padres de Ángela se la llevaron del estar y decidimos que era momento para salir de allí, el viaje nuevamente fue silencioso, la mejilla me ardía con furia pero eso no importaba, el capitulo estaba cerrado y Ángela lejos de nuestras vidas. Llegamos a la casa a la hora de almorzar mi madre estaba feliz de tenernos nuevamente en casa



    ¿Dónde están Bella y mis hijos?
    Ellos se fueron al rato después que ustedes, Bella dijo que volverían en la tarde y que tu sabias donde estaban por si la necesitaban.
    Claro, gracias mamá— le di un beso en la mejilla y me encaminé hacia mi habitación
    ¿nos acompañas a almorzar?
    No, iré con Bella, quiero estar con mis hijos.
    Bien, nos vemos en la tarde entonces.



Seguí mi camino hacia la recamara, me puse ropa cómoda, zapatillas y unos jeans. Usualmente mis hijos me han visto con trajes por lo que sería un Edward más relajado el que se encontrarían hoy. Guarde cosas en una mochila y me encaminé hacia la playa, donde me había dicho Bella no estaba lejos de la mansión de hecho solo me tomo media hora caminando el llegar, cuando me paré en la punta del Riesco que daba para bajar observé a mis tres amores jugando felices, Nessie y Antho estaban con sus trajes de baño mientras que Bella lucia un hermoso vestido blanco y un sombrero que le hacía juego. Baje por las piedras cuidando de no caer cuando Nessie se dio cuenta grito lo que más me gustaba escuchar, la palabra mágica que me hacia volar…



    ¡Papá! Miren es mi papá— Bella se giró rápidamente poniéndose de pie, Nessie salió corriendo hacia donde venia solo para lanzarse a mis brazos, Antho camino más lentamente pero se acercó igual para saludarme.
    Hola Edward— me dijo dándome un beso en la mejilla
    Hola hijos— a ambos los llene de besos, se fueron riendo hacia donde estaban jugando antes.
    Hola Edward— saludo Bella, se levantó sus anteojos de sol y por fin pude observar el fulgor verde de sus ojos— ¿De dónde vienes?
    De estar con mi papá— me quite la mochila y los zapatos
    ¿Tienes hambre?— pregunto bajándose nuevamente los anteojos, por instinto los tomé y se los quité— ¿Qué haces?— pregunto entre contrariada y divertida
    No te los pongas cuando me mires a mi por favor, me gusta ver tus ojos cuando me hablas— la sola emisión de la frase desencajó a Bella pero que esperaba ¿Qué actuara como un maldito después de dormir con ella? Eso ya se lo había hecho una vez y juré que jamás volvería a hacerlo y menos con Bella.
    No pero…— intento decir pero sus palabras se perdieron en el momento
    Si tengo hambre, ¿Almorzaremos aquí?— pregunté con una sonrisa
    Si, los mellizos querían desde hace días venir a la playa y pescar un poco por eso…— terminó nuevamente en un susurro, sus ojos aún me miraban con desconcierto, Bella claramente no me conocía o tal vez me había portado demasiado mal con ella en algún momento por lo que olvidó mi manera de ser, tendría que ser el encargado de recordárselo. Mientras la contemplaba un pelotazo dio en mi espalda, me giré para mirar y mis hijos estaban sonriendo y levantando sus manos, invitaban a jugar— ve con ellos— me pidió— por mientras prepararé todo para el almuerzo.



Asentí y corrí hacia donde estaban ambos salieron corriendo entre risas y gritos, el día fue maravilloso, mis hijos me llenaban completamente, la tarde pasó rápido entre risas y juegos ya era casi la hora de volver cuando Bella nos dio un poco de chocolate caliente para aplacar el frio que se estaba sintiendo en el ambiente.



    ¿Cómo lo pasaron?— pregunté mientras le daba un sorbo al tazón
    Muy bien— respondieron con una gran sonrisa— pero me hubiera gustado tener una concha de esas que se pegan en las rocas— terminó Antho— el otro día las vi en un libro de la biblioteca del Abuelo y me parecieron muy bonitas.
    Yo iré por una para ti— le di un guiño y deje la taza encima de la improvisada mensa en forma de roca que teníamos. Bella me intentó detener pero estaba tan feliz en este día que complacer a mi hijo seria la cúspide.



Me adentré en el mar pisando las rocas que habían en la orilla llegue hasta la mitad de un paso un poco resbaloso y me estanqué allí, mis pies se deslizaron un poco y sentí de inmediato el grito de Bella desde la orilla.



    ¡Edward!— estaba parada en la orilla con sus pies ya en el agua lista para entrar, los mellizos estaban un poco más atrás de ella esperando a que saliera
    Tranquila, estoy bien— le grité desde donde estaba, me afirme de una roca y me agache, mis manos se introdujeron en la fría agua debido a que la temperatura ya estaba bajando todo se estaba poniendo cada vez mas helado, mi mano tocó lo que andaba buscando y la saque con toda mi fuerza. Me puse de pie con cuidado y levante el trofeo para que Antho lo viera el avanzo unos cuantos pasos y quedo con sus pies en el agua y con una gran sonrisa en su cara.
    Vamos Edward, devuélvete— me grito Bella, asentí con la cabeza y comencé a caminar, las rocas estaban realmente resbalosas y tampoco tomé la precaución de ponerme zapatos.
    Demonios— maldije cuando casi me caí, como ya estaba cerca sentí a Bella exclamar y a los mellizos taparse la boca, los miré y los tres tenían cara de asustados, sonreí para que la tensión se disipara.



Puse mi pie en una roca y creo que fue la peor decisión de mi vida, aquella estaba sobrepuesta en el terreno por lo que al pisarla se creó una inestabilidad, caí encima del suelo más duro que pude pisar, una repentina ola me paso por encima y no supe nada mas, todo se volvió oscuro y húmedo, lo único que pude escuchar fue que me llamaban con gritos después dejé de oír lo que pasaba.




Bella POV:




    ¡Papá!— grito fuertemente Antho desde la orilla y salió corriendo hacia donde estaba Edward, Nessie y yo lo seguimos desde cerca.
    ¡Papá!— escuchaba que los niños lo llamaban pero él no era consciente de lo que sucedía, mi corazón dejo de latir en el momento que lo vi tirado sobre unas rocas sin moverse.
    ¡Edward!— grité fuertemente pero él no reaccionaba, subimos como pudimos a las rocas para ver cómo estaba tomé su cabeza y trate de inmovilizarla moví su pecho húmedo para intentar hacerlo reaccionar, miré a mis hijos y ambos estaban sollozando por lo ocurrido, no cavia duda que ellos ya amaban a su padre y se preocupaban por él, de pronto Edward comenzó a gemir y una expresión de dolor apareció en su cara.
    Parece que tendré… que aprender a sacar estas conchas— murmuro con una sonrisa
    ¡Edward!— grité y bese su frente entre lágrimas— ¿Cómo estás? ¿te duele algo?— pregunte dentro de la conmoción
    Todo— susurro y abrió sus ojos para mirarnos— no lloren estoy bien, les dijo intentando ponerse de pie, o por lo menos sentándose.
    Papá lo siento mucho, no quería que esto pasara, perdóname— dijo Antho llorando y refregándose los ojos por la pena, Edward le dio una sonrisa y lo abrazó
    Tranquilo hijo si no pasa nada, estoy bien, además mira— le mostro una de sus manos y aún sujetaba el trofeo que nuestro hijo le había pedido, ese gesto lleno de alegría y de admiración mi pecho. Antho quedó perplejo, de pronto comenzó a llorar nuevamente, tomó la concha y se pego al pecho de Edward, el solo acaricio y beso su cabeza.



Mientras sucedía esto me di cuenta que el tenia varios cortes en la espalda debido a la caída y al terreno, estaba sin polera por lo que lo más probable es que quedara un gran hematoma en esa zona. Lo ayudamos a ponerse de pie y nos encaminamos con cuidado a la orilla. Llegar a la casa fue todo un viaje, Edward cojeaba y mas encima no se podía poner derecho, los mellizos entraron gritando a la mansión por lo que todos se alertaron de lo que pasaba. Esme llamó de inmediato al médico quien reviso a Edward solo una hora más tarde, el diagnostico fue una caída leve con contusiones, cortes y hematomas de diversa gravedad. El mayor lo tenía en la espalda y ese demoraría semanas en desaparecer.



    Creo que tendré que entrenarte en caídas cuñado— Emmett estaba junto a todos los demás en la habitación de Edward, las puertas estaban  abiertas por lo que afuera se veía a Esme y Carlisle hablar con el médico, los mellizos estaban acostados uno a cada lado del pecho de Edward, el acariciaba sus cabezas mientras que Antho aún derramaba algunas lágrimas por lo que había pasado.
    Creo que si— todos rieron
    Bueno hijo mío ahora solo debes descansar, dejemos solos a Bella y a los mellizos para que aprovechen de estar con Edward.



Todos se despidieron de nosotros y salieron cerrando las puertas del gran estar, mientras Edward se quedaba con los niños baje a cocinarle algo, quería que probara algo hecho por mí, tal vez eso le subiría el ánimo, cuando llegue a la pieza Nessie y Antho tenían puesto capaz blancas y jugaban al doctor con Edward, fue gracioso verlo con una venda en la cabeza, un parche de corazones en la mejilla y un estetoscopio rosado en su pecho. Nessie era la enfermera y Antho el Médico.



    Niños ya es hora de ir a dormir— les dije mientras dejaba la bandeja con comida en una mesa auxiliar, los mellizos asintieron sin dudarlo y se despidieron de sus padre.
    Buenas noches papi— le dijo Nessie dándole un beso en la mejilla— que duermas bien y si te portas mejor mañana te leeré un cuento en el desayuno— la tierna voz de nuestra hija nos sacó sonrisas a ambos
    Seré todo un santo, buonanotte bambina— le dio un gran beso y salió de la habitación, Antho estaba parado jugando nervioso con sus dedos— ¿Qué pasa hijo?
    Es que… quería disculparme otra vez, me siento muy culpable papá—  En la playa lo noté pero como estaba tan conmocionada no fui capaz de asimilarlo, Antho había llamado papá a Edward por primera vez, los ojos de Edward se enternecieron y extendió sus brazos para tomarlo
    Ven aquí— Antho se acercó nervioso y se arrimo a su pecho— no te preocupes hijo, yo haría cualquier cosa por ustedes así que esta caída es atribuible a mi falta de equilibrio en las rocas, no fue tu culpa— Edward beso su cabeza— ahora vete a dormir, mañana necesitaré alguien que esté lleno de energías para jugar videojuegos todo el día— Antho le dio una gran sonrisa y se paró de la cama, me dio un beso en la mejilla y se perdió de nuestra vista. Un silencio atravesó la habitación, el plato con comida humeaba desde una esquina llamándonos para ser comido.
    El te llamó papá, ¿lo notaste?— le dije aun con la vista perdida en la puerta.
    Si— susurro— lo noté desde que estuve inconsciente pero al igual que como ocurrió con Ness fue algo que me dejo desarmado, un sentimiento completamente particular.
    Es maravilloso ver cuánto te los has ganado y solo con tu amor y tu forma de ser— me giré sobre los talones para ir por la bandeja, la puse en sus piernas y tomé la cuchara para alimentarlo.
    Si todo el tiempo va a ser así creo que me caeré nuevamente— mordisqueo la comida que le había preparado y con una gran sonrisa de aprobación la saboreo— que rico, cocinas exquisito, despediré a mi cocinero personal— el comentario me hizo reír.



Alimente a este hombre lentamente, mientras masticaba le platicaba sobre lo que haríamos ahora y como estaban felices los mellizos porque cada vez se acercaba mas la fecha de entrar a la escuela. Edward solo me observaba mientras comía.



    Bien, ya esta bueno— puse la cuchara en el plato vacio— ahora es tiempo de que también duermas, debes descansar, tome la bandeja pero antes de que me pusiera de pie una de sus manos sujetó mi muñeca imposibilitándome la partida
    Tenemos que hablar— un brillo el cual no pude descifrar se posó en sus ojos, Edward jalo su mano hacia abajo y me hizo sentarme nuevamente.




Habían sucedido muchas cosas, lo de Ángela, el haber dormido juntos, que mis hijos lo comenzaran a llamar papá, el accidente y tantos otros detalles pero ¿De qué quería hablarme? Estaba nerviosa y un poco intranquila, solo esperaba que esta conversación fuera con tranquilidad y que no malográramos lo que habíamos conseguido hasta el momento, un estado de paz.