“No Necesito un Cielo si tú no puedes ir a él ",
Bella Swan, Luna Nueva

"Un día escribiré tanto como Estrellas hay en el Cielo" Tiwii Cullen





Debemos aclarar que todas las historias que están en este blog nos pertenecen y son de nuestra autoría pero los personajes de la Saga Crepúsculo y algunas otras cosas más que aparecerán en los Fics que publicaremos aquí son propiedad de Stephanie Meyer, también existen personajes que son sacados nuestra imaginación.



sábado, 12 de junio de 2010

Nuestro Amor, Capitulo 2: Te Recuerdo




Nuestro Amor


Capitulo 2:


Te Recuerdo



¡Hola Nenas!, ¿Cómo están?, espero que muy bien. Debo decir que estoy FELIZ por el apoyo que le dieron al primer capitulo de nuestro amor, déjenme decirles que esos 18 comentarios fueron un enorme aliciente para este capitulo, ojala que todos los demás sean así o tal vez mas, eso sin duda ayuda con la inspiración. Bueno mis amores ojala disfruten de este Cáp., queda demás decir que están invitadas a votar por mi en el concurso de Lover Suspiritos Cullen, arriba esta el link. Las dejo leer, besotes…




La miré y mis ojos se clavaron automáticamente en ella, era increíble lo que una mirada podía hacer. Bella, aquella que había convivido conmigo toda mi infancia, estaba parada a sólo unos cuantos metros de distancia. Su mirada me decía que sabia quien era o que tal vez sólo me conocía de algún sueño.


Avance lentamente, no quería asustarla ni nada por el estilo. No sabría precisamente cual era su opinión de nosotros o si tal vez Esme no le había contado, ella aun era pequeña cuando se fue, cabía la enorme posibilidad de que ni siquiera supiera quienes éramos.


—Hola —saludé cuando estaba a unos cuantos pasos de ella.

—Hola —me respondió casi en un susurro. Su expresión denotaba profunda sorpresa, parecía no saber a ciencia cierta de lo que se trataba.

—Mi nombre es Edward, ¿tú eres Isabella? —aunque sabía que era ella no podía evitar preguntarle.

—Sí —volvió a susurrar.

—Entonces necesito hablar contigo Isabella.

—Está bien, vamos a mi oficina —se me quedó mirando algunos segundos mas y con una torpeza ya conocida se dirigió a su oficina.

Tropezó varias veces con algunas rocas y objetos del suelo. No había olvidado lo torpe que resultaba, de seguro estaba nerviosa. Entramos en una habitación muy iluminada, tenía dibujos y cuadros infantiles por todas partes, además de una hermosa foto donde salían todos los niños de la primaria junto con Bella y algunas personas más. Me senté y nuevamente nos quedamos embobados mirándonos.

—Yo… yo te conozco ¿cierto?

—Sí, tú y yo nos conocemos —creí que era mejor decirle la verdad de inmediato y saber que terreno estaríamos pisando.

—¿De dónde? Porque tu cara me es increíblemente familiar, de hecho cuando te vi miles de memorias se agolparon en mi mente —reconoció, con su expresión aún pasmada por la sorpresa.

—¿Te dice algo el apellido Cullen?

—Cullen —abrió los ojos y se paró de inmediato—. ¿Conoces a mi padre, Carlisle Cullen? —mi expresión tomó el mismo matiz que la de ella, ella aún consideraba a Carlisle como su padre, al parecer tendríamos una buena base.

—Carlisle Cullen también es mi padre, mi nombre es Edward Cullen.

—Entonces… tu eres —cayó sentada al tratar de unir las ideas, estaba realmente sorprendida, sus ojos me miraban atentos.

—Bella, ¿es que no me recuerdas?

—Claro que sí… tú eres Edward, mi hermano mayor.


Se levantó y cruzó todo lo que nos separaba, se lanzó hacia mis brazos, la recibí con todas las ansias que tenía contenidas desde hace trece años, ella era mi pequeña Bella, esa que había sido sacada de mi vida y que había dejado un hoyo en mi corazón.

—No sabes lo mucho que he pensado en ustedes —dijo, con su cara escondida en mi cuello.

—Nosotros igual en ustedes, jamás debidos separarnos —el abrazo fue maravilloso, el sentimiento que me recorrió fue totalmente desconocido, pero hermoso a la vez. El cuerpo tibio de Bella me brindó la paz a las ansias tan grandes que había tenido.


Pasaron no sé cuantos minutos en que nos quedamos así, abrazados. Mis manos acariciaron su espalda para darle un cobijo que sentía que necesitaba, mi cuello se comenzó a sentir húmedo, sus pequeños sollozos delataron que lloraba ante nuestro encuentro, mi corazón se acongojo de una forma que no recordaba haber sentido.


—Pero cuéntame, cuéntame de nuestra infancia, hay tantos recuerdos que parecen sueños que ya no se cual es el real —me dijo separándose de mi y tomando mis manos.


Solté un gran suspiro y comencé a contarle toda nuestra historia, obviando las partes de la separación y lo que había pasado entre nuestros padres. Cada vez que agregaba un detalle que ella ya conocía o tenía en su mente, pero no sabía de donde era, se sorprendía gratamente y una sonrisa aparecía en su cara, iluminándola por completo.


—Edward, son tantos los recuerdos —dijo, cuando terminé de contarle todo. Ella estaba muy emocionada, varias veces lagrimas cayeron de sus ojos—, es como armar un rompecabezas, mi mente ya había decidido hacer pasar por sueños todos esos recuerdos, pero cuéntame ¿cómo esta papá?

—¿Papá? Él está aquí mismo, de hecho está afuera, esperándome en el auto.

—¿Qué? —gritó, casi corriendo hacia la puerta, la traté de detener, pero salió como un vendaval.


Camino rápidamente hacia donde estaban los estacionamientos, comenzó a mirar por todas partes y a buscar lo que sabía que no encontraría, si ella no se acordaba de mí, dudada que recordara a Carlisle, pero su emoción y entusiasmo por conocerlo me conmovieron, ella aun nos quería.


—¿Dónde está?- dijo cuando me acerqué.

Me giré y detuve mi mirada en mi automóvil, le hice una seña a mi padre para que saliera. Con un paso lento y seguro descendió del Volvo, traía una expresión de completo nerviosismo, pero lo que mas me sorprendió fue el acto que siguió a éste.


—¡Papá! —gritó Isabella, y atravesó todo el estacionamiento corriendo, la mirada de mi padre se iba tornado brillante y su expresión cambiaba conforme ella se iba acercando.

—Hija —dijo Carlisle al fundirse en un paternal abrazo. El rostro de Bella estaba bañado en lágrimas, los dos estaban bien agarrados del otro. Me acerqué lentamente y comencé a escuchar lo que se decían.

—¿Pero donde habías estado? ¡Te he extrañado mucho papá! —dijo conteniendo los sollozos.

—Yo también hija, te aseguro que no ha habido un solo día en el que no piense en ti. Edward y yo hemos tardado en encontrarlas sin éxito, pero al fin hemos dado con su paradero, estoy tan feliz por tenerte aquí.

—No sabes cuánto espere que vinieras, yo siempre supe que nos encontrarías —respondió con visible alegría.

—¿Podríamos ir a un lugar más tranquilo para conversar? Nos gustaría mucho hablar contigo Bella.

—Claro que sí, vamos a mi casa —la expresión de Carlisle se tensó por completo, yo sabía que no había nada mas importante en el mundo que Esme para él, pero también sabía que no era muy correcto enfrentarlos de buenas a primeras. Bella al parecer se percató de su tensión e interrumpió—. Carlisle no te preocupes, mi mamá anda en un viaje de negocios y no volverá hasta el domingo, así que ahí podremos hablar tranquilamente.


A pesar de ser «una buena noticia» su expresión cambió drásticamente, al confirmar que Esme no estaría aquí sería otro fin de semana más sin verla. Bella nos pidió que la siguiéramos en su auto, ella tenía un Citroen C3 de color negro, toda una joya. Nos subimos al Volvo y rápidamente comenzamos a seguirla.


—¿Qué crees que pase ahora? —preguntó mi padre con un visible miedo en sus ojos.

—Por ahora vamos bien, jamás me imagine que Bella nos recibiera con esa alegría.

—Sí, yo tampoco —afirmó con una sonrisa.

—Por ahora debemos averiguar que es lo que ha pasado en estos años, por el informe sabemos que Esme no ha tenido novios desde que se separo de ti, eso debe ser un indicio de que no te pudo olvidar al igual que tú a ella.

—Espero que todo esto resulte bien Edward, no soportaría perderlas nuevamente.

—Yo tampoco papá, yo tampoco.

El auto de Bella comenzó a disminuir la velocidad y se situó enfrente de una hermosa casa. Era muy grande y tenía un hermoso jardín en frente que delataba el gusto de Esme por las plantas, estaba perfecto. Ella se bajó casi corriendo y nos encontró en la acera.

—¿Y bien? Ésta es nuestra casa, vivimos aquí desde hace algunos años —dijo, apuntándonos a la residencia.

—Es hermosa, apuesto a que mamá se encarga de éste jardín —Bella rió y sus ojos brillaron, lo que hizo que mi corazón se acelerara un poco.

—Claro que sí hermanito, mamá aun sigue loca por las plantas —rió—. Pero pasemos.



Nos indicó la entrada y la seguimos. Por dentro era aun mas impresionante, estaba pintada con colores pastel, se notaba la clase y el gusto de mi madre impresa en todas partes, ella era una mujer que tenía un gusto exquisito, aún podía recordar cuando decoraba nuestra casa o lo que le apasionaba crear un ambiente armonioso en las habitaciones.


Pasamos al estar y me encontré con una gran sorpresa, un enorme piano de cola estaba al lado de los ventanales, mi madre era una pianista nata, era uno de sus tantos talentos. Me acerqué al piano, con cuidado pasé mis manos por su tapa y no pude evitar recordar tantos momentos que habíamos pasado practicando, mamá estaba por terminar nuestras clases cuando mis padres se separaron. A fin de cuentas aprendí de igual manera e incluso compuse una melodía, pero seguía con la sensación de que mi madre no me había terminado de enseñar todo, ojala que si todo esto salía bien nos pudiéramos sentar a recordar nuestras clases.



—¿Tocas? —la voz femenina y aterciopelada de Bella me sacudió, llevándome de vuelta al presente, pasó por mi lado y una estela de olor a fresias se coló por mi nariz, recorriendo todos mis sentidos—. He de apostar que sí.


Se sentó con toda la gracia que la acompañaba y puso sus blanquecinas manos sobre las teclas, sus dedos se deslizaron por las teclas de manera esplendorosa, tocaba la melodía que a mi madre le encantaba, la que yo había compuesto y tenía el nombre de mi inspiración, «Bella’s Lullaby»


—¿Te sabes la nana? —pregunté con asombro.

—Claro que sí, tú la escribiste para mi ¿cierto? —miré los ojos de Bella y estos brillaban mientras sus agiles manos tocaban las teclas.

—Siempre quise volverlos a ver juntos —la frase de mi padre hizo que Bella y yo perdiéramos el contacto visual, sentí un vacio por no poder seguirla admirando.

—No sabes cuánto esperé para verlos —cerró sus ojos y tocó las ultimas notas de la nana, terminó dando un gran suspiro y parándose del piano. Se sentó en uno de los sofás y nos invitó a acompañarla.

—Bueno hija dinos, ¿qué es lo que sabes sobre nosotros? —preguntó mi padre con miedo.

—Lo sé todo —afirmó ella muy segura—, sé lo que pasó en la fiesta, el motivo por el que se separaron como tan bien sé que antes de ese incidente éramos muy felices —con asombro papá y yo nos miramos, si ella estaba enterada, la reacción que tuvo no encajaba para nada en lo que debiera haber sido.

—Entonces ¿por qué nos recibiste de esa manera? Creo que la reacción mas acertaba hubiera sido echarnos y prohibirnos que nos acercáramos a ustedes.

—Lo sé —suspiró—, pero a pesar de todo a mi nunca me terminó de convencer esa historia, sabes que siempre pensé en la inocencia de papá, mi madre me contaba maravillas de él y lo que pasó el día del aniversario no encajaba para nada en la descripción y en los recuerdos que tenia de él.

—¿Y aun así creíste en mi? —preguntó papá con emoción.

—Claro que sí, el que mi mamá sea cabeza dura y no quiera aceptar que el peor error de su vida lo cometió cuando nos escapamos no significa que yo también lo sea, la he tratado de convencerla de lo contrario todos estos años, pero al parecer ella no quiere escucharme. Lo que si puedo decirles es que ella jamás te olvido y que la herida que tiene aun esta abierta, es por eso que tienes que tener cuidado cuando te encuentres con ella, puede que su reacción no este ni cerca de lo que fue la mía.

—Eso lo sé querida, lo que mas me costara será convencerla.

—Pero dime una cosa papá, ¿qué paso con esa «señora»? Sé que no era verdad, ¿pero de dónde demonios saco esa idea?

—Cuando ustedes se fueron, al otro día me reuní con ella en la casa, ella estaba como loca, decía que el pequeño bebe era mi hijo y que debía reconocerlo, prácticamente que debía casarme con ella. Traté de calmarme y con toda la psicología que poseía le dije que no era posible, que yo ni siquiera la conocía y que menos me casaría con ella porque yo ya tenía una esposa. Ella no accedió, obviamente, se pusó como loca y al final terminé llamando a la policía, todo lo demás fue aún mas terrible, ella se atrevió a denunciarme y a llevar el caso ante la justicia. Por orden del juez nos practicamos los exámenes de paternidad que obviamente dieron negativos

—¡Dios! ¿Y aun así siguió molestándolos?

—Claro que sí, tiempo después supe que ella padecía de esquizofrenia y que se había obsesionado conmigo en una de las tantas visitas que tenía al hospital. Lamentablemente le quitaron al bebe y fue dado en adopción. Ella fue encerrada en un sanatorio para enfermos mentales donde murió hace algunos años atrás.

—Que historia más terrible, o sea que esa mujer nos destrozó la vida y todo por una enfermedad mental, demonios… mamá si que se va a arrepentir cuando sepa esto —terminó en un susurro, su mirada estaba perdida dentro de la habitación.

—Es por eso mi amor que es muy importante que hable con tu madre, esto podría haberse solucionado a los pocos meses, pero ustedes desaparecieron sin dejar rastro.

—Sí, mamá se empecino en que la habías engañado, no puedo cuestionar sus motivaciones y sé que tal vez era un motivo bastante estupido, pero quiero que también la entiendan a ella.

—Claro que sí, si no fuera así te aseguro que no estaríamos aquí —respondí.

—Lo que más me interesa ahora es verla y que solucionemos todo, las extraño demasiado, no quiero dejarlas nuevamente, sé que tu madre no estará dispuesta a volver conmigo, pero con el tiempo pienso recuperarla —la mirada de Bella se posó en los ojos de mi padre y ambos se miraron con ojos de ternura, mi padre amaba a mi madre y sabía que Bella sentía todo eso. Nos ayudaría bastante tenerla de nuestro lado.

—Bien, entonces ¡manos a la obra! —se pusó de pie y se sentó al lado de papá—. No te preocupes Carlisle que te ayudare a que todo esto resulte bien —tomó sus manos y las beso.

—Gracias hija, no sabes lo feliz que me haces.


Bella nos invito a almorzar, mientras comíamos planeamos todo lo que haríamos, la próxima semana sería el primer encuentro. Debíamos de tener cuidado de que mamá no descubriera todo, pero con la ayuda de Bella eso no pasaría. Las horas pasaron muy rápido entre recuerdos y nuevas anécdotas, Bella nos contó de su vida y nosotros le hablamos de la nuestra, ya era de noche cuando estábamos por despedirnos.


—Entonces nos veremos el próximo sábado a eso del medio día, trataré de terminar las clases temprano para que nos reunamos ¿de acuerdo?

—Claro que sí pequeña, no te preocupes que aquí estaremos —Bella volvió a mirar a mi padre con ojos brillantes y se fundieron en un cariñoso abrazo.

—No sabes lo feliz que me hace tenerte conmigo, me haz hecho mucha falta papá —lágrimas comenzaron a caer de su rostro, la emoción que se respiraba en el ambiente era casi tangible.

—Pero ya estoy aquí y te prometo que jamás volverás a sentirte así hija mía.

—Nunca pude agradecértelo, pero ahora sé que es el momento, muchas gracias por aceptarme como hija y por quererme así como lo haces —la mirada de mi padre se llenó de lágrimas, una opresión de alegria se formo en mi pecho, ella nos quería, ella amaba a mi padre. Era hermoso darse cuenta de que a pesar de los años y de todo lo que había escuchado amaba a mi padre y creía en él.

—No sabes lo feliz que me haces Bella, gracias a ti por dejarme quererte como un padre y por darme la alegría de tenerte como hija.

Ambos se miraron como si no existiera nada mas en el mundo, era la mirada cómplice y cariñosa que se tenían un padre y una hija. Nos terminamos de despedir y nos encaminamos al auto, antes de subirnos Bella corrió hacia donde estaba yo.

—¡Espera! —se acercó corriendo con una enrome sonrisa y con un papel en sus manos.

—Toma —me lo extendió, rápidamente lo cogí y me di cuenta que era un número de teléfono, su número de celular—. En caso de que necesites hablar conmigo, nos vemos la próxima semana.


Se pusó en puntilla y con un rápido movimiento pegó sus labios a mi mejilla, al tener un contacto con su boca una corriente de electricidad recorrió todo mi cuerpo y me paralizó al instante, al separarse me miró con sus ojos brillantes y susurro un «hasta pronto». No podía moverme, la sensación me tenía atrapado, sus carnosos labios habían tocado mi piel y me habían dejado paralizado al instante, ¿cómo podía ser eso?.



Salí de mi estado de trance al verla cerrar la puerta de la casa, me subí rápidamente al Volvo y mi padre me miro extrañado.


—¿Qué fue eso? —preguntó.

—Nada, sólo me dio su número de teléfono —respondí casi en un susurro, traté de recobrar la conciencia y concentrarme en lo que estaba a punto de hacer.

Encendí el Volvo y nos dirigimos nuevamente al hotel, cuando llegamos, ambos teníamos una sonrisa tonta pero muy alegre en nuestros rostros, nos recostamos e intentamos dormir, la última imagen que vi en mi mente fue la imagen de Bella, mi cuerpo volvió a experimentar la misma electricidad. Me quedé dormido atontado por la sensación.



A la mañana siguiente nos levantamos temprano y nos regresamos a Seattle, hoy por la noche tenía guardia y debía descansar. Al llegar a la casa papá se fue al estudio a hablar por teléfono, me fijé en la contestadota y tenía muchos mensajes, casi todos eran de mis amigos o familiares. Presioné el botón y comencé a escucharlos.


¡Edward! —un grito me sacó de mi estado de calma, Alice me había llamado—. ¿Por qué demonios no contestas tu celular?, ¿qué paso?, ¿fuiste a ver tu mama? Si no me llamas a penas llegues te aseguro que te arrepentirás Edward Cullen —colgó y saqué de inmediato el teléfono.

Alice Brandon era mi mejor amiga, nos conocimos una vez en la unidad pediátrica, yo atendí a su pequeña hermana Josephine y desde ahí no nos separamos mas, varias veces mi padre me comentó que hacíamos una hermosa pareja, pero yo la veía como una hermana, jamás podría pensar en ella de otra forma.


—¿Bueno? —dijo al contestar la llamada.

—Alice, ya volví.

—¡Edward! Maldita la hora en la que no contestas tu celular. Bueno, pero después te regañare, ahora cuéntame cómo te fue.


Comencé a relatarle todo con pelos y señales, ella estaba maravillada con la reacción de Bella y como había salido todo. Al terminar de hablar soltó un gran suspiro y me dijo:


—¿Así que Bella te dejó prendado? —inquirió entre risas.

—¿Por qué lo dices? —pregunté extrañado.

—¿No te has fijado que llevas hablando más de cuarenta y cinco minutos de ella, de que me has repetido como decientas veces lo maravillosa y hermosa que es? Edward Cullen —dijo, poniéndose seria—, te informo que te gusta.

—Claro que no, además, ella es mi hermana.

—¡Alto ahí amigo! Recuerda que ustedes no son nada, no los une ni el apellido ni lazos sanguíneos, sólo el cariño fraternal que tienen de niños.

—Bueno y si así fuera —dije, poniéndome muy hipotéticamente en el caso— yo no soy nadie para irrumpir en su vida, además, ella está por casarse.

—¿Ella te lo contó —preguntó con sorpresa.

—No. Lo leí en un informe que nos entrego el detective que contrató mi padre.

—Ah bueno, entonces hasta que no tenga la alianza en el dedo no está todo dicho.

—Que imaginación la tuya, bueno hablamos mañana, ¿almorzamos juntos?

—Está bien, te llamo cuando pase por ti.

—Bueno, abrazos y saludos a tu marido, dile que pronto tenemos que ir a jugar basquetbol.

—Sabes que Jasper estará feliz, apenas llegue de su viaje le diré.

—Okey, nos vemos mañana duendecillo

—Adiós.


Colgamos, no pude evitar recordar las palabras de Alice «recuerda que ustedes no son nada, no los une ni el apellido ni lazos sanguíneos, sólo el cariño fraternal que tienen de niños», ¿pero como podía pensar así de Bella? Era cierto que ella me había embelezado con sólo verla ayer, ¿pero podría llegar a sentir algo mas por ella? No estaba claro. Estaba confundiendo mis sentimientos, Bella era mi hermana, esa que se había criado conmigo desde pequeña y que ahora se iba a casar. No pude evitar sentir algo extraño y preguntarme ¿amara ella a su novio? Algún día buscaría una respuesta a esa pregunta.


Era día viernes por la mañana, la semana había pasado por una extraña razón muy lenta y tortuosa, había tenido que asistir en tres cirugías, además de realizar un pequeño viaje a New York. Estaba cansado, pero sabía que hoy por la noche nos iríamos a Forks así que con sólo pensarlo mi perspectiva del día cambiaba por completo.


Me levanté con más ganas que de costumbre, mi padre ya había partido al hospital, habíamos pedido una semana de vacaciones cada uno para poder solucionar con tiempo el problema con mamá. También por eso había tenido tanto trabajo esta semana, debía dejar todo listo y preparado para faltar, afortunadamente contaba con la ayuda de mi mano derecha, Seth Clearwater.


—Hola Doctor —me dijo con una sonrisa, siempre me saludaba muy formal, pero con una cuota de humor.

—Hola Seth —lo saludé al entrar a su oficina.

—¿Estás listo para partir?

—Claro que sé, he estado esperando toda la semana por este momento.

—Lo sé, jamás te había visto tan impaciente y nervioso. En todo caso no te preocupes que aquí toda ira bien, cualquier cosa te avisare.

—Muchas gracias, no sabes el enorme favor que me estás haciendo.

—El favor me lo haces tu amigo —rió—. Por cubrirte me libre de un latoso fin de semana con mis padres y sus amigos, mi hermana Leah también se inventó una excusa y logró zafarse.

—¿Y cómo está ella? Hace tiempo que no viene a verte.

—Sí, ya sabes, con lo del embarazo a estado muy ocupada, mi sobrino ya esta por nacer. Ella y su esposo están muy felices.

—Ni que lo digas, será genial cuando pueda tener un hijo, no sabes lo feliz que seré.

—Pero eso no pasara si no consigues una novia mi buen amigo —bromeó—. No quiero presionarte, pero tú no te puedes inseminar artificialmente y quedar «embarazado»

—Muy gracioso —dije con sarcasmo—. Bueno ya me voy, hare algunas rondas, le dejare instrucciones a las enfermeras y atenderé las consultas que me quedan, a las cinco me voy. Si me necesitas me buscas.

—Claro jefecito.

—No molestes —reí.

—Nos vemos más tarde

—Hasta pronto


Salí de su oficina con una sonrisa, Seth rápidamente se había convertido en un amigo muy querido, él siempre estaba dispuesto a ayudarme y a prestarme su ayuda, agradecía tenerlo cerca.


Cuando el reloj dio las diecisiete horas en punto termine de atender mi última consulta. Me despedí de todos y rogué porque marchara todo bien en mi ausencia, no pretendía devolverme a mitad de camino.


Cuando llegué a casa llamé a mi padre, pero nadie me contestó. Él debía de estar por llegar, al ser director del hospital tenía muchos mas compromisos que yo, así que suponía que debía estar dejando todo listo para partir. Saqué mi maleta del armario y comencé a empacar, antes de depositar la primera prenda el timbre sonó. Bajé rápidamente a abrir y la figura de mi mejor amiga apareció en la puerta.


—¿Y tú qué haces aquí? —pregunté extrañado.

—Yo he venido a ayudarte con la maleta, no voy a dejar que empaques lo primero que veas. Y él —señaló a su esposo y mi amigo que venía caminando hacia donde estábamos—, vino a entretenerte mientras yo te empaco.

—¡Jasper! —dije emocionado.

—¿Cómo estás hermano? —me abrazó y los invite a pasar.

—Yo bien, gracias. Estaba a punto de empacar y me parece que tu mujer tiene una nariz de perro sabueso para la ropa.

—Claro que sí, cuando salimos de compras es implacable —dijo, dándole un beso en la sien.

—Ya bueno, quédense platicando mientras yo subo a empacar su maleta.

Subió las escaleras danzando como siempre, Alice llevaba siendo mi amiga por muchos años, era familiar verla por la casa. Papá no se extrañaría de verla en mi cuarto empacándome, siempre lo hacia, de hecho ella escogía mi ropa.

—¿Y bien…? Dime como va todo —preguntó mi amigo—. Alice me contó todo y remarcó la «admiración» que manifestaste por tu hermana.

—Alice es una chismosa, no es admiración, eso sólo que verla después de tantos años y poder comprobar que se ha convertido en una buena mujer me hace… me hace, no lo sé, como que despierta un sentimiento de felicidad en mí.

—¿Entonces no te gusta? —preguntó, yo me quedé en silencio porque no sabía que responder—. El que calla otorga, mi estimado amigo.

—Ay ya, no me confundas mas —dije, pasando mis manos por mi cabello.

—Mira, veamos que pasa está semana, conoce a fondo a tu hermana y cuando vuelvas si sientes sólo ese cariño fraternal por ella podres decir que la quieres como hermana, pero sino…

—¿Sino qué?

—Sino, tendrás que replantearte lo que harás, porque no creo que puedas quedártele viendo como se casa si ella te gusta o sientes algo más por ella. Si quieres comparar el tipo de sentimiento, compáralo con el cariño y amor que sientes por Alice, si es el mismo o algo parecido, entonces podrás verla como una hermana.

—Está bien lo hare.

—Sólo quédate tranquilo y deja que las cosas se den normalmente, tarde o temprano la respuesta llegara a ti.

—Gracias Jaz.

—De nada amigo

—¡Edward Cullen! —gritó Alice del segundo piso—. Ven aquí en éste instante.

—Despertaste al demonio —dijo Jasper con humor.


Subimos hacia mi habitación, pero Alice no estaba, me dirigí a la de mi padre y ahí estaba ella, con la maleta de papá desecha ya que la había dejado lista desde anoche y con una expresión pálida y mortificada.


—¿Alice, que pasa?

—Edward, ¿qué hice mal en ésta vida?

—Vamos Alice ¿de qué estás hablando?

—¿Tan poco les he enseñado a ti y a Carlisle?

—¿Por qué lo dices? —preguntó Jasper.

—Porque pretende ir con estos harapos a conquistar a su mujer, maldita sea, Dios me puso en su camino el día de hoy para evitar el casi suicidio de la moda —ambos nos miramos y rodamos los ojos—. Ve a ver tu maleta que ya está lista, pero no atrevas a tocar lo que esta dentro porque te juro que te mato y te corto en pedazos —me amenazó.

—No lo hare —levanté mis manos en señal de rendición.

—Ahora solucionare éste problema.

Se metió en el closet de Carlisle y comenzó rápidamente a armar nuevamente su maleta. Alice a veces me sorprendía.


Para las nueve de la noche Alice y Jasper ya se habían marchado, dejándome instrucciones de que a penas tuviéramos algún avance debía llamarlos, en realidad eso me lo dijo Alice, Jasper sólo asintió con una enorme sonrisa y dejo a su mujer hablar. Papá llego a eso de las diez, nos acostamos temprano ya que debíamos partir de madrugada a Forks.


Eran casi las diez de la mañana cuando llegamos nuevamente a Forks, nos registramos en el hotel y subimos a descansar un poco, en mis manos tenía el teléfono de Bella. Toda la semana había estado a punto de llamarla, pero por alguna extraña razón siempre desistía. Reuní todo el valor que tenía y marqué su número. A ésta hora debía de estar en clases, ojala pudiera contestarme.


—¿Diga? —contestó su angelical y aterciopelada voz. Mi estomago se apretó.

—Hola Isabella.

—¡Edward! ¿Cómo estás? ¿Cómo está papá?

—Bien gracias, de hecho te llamaba para avisarte que ya estamos en Forks —tenía el estomago apretado.

—¡Oh por dios, que bien! Estaba esperando que me avisaran.

—Pero dime ¿cómo está mamá?

—A decir verdad algo sospecha, ésta semana ha estado muy extraña, el miércoles traté de hablarle sobre el tema, pero que me dijo que no era momento y hasta éste momento no he podido decirle nada, tendremos que apelar al elemento sorpresa.

—Al parecer sí. Bueno, eso lo veremos cuando nos veamos. ¿Quieres que pase por ti al kínder? —se quedó pensando.

—Creo que tendremos que vernos directamente en casa, hoy almorzare con mi novio —mi cuerpo se puso tenso y ese nerviosismo se convirtió en un dolor que oprimió cada músculo de mi cuerpo—. Lo siento, pero no puedo posponerlo, después les contare porque.

—Sí, está bien, no te preocupe —respondí con un poco de molestia.

—¿Éste es tu numero?

—Sí.

—Lo guardare para que nos podamos comunicar.

—Okey, estaré esperando a que me llames.

—Está bien, nos vemos más tarde hermanito —la última palabra hizo que mi ceño se frunciera.

—Nos vemos —y colgué, por una extraña razón tuve que apretar el teléfono para no tirarlo en contra de la muralla, ella me contaría que estaba por casarse.

—¿Que ha pasado?

—Nada, Bella nos llamara cuando todo esté listo.

—Bien, entonces vamos a almorzar.

—Claro vamos.


Sentía los pies y el cuerpo pesados, estaba tenso y no me explicaba porque, ¿tanto me afectaba que Bella me dijera que se iba a casar? Almorzamos y traté de alejar mis malos pensamientos, además, no quería que papá se diera cuenta de mi tensión, no quería ponerlo tenso a él también. A eso de la una y media sonó mi celular y Bella me dijo que nos esperaba en su casa en media hora.


—Bien papá, ya es hora —lo miré, dándole las buenas noticias.

—¿Cómo crees que se lo tomara?

—No lo sé, pero ve preparado para cualquier cosa.

—Lo sé hijo.

—Buena suerte papá.

—Gracias la necesitare.


En sólo veinte minutos estuvimos estacionados afuera de la casa de Bella, ella me había pedido que primero me bajara yo y que hablara con mamá, tal vez eso facilitaría más el encuentro. Le di un beso y un abrazo a mi padre, baje del Volvo y caminé por el hermoso jardín de entrada. Estaba nervioso, mi cuerpo estaba tenso todavía por la llamada que tuve con Bella, pero debía relajarme y pensar que estaba a punto de ver a mi madre. El solo hecho de pensarlo me hacia feliz. Toqué el timbre con mi mano temblorosa, pero antes de que pasaran diez segundos la puerta se abrió, dejándome ver a la persona que mas había ansiado en diez años.


La figura de mi madre me contempló y sus ojos se llenaron de lágrimas, pero su expresión era de absoluto asombro.


—Hola mamá.

Solté de repente, y el cuerpo de mi madre colapsó en mis brazos, dejando caer lágrimas por sus mejillas. Se había desmayado.





¿Qué les pareció?, cada vez es mas emotivo, en el siguiente capitulo comenzaran a aparecer diferentes sentimientos además de personajes como el novio de Bella, ¿Qué reacciones generara en Edward?, las espero el próximo domingo…

Con Amor…

Tiwii Cullen


16 comentarios:

  1. AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA MALAA!!!
    como me dejas asiii nooooo si que eres perversas con el corazon de tu hermana...
    TWINS que capitulo tan lindo .... aaaaaaaaaaaaaa grito a locado tu solo tu me haces gritar a esta hora de la noche ....... si pudiera saldria corriendo y despertba a todos pero como No
    AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
    MORI Y A QUIERO LEEER MAS Y MAS Y MAS
    ME ENCANTOOOOOO

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  2. noooo!! como lo dejas justo aiii!! alice es un duende de la moda definitivamente! jajaj
    edward awwwwwwwwwwwwwwwwwwww(a punto de babear)pero si se nota qe ALGO siente por bella... me encanta esta y todas las historias.. aora.. el novio de bella... se llama Jacob ???
    estare esperando el proximo capiii
    porqe este ME ENCANTOOOOO

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  3. TIWII!! Noooo!! Como nos haces esto!! Una semana entera!!! Ajjjjjjjjjjjj.
    Está genial, el capi, como siempre, aunque Edward siempre lento para descubrir sentimientos. Y Bella? Será que se ha dado cuenta de algo? No, todavía es demasiado pronto para descubrirlo. Uffffff. Una semana!!!! Será insufrible, la espera.
    Besotes bien grandes.
    Si en algún momento te arrepientes de tenernos tantos días con la intriga, siempre puedes subirlo eh? No te vayas a pensar que nos enfadaremos o tomaremos represalias jajaja.

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  4. AAAAHHHHHHHHH......
    Esta genial nena!!!!! me encanta....
    no puedo esperar hasta la semana siguiente.....
    Mi Edward tan lindo como siempre.... y Bella... ya tengo ganas de conocer a su futuro esposo....
    y la reacción de Esme..... AAhhhhhhh......
    simplemente genial!!!!

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  5. la verdad como como me desas asiiii no no no es justooo (porq la vida es asi jajaj q dramatica no)

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  6. Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh que estres esperar tanto... Como siempre muy hermoso... Besitos bellisima!!!

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  7. hay mujer como nos haces esto!!!!
    como es psible que nos cortes ahi la historia!!!!
    muero por saber mas!! me encanta!
    ademas amo como Alice se da cuenta de una que Edward se prendo de Bella...
    Lo amo!
    Besos mi Tiwwii querida!
    Sigue asi que eres genial!
    NENY

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  8. esto... es... maldad pura tiwii!!!! como demonios llegas y lo cortas así!!!!!!! además... recien es el segundo capitulo y ya me tienes a edward sufriendo!!!! T.T y tu sabes que si el sufre, nosotras sufrimos!!! lo acompañamos en su dolor!!!! recién terminé de leerlo y no creoq ue tenga que esperar toda una semana para leer el que sigue!!!! jajajaj... ya muero por el capi siguiente =) bueno besotes y nos leemos pronto, espero ansiosa!!! fantastica como siempre

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  9. Aeeew me encantoo
    Amoo sta Historiaa <3 __ <3
    Me encanto como Bella reaciono y Esme Aee Chumarree
    Te Seguire hasta el final
    Eres Grandiosa
    att: Lilian =)

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  10. aaaaaaaaaaaa esto es crueldad de la pura , mi cordura no aguatara la espera, estuvo super el capi me encanto este reencuentro , felicidades

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  11. ahhhhhhhhhhhhahh!!!!!!!! dios esme se va a derretir seguro uyy tiwii y tengo q esperar?? vale, me portare bien jiji hasta el proximo capi cahuuuu

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  12. me fascino el capitulo espero que subas el proximo capitulo muy pronto

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  13. grandioso el capitulo me encanta la historia

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  14. QUE LINDO FIC. GRACIAS POR TU TIEMPO E INSPIRACION ME ENCANTA HASTA EL MOMENTO ES AGRADABLE COMPLETAMENTE LA TRAMA.

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  15. tiwi wste cap me movio muxas cosas recorde a mi papa :( aunk no he vivido nada parecido pero como lo extraño
    hay espero k esme reaccione bien porfis
    hay edward ya se esta dando cuenta k como hermna no la podrá ver

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  16. ahhhhhhhhhhhhhhh!!!!! por fin el encuentro, espero ke esme lo perdone ya fue mucho no??? jejeje creo ke nuestro eddy ya empiesa a sentir celossss!!!

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