“No Necesito un Cielo si tú no puedes ir a él ",
Bella Swan, Luna Nueva

"Un día escribiré tanto como Estrellas hay en el Cielo" Tiwii Cullen





Debemos aclarar que todas las historias que están en este blog nos pertenecen y son de nuestra autoría pero los personajes de la Saga Crepúsculo y algunas otras cosas más que aparecerán en los Fics que publicaremos aquí son propiedad de Stephanie Meyer, también existen personajes que son sacados nuestra imaginación.



sábado, 19 de junio de 2010

Nuestro Amor, Capitulo 3. Primer Encuentro







Nuestro Amor


Capitulo3:


Primer Encuentro



Hola Nenas, ¿Cómo están?, espero que muy muy bien, yo vengo recién despegándome de leer dos maravillosos libros, wow nenas… solo puedo decirles wow, creo que en un futuro próximo comenzare a hacerles “sugerencias” de lectura jajajaja, me he vuelto tan fanática de los libros que podría estar todo el día recomendándoles mis títulos favoritos.



Bueno… a lo que nos convoca. Aquí esta el 3º episodio de esta historia, para las que me preguntaron por el POV de Bella, nenas la historia fue pensada en POV de Edward pero les aseguro que mas adelante les traeré una sorpresa primero quiero que conozcan el confundido corazón de Edward. Ojala les guste el capitulo, muchísimas gracias por los 14 rws anteriores, ¡CADA VEZ ME INSPIRAN MAS!... besos a todas.

Con Amor


Tiwii Cullen






—¡Mamá! —gritó Bella, apareciendo detrás de ella, el olor a fresas me invadió, cerré mis ojos con fuerza ante la reacción que su sólo aroma provocó en mi.

—Tranquila, se ha desmayado por la impresión, llevémosla al sofá.

—Está bien.


La puse en el sillón y tomé sus signos vitales, su respiración era acompasada y tenía un tono pálido en sus mejillas.


—Sólo está desmayada, tráeme un poco de alcohol o de alguna fragancia fuerte para despertarla.

—Okey —asintió Bella.


Mire a mi madre y no había cambiado nada en diez años, seguía teniendo esos hermosos cabellos castaños, su piel aun era tersa y muy hermosa. Acaricie su frente y no pude evitar besarla, su olor era tal como lo recordaba.


—Aquí está el alcohol.

—Bien, en unos momentos más la despertaremos, deja que se recupere un poco. Por mientras le administrare un calmante.

—¿Cómo que le administrare? —preguntó Bella enarcando una ceja.

—No te preocupes, soy médico, papá también, ¿no lo recuerdas?

—Lo de papá sí, es Cardiólogo, pero de ti no lo sabía hermanito, felicidades —nuevamente la palabra hermanito de sus labios me produjo una sensación no muy placentera.

—Gracias —respondí, esquivando su mirada. Me paré y salí porque sabía que papá estaría comiéndose las uñas, aparecí por la puerta y mi padre salio casi corriendo del auto a mi encuentro.

—¿Edward, que pasó?, ¿Esme esta bien?

—Sí, lo está, sólo se desmayo, le aplicare un calmante para que este bien para lo que sigue, no te preocupes. Yo te llamare cuando sea el momento.

—Está bien, por mientras iré a darme una vuelta en el auto ya que no quiero que le de un infarto al despertar.

—Es lo mejor, te haré sonar el móvil cuando sea el momento.

—De acuerdo.


Saqué mi maletín de emergencias del auto, afortunadamente sabía que algo como esto podría pasar, así que empaqué algunas cosas que tal vez podría necesitar. Entré nuevamente a la casa y Bella contemplaba la figura de nuestra madre.


—De seguro tiene que haber sido una impresión muy grande el verte ¿cierto?

—Imagino que sí, ojala que no se altere cuando despierte, lo que ahora le pondré sólo la relaja, no quiero que este tensionada.

—Muchas gracias Edward —dijo girándose, nuestras miradas se encontraron y por primera vez desde que nos encontramos observé con detenimiento sus ojos, tenían el mismo color que el de mi madre, un verde extraño. Eran hermosos.

—De nada, ahora le pondré el calmante y esperamos unos minutos a que haga efecto.

—Está bien.


Le inyecté en su brazo bajo la mirada de Bella, no podía evitar el sentirme nervioso por tenerla cerca. A pesar de que estuviera a un paso de mi sentía su calor y la energía que tenían nuestros cuerpos. Cuando ya había terminado la observé sentarse frente a mi.


—Así que te convertiste en un doctor, cuanto me alegro.

—Sí, soy muy feliz con lo que hago.

—Y dime ¿qué especialidad tienes?

—Soy de Pediatría, de hecho, trabajo en un hospital para niños.

—Veo que tenemos gustos en común, ya te habrás dado cuenta de que soy maestra de primaria.

—Claro que sí —dije con una sonrisa, mientras establecíamos un contacto visual en el que me hubiera quedado horas sonó el teléfono, saltó la contestadora antes de que Bella se parara a contestar.

—Hola mi amor, espero estés bien. Suerte en todo lo de hoy, recuerda que mañana tenemos que juntarnos con la banquetera para escoger el menú. Te amo cariño —el tono del teléfono resonó en toda la habitación.

—Era tu novio, ¿verdad?

—Sí, no les había podido contar nada, pero me casare en un mes.


Sentí que una nube negra se posó de inmediato sobre mi cabeza, Bella se casa y en un mes. Estaba asombrado y lo peor de todo es que sentía algo en mi pecho que no podía obviar.


—¿Y quién es el afortunado?

—Su nombre es Michael Newton, pero todos le dicen Mike, tiene veinticinco años.

—Oh ya veo, ¿y qué hace? —¿para qué demonios quería saber eso?

—Él es dueño de una tienda aquí en Forks, bueno en realidad sus padres tienen una empresa de artículos de montaña, son bien famosos por estas regiones

—¿Y cómo lo conociste?

—Hace como dos años, él llego un día a buscar a uno de sus sobrinos, cuando nos miramos nos enganchamos enseguida, podríamos decir que fue amor a primera vista.

—¿Y cuanto tiempo llevan juntos?

—Alrededor de un año —todas las preguntas me las contestaba feliz, parecía que realmente estaba enamorada.

—¿Y lo amas? —la pregunta se escapó de mi boca, Bella se me quedó mirando con sus ojos levemente abiertos, cuando estaba por contestarme mi madre comenzó a removerse en donde estaba acostada. Lentamente comenzó a abrir los ojos y me dejó ver ese verde intenso que había extrañado por tantos años, cuando por fin se adaptaron a la luz la expresión de su rostro volvió a ser de asombro. Sin duda nos esperaban muchas sorpresas.

—¿Edward? —preguntó con duda.

—Hola mamá —dije, con voz firme pero cargada de emoción.

—Hijo… ¿Eres tú?, Oh por Dios —terminó en un susurro.

—Sí mamá soy yo, Edward.

—¡Hijo! —Gritó, lanzándose en mis brazos—. ¡Como te he extrañado!

—¡Yo también mamá! —dije abrazándola muy fuerte—. No sabes cuánto te amo, no ha pasado día en el que no me acuerde ti.

—Edward, como has crecido —dijo pasando sus manos por mi cara—. Tienes veintiséis años ¿cierto? Ya eres todo un hombre hijo mío. Pero cuéntame que ha sido de tu vida, ¿cómo diste con nosotras?

—Las he buscando por todas partes —mentí, Bella me miró con desaprobación, había obviado a papá dentro de la historia—, contraté un investigador privado que las ha buscado por años, pero como son tan escurridizas no había logrado dar con su paradero

—Es verdad, nos hemos movido bastante. Pero dime que ha sido de tu vida, ¿estás casado?, ¿tengo nietos? —preguntó emocionada, vi que Bella se hacia atrás, su vista se fue a las ventanas y se sentó en uno de los sofás.

—No mamá todavía no, no tengo ni esposa ni hijos, pero lo que sí puedo decirte es que me convertí en medico, soy pediatra.

—¡Oh por dios! Que estupendo hijo, no sabes lo orgullosa que me haces sentir, pero cuéntame más.



Con mamá nos enfrascamos en una emocionante conversación, le conté toda mi vida y lo que había sido desde que ella no estaba conmigo, me escuchaba atenta al igual que Bella, me sentía cohibido con su mirada. Traté de concertarme sólo en mamá y de disfrutar de su cara de asombro y de alegría cada vez que le gustaba lo que escuchaba.



—Y así fue como di con ustedes, pedí una semana de vacaciones en el hospital y aquí estoy mamá.

—No sabes lo feliz que me siento, sabía que llegaría el día en el que te volviera a ver.

—Espero que no te vuelvas a ir y si lo haces por favor avísame, ahora que te encontré no soportaría perderte nuevamente.

—No mi pequeño, te juro que no lo hare, tú y Bella son lo mas importante en mi mundo —mamá estiró una de sus manos y Bella reaccionó de inmediato, nos acercó y dejó que nuestras manos se juntaran. El contacto con su piel hizo que nuevamente una corriente atravesara por mi cuerpo. Al tener ésta sensación nuestros ojos se encontraron, parecía que a ella le había pasado lo mismo. Sacó rápidamente su mano y se puso de pie.

—Bella ¿qué pasa cariño?

—Están olvidado a alguien muy importante —el rostro de mi mamá se tensó por completo al igual que el mío, creo que ésta no era la mejor forma para juntarlos.

—¡Bella!

—No Edward. Mamá —dijo sentándose nuevamente a su lado y tomando sus manos— ¿En qué parte queda papá en todo esto?

—Bella yo… —mamá no supo que responder.

—Mamá —interrumpí su conversación, preferí ser yo el que le contara—, ¿sabes? Papá también está aquí en la ciudad, de hecho él fue el que contrato al detective para encontrarlas. Las ha buscado por muchos años. Él quiere hablar contigo, quiere que escuches su parte de la historia.

—No, no, no, no —se paró mamá negando, le di una desaprobatoria mirada a Bella que me respondió con una mueca.

—Mamá por favor, debes escucharlo.

—No Edward, no me pidas eso, ya sufrí bastante con saber que tu padre me había engañado y…

—No mamá —la detuve antes de que dijera lo que ya sabía—, él no te engaño, y si le dieras una oportunidad podría demostrártelo hasta con pruebas.

—No me interesa —caminó por la habitación hacia las escaleras que conducían seguramente al segundo piso, le tomé del brazo y la hice girar.

—Por favor mamá, hazlo por mí, por Bella.

—Mi amor —cerró sus ojos—, eres bienvenido a quedarte en mi casa todo lo que quieras, eres mi hijo y esto también es tuyo, pero no me pidas que lo escuche, no lo hagas —se soltó del brazo y subió las escaleras. La perdí de vista y con ella se fueron todas mis esperanzas.

—¿¡Qué demonios hiciste!? —le grité cuando mi madre ya había subido.

—Lo siento, pero no me gustó que mintieras —respondió, cruzándose de brazos y evitando mi mirada.

—¿Te das cuenta que podrías haber arruinado la única oportunidad de juntarlos?

—Claro que no, conozco a mi madre, sé que tarde o temprano terminara accediendo.

—Sí, tienes razón, igual a como lo hizo en estos años —respondí con sarcasmo.

—No me hables así —me retó, mirándome con sus ojos llenos de furia.

—¿Por qué no? Si tú tienes la culpa de que esto haya pasado —me acerqué a ella y me arrepentí en el instante en el que nuestras caras quedaron demasiado cerca y sentí nuestras respiraciones entremezclarse.

—No… no te preocupes, sé que esto pasara —dijo con su voz entrecortada, me alejé de ella antes de cometer una locura.

—Llámame cuando soluciones éste problema, estaremos una semana en la ciudad.


Salí de la casa sin escuchar su respuesta, si antes estaba enojado ahora me sentía lleno de furia, pero no por lo que paso si no por lo que había sentido. El tenerla así de cerca me había producido las sensaciones más extrañas y nuevas. No podía tener ésta clase de sensaciones, ¡no podía!


«Recuerda que ustedes no son nada, no los une ni el apellido ni lazos sanguíneos, sólo el cariño fraternal que tienen de niños.»

La frase de Alice golpeó en mi mente, sacudí mi cabeza y deje que el frio de la noche aplacara mis pensamientos. Llamé a mi padre y le pedí que nos reuniéramos en el restaurant del hotel. Había mucho que conversar.


—Ya veo, entonces será mas difícil de lo que pensábamos —asentí, mi padre sabía que todo se nos había complicado.

—No sé que pasara ahorita, pero espero que todo se solucione.

—Yo también. Pero dime ¿cómo estaba ella?

—Bien papá, mamá está igual a como la recordaba. Está igual de hermosa.

—Lo sé, ella siempre fue la mujer más bella de éste mundo.

—Pero lo más importante es solucionar éste embrollo.

—Y lo haremos hijo, te prometo que lo haremos.


Cenamos y nos fuimos a nuestras habitaciones, estaba muy agotado y sentía una presión en mi pecho que no se iba, salí al balcón y el frio viento golpeo en mi cara, Forks era una ciudad muy helada. Estaba en la región más lluviosa y fría de este lado del país. Mientras contemplaba el paisaje el sonido de mi celular me sacó de mi estado, miré el visor y decía «Bella», me apresure a contestar.


—Edward —susurró.

—¿Cómo estas Isabella? —contesté, un poco distante, recordé lo que había pasado esta tarde.

—Bien… pero quería disculparme por lo que paso hoy, no era mi intención arruinarlo todo —suspire, ¡Dios como costaba estar distanciado de ella!

—Lo sé mi pequeña Bella —dejé escapar la frase, no era capaz de culparla, un silencio incomodo se formó por el teléfono. No sabía que decir, me quedé paralizado mirando la infinidad que tenía por delante.

—Hace años que nadie me llamaba así, cuanto lo extrañaba —confesó en un susurro.

—Yo… yo soy el único que te decía así, ¿recuerdas?.

—Sí… lo sé. Te extrañaba demasiado.

—Yo igual.

—¿Por qué no mañana… hacemos algo? Me encantaría hablar contigo.

—¿Pero tú no tienes un compromiso?

—Sí, pero podría posponerlo, eres mi hermano y por lo tanto tienes prioridad número uno en mi lista —nuevamente mi pecho se contrajo al escucharla llamarme hermano.

—Gracias, pero será mejor que asistas, si quieres nos podemos ver después de eso, recuerda que estaré aquí toda la semana.

—Está bien, juntémonos a las tres de la tarde en el lobby de tu hotel. Yo pasare por ti.

—Bien, entonces nos vemos mañana. Suerte con la banquetera.

—Gracias, nos vemos.

—Hasta pronto.


Me apoyé en el balcón y no pude evitar dejar mi mente en blanco por un momento, me sentí emocionado, pero a la vez tenía ese maldito dolor que no me dejaba tranquilo.



Los rayos de sol pegaron con fuerza en mi cara, abrí mis ojos lentamente y una blanquecina y aireada habitación me recibió, me remecí entre las sabanas, recordando todo lo que había sucedido. No podía evitar sentir un poco de fracaso en el intento que habíamos hecho ayer, pero sabíamos que iba a ser difícil mama no aceptaría a papa tan fácilmente. Me levante y me metí en la ducha, para cuando había terminado alguien tocaba a la puerta.



—Buenos días papá —dije al abrir.

—Buenos días Edward, ¿cómo amaneciste?

—Digamos que bien, ¿y tú?

—Lo mismo, no sé cuales serán nuestros movimientos de ahora en adelante, Esme ya sabe que estamos aquí.

—Sí y lo peor de todo es que al parecer no te quiere ni ver. Debe haber sufrido mucho con todo esto como para que no quiera verte ni en pintura —la expresión de mi padre cambió rápidamente, una mueca de dolor cruzó por su rostro—. Lo siento papá.

—No hijo, es verdad, tu madre debe estar muy dolida, pero te prometo que aunque sea lo último que haga lograre que tu madre me escuche.

—¡Muy bien papá! Esa es la actitud.

—Hoy en la mañana iré a su tienda, en el informe sale la dirección, así que creo que no estaré por la mañana, ¿tú que harás?

—Ahora me quedare aquí, haré algunas llamadas para saber como va todo por Seattle y en la tarde me juntare con Bella.

—¿Con Bella? Qué bien hijo, me alegra que ustedes se lleven tan bien como siempre.

—A mi también papá.

—Entonces vamos a desayunar para que podamos comenzar nuestro día.

—De acuerdo.



Al terminar nuestro desayuno papá se fue rápidamente en busca de mamá, quedamos de acuerdo para almorzar juntos. Subí a mi habitación y comencé a realizar mis llamadas, el primero fue Seth, conversamos largamente por alrededor de una hora, tenían un caso de una complicación pulmonar en un lactante, les había dado muchos problemas a los de urgencia pediátrica, así que comenté y debatimos sobre los posibles tratamientos. Al colgar la siguiente fue mi querido duendecillo.



—¿Aló? —contestó una voz masculina.

—Jasper, soy Edward, ¿cómo están?

—Bien hermano ¿y tú?, ¿cómo va todo?

—Como el carajo, aquí todo esta patas arriba —le conté todo lo que había pasado ayer y sus expresiones de asombro se escucharon en varias partes—. Y cómo te digo todo está revuelto.

—Y bien, ¿cómo va tu relación con Bella?

—Digamos que va bien, pero no sé, ayer de que tuvimos ese desacuerdo me llamó en la noche pidiendo disculpas, no pude evitar sentir muchas cosas, o cuando me contó que se iba a casar, no sé lo que me pasa Jasper, estoy tan confundido.

—Lo sé Edward, en tu voz se nota que tienes un conflicto, pero tranquilo hermano, sé que todo saldrá bien.

—Y a todo esto el duende de tu mujer donde está.

—Salió de día de compras con sus amigas.

—¡Que novedad!

—Sí, tú sabes cómo es ella, yo me reuniré con Emmett e iremos a jugar Bascket.

—Que lastima que no podre ir.

—Sí, pero sabemos que es por un bien mayor, así que tranquilo.

—Dile al duende que me llame cuando vuelva.

—Está bien, yo le diré.

—Nos vemos.

—Hasta pronto.



Colgamos, cuando mire el reloj ya eran casi las doce del día, el tiempo se pasaba volando hablando con tus amigos. Bajé hacia las terrazas del hotel y me llevé un excelente libro, «Orgullo y Prejuicio», a pesar de que hacia un frio de los mil demonios me senté en uno de los sillones del lobby y comencé a leer, no quería estar solo en la habitación. Unas calidas manos se posaron en mis ojos tapándolos, un ya conocido olor a fresias se caló por mis sentidos despertándolos en un instante.



—Bella —susurré, quitándome las manos de mis ojos, me giré y ahí estaba ella con su angelical rostro.

—Hola Edward —tenía una hermosa y dulce sonrisa en sus labios, me detuve dos segundos a contemplarlos y una sensación de ansiedad se dispersó por mi cuerpo.

—Hola… ¿pero no tenías una cita con la banquetera? —pregunté—

—Sí… pero nos cancelo a última hora, así que deje a Mike en su casa y me vine por ti, ¿almorzamos juntos? —no tuve que pensarlo dos veces para aceptar, pero de inmediato recordé que se lo había prometido primero a papá.

—Le prometí a papa que almorzaría con él.

—¿Y cuál es el problema? Almorzamos los tres y listo —respondió con una sonrisa.

—Está bien.

Llamé a papá a su celular y por su voz sabía que no le había ido bien. Cuando llegó al hotel su expresión era torturada y adolorida.

—Hola hijos —saludó a Bella con un beso y abrazo al igual que a mí.

—Hola papá, ¿pero qué pasa, porque vienes con esa cara?

—Fui a hablar con tu madre.

—Oh ya veo, me imagino lo que te dijo.

—Nada, sólo se limito a correrme con la seguridad de la tienda.

—Ay papá lo siento mucho, debí de advertirte que mamá no estaba aún contenta con que estuvieras aquí en la ciudad, pero tranquilo que sé que todo se solucionara —terminó con una amable sonrisa, se veía hermosa en el ángulo en el que yo la miraba.

—Sí hija lo sé, pero no quiero esperar tanto.

—Tranquilo papá —Bella pasó sus manos por las mejillas de mi padre, ambos se miraron y asintieron dándose la confianza que necesitábamos en éste momento.

—Bueno, es hora de almorzar, ¿vamos?

—Vamos —ambos asintieron y nos dirigimos al restaurant.

El almuerzo pasó más tortuoso de lo que pensaba, a mi padre se le ocurrió preguntarle mil cosas sobre el matrimonio a Bella que ella parecía feliz de responder, mi tortura fue interrumpida por una pregunta que me dejo tenso.

—Supongo que vendrán a mi matrimonio ¿cierto? Quiero que mi padre me entregue ese día.

—Bella mi amor, será todo un placer, te aseguro que Edward y yo estaremos aquí, ¿cierto Edward? —miré a mi padre con ojos de tortura pero asentí con una pequeña sonrisa, no quería que Bella se sintiera mal.

—Que bien, entonces los pondré de inmediato en la lista de invitados.

—¿Y tienes muchos? —pregunté con curiosidad.

—Bueno en realidad sí, pero no es porque yo quiera. El problema es que la familia de Mike es muy conocida, entonces son muchas las personas a las que tenían que invitar, mi lista de invitados se cierra con suerte en quince personas con ustedes incluidos.

—¿Y cuántos son en total? —Bella hizo una mueca.

—Casi trescientos.

—¡Dios! Planean hacer la boda del año —dijo mi padre con asombro—. Pero cariño ¿quién está cubriendo todos los gastos?

—Mike por supuesto, si el quiere una enorme boda que él la pague. Cuando le dije que quería una boda simple y privada casi le dio un ataque y contárselo a su madre fue peor.

—Sin duda será todo por lo grande —confesé, con el dolor punzando en mi pecho.

—Sí, creo que será así —respondió con una mueca.

—Bueno chicos los dejo, quiero descansar un poco, además, debo comunicarme con el hospital.

—Bien papá, nos vemos después —se despidieron y papá se marchó—. Entonces hermanito ¿qué hacemos?

—No lo sé, ¿por qué no vamos a caminar y ahí vemos?, ¿te parece?

—Claro vamos.


Pagué la cuenta y salimos del hotel. Caminamos largo rato contándonos anécdotas de todo tipo, de novios, novias, amigos, familia, de cuando éramos niños y cosas que nos asustaban, me sorprendí al saber que ella recordaba casi toda nuestra infancia.


—Pensé que todos esos recuerdos los habías soñado.

—Y así era, por eso siempre los mantuve vivos en mi memoria, siempre creí que tu eras un producto de mi imaginación, si parecías un ángel con esos ojos verdes y el cabello cobrizo alborotado. Nunca se te han dado bien los peinados —dijo pasando una mano por mi cabello, desordenándolo aun mas.

—Claro que no, y a ti nunca se te dio bien la agilidad verdad —bromeé.

—Oye eso es un golpe bajo, sabes que me causó muchos problemas cuando era niña.

—Y yo siempre acudía a defenderte.

—Lo sé, eras mi ángel guardián —nos miramos y me perdí en el brillo de sus ojos, estábamos en un parque rodeados por la naturaleza. El verde de los árboles y el azul en el cielo hacían resaltar aun más sus hermosos ojos. Su cabello castaño era una delicia cuando se balanceaba con el viento. ¿Pero qué demonios estoy pensando?


Rompí el contacto nervioso por lo que se estaba produciendo, no podía dejar que ese tipo de sentimientos se diera en mi, Bella era mi hermana y eso siempre debía de ser así.


—Y dime ¿tienes muchos amigos en Forks? —pregunté, tratando de escapar de lo que sentía.

—Digamos que tengo muchos conocidos y sólo unos pocos amigos, mi mejor amiga es Rosalie, tú ya la conociste.

—Ah ¿la chica con la que hable en la primaria?

— Sí ella, es maestra al igual que yo, nos hicimos muy amigas cuando llegamos.

—Ya veo —mi celular comenzó a sonar antes de que pudiera responder algo más.

—¿Diga? —contesté—

—Hola mi hermoso Edward —la voz melosa de Alice saltó desde el auricular.

—Hola mi amor —dije, consciente de que a mi amiga la explotaba cuando la trataba con mucho amor, decía que era para conseguir algo. Miré de reojo a Bella y se había apartado algunos pasos, tenía la vista perdida y los brazos cruzados en su pecho, me concentré en lo que estaba haciendo y seguí hablando con Alice.

—Si te trato con amor es sólo para que me cuentes con pelos y señales lo que pasa.

—Lo sé mi amor, no te preocupes, yo también te amo.

—Ay Edward, no te viene lo meloso conmigo.

—Lo sé, por eso lo hago —reí.

—En fin ¿cómo vas? Jasper me contó que muy mal.

—Más o menos, creo que todo se ha complicado un poco, así que tal vez me quede más de lo que tenía planeado.

—¡Dios! ¿Tanto así?

—Si, todo está de cabeza, pero dime ¿cómo has estado?

—Digamos que bien, pero en mis compras no encontré lo que quería.

—Eso es porque eres demasiado exigente mi duendecillo —reí.

—Ya no molestes Cullen, o te hecho a Emmett.

—No le tengo miedo a ese oso, bueno más tarde te llamo y seguimos hablando.

—Okey, pero ya déjate de tratarme con tanto amor, si no me cuentas todo te juro que soy capaz de irme para allá y hacerte confesar de las greñas.

—¿Vendrías solo por eso? Eres lo máximo, me lo esperaría de ti sabes. Por eso te quiero tanto.

—Sí, síguele anda síguele, que rapidito me van a bajar los Hale-Brandon y te daré una paliza.

—Yo también te quiero —reí—. Nos hablamos a la noche.

—Okey, nos hablamos, besos y abrazos.

—Para ti también, adiós —colgué.


Colgué el teléfono con una sonrisa, Alice siempre me subía el ánimo. Me giré y la mirada de Bella se clavó en mis ojos, por su cara pasó una expresión que no pude identificar, traté de no prestar atención, de seguro estaba confundiendo todo como siempre. Seguimos caminando hasta el centro de la ciudad. Estábamos inmersos en un incomodo silencio que se rompió al llegar a una enorme tienda. Seguí caminando, pero cuando miré a Bella a mi lado ella no estaba, rápidamente me giré y ella estaba parada afuera de aquella vitrina.



—¿Por qué paramos aquí? —le pregunté cuando me acerqué a ella.


Bella no me alcanzo a responder cuando un hombre mas o menos de mi edad salió corriendo de aquella tienda y la tomó en sus brazos. Rápidamente pegó sus labios a los de ella levantándola un poco del suelo, la ira se formó rápidamente en mi pecho y un gruñido se escapó por mis labios.



El presenciar esa escena hizo que mi cabeza ardiera y mis puños se apretaran. ¿Quién demonios era ese mal nacido que se atrevía a besar a Bella?

*******************


¿Qué les pareció?


¿Merezco Algún Rws?




10 comentarios:

  1. uu!!! ese era mike!! porbe edward.. ademas qe lo tenga qe presenciar!!! me encantan TODAS tus historias son geniales!
    no puedo creer qe tenga qe esperar toda una semana para leer el proximo capi! pero lo estare esperando con ansias
    besoooss

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  2. Ohhh Bella se puso celosa de la llamada jejejejeje que bueno una cucharada de su propia medicina... Y el bello Edward... Oh Dios esto si que se esta poniendo bueno... Como siempre bellisima me encanta lo que escribes y como lo haces... Besitos!!!!!!

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  3. Celosa, Bella? Eso pasa cuando tienes sentimientos hacia esa persona. Como Edward, la diferencia es que él lo reconoce, aunque quiera evitarlo a toda costa, porque es su "hermana". Sabéis que Edward es mío, pero en las historias no quiero más que a Bella con él, así que ya pueden irse espabilando ese par porque si no se termina casando con el petardeo de Mike.
    Estupendo el capi, Tiwii, como siempre. Yo sigo probando para ver si hay alguna posibilidad de que publiques más seguido, por si acaso, así que ahí queda eso.
    Besazosssssssssssssssss

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  4. auuuuuuu!!!!!!!
    pobre edward!!! jajaja... aunque bella igual se puso celosa no?????? hay dios, ya quiero el que sigue, pero tendré que esperar a la proxima semana uff... más le vale a esme que escuche a carlais, también espero que este par se ponga en acción pronto, mira que estamos contra el tiempo, solo un mes para la boda jajaja... bueno, eso besotes y nos leemospronto =)

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  5. Majestuuuosooo esto es un tire y afloje aaaaaaaaaaaaa Tiiiwiii me encnatooo ya quiero mas de e ste buen fic te adoro Twins ...
    Edward ven a mi yo te consiento jjaajajjajaajajaja---
    A esperar haber que hace Esme pobre carlisle besos hermanita

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  6. hay hay hayyy!!!!!!!!!!!!! nooooo quiero saber q es lo q pasa por la cabezita de bella por diosssssssssssssss

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  7. me fascino al capìtulo pobre edward esta muy celoso

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  8. wowwwwwwww!
    ya se estan dando cuenta los dos de que el amor que sienten no es fraternal.me encanta el fic
    estoy que muero por leer el proximo capitulo.
    besossssssssssssssssss

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  9. jajaj kreo k se cree su novio mejor dicho su prometido
    pero mmm a mi seme hace k bella ogual siente algo por el k solo el llamarlo hermano espar tratar dde simular lo k siente hay cada vez se pone mejor hay peroe sme no keire escuchar :S
    mmm creo k ire a comer pork me lo etsa pidiendo a gritos mi estoomago ahorita continuo pero de k termino hoy de ponerme al corriente lo hago

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